
La Roja ganó 1-0 y se clasificó a cuartos de final con un gol agónico de Mikel Merino. Cristiano Ronaldo cerró su historia mundialista sin ser campeón, después de jugar seis Copas del Mundo y convertir 11 goles. España confirmó su candidatura y jugará contra Bélgica el viernes.
El último baile de Cristiano Ronaldo en los Mundiales se produjo en Dallas. La historia del astro portugués con esta competencia, que había nacido hace 20 años en Alemania 2006, llegó a su fin. No habrá ningún capítulo más. Fueron seis participaciones y solo en la primera llegó a instancias finales, cuando quedó en cuarto lugar. No lo acompañó su selección y él, ya con 41 años, pudo hacer muy poco. Y en un duelo de candidatos, que podría haberse dado más adelante, España fue su verdugo, al ganarle sobre la hora 1-0, lo que le valió la clasificación a los cuartos de final.
Llorando y con el reconocimiento de todos los hinchas en el imponente estadio de Dallas, Cristiano saludó y se despidió. Detrás suyo lo escoltaron sus compañeros, de los que unos pocos estuvieron a la altura del acontecimiento.
A Portugal le costó mucho el camino hasta los octavos de final y esta instancia no fue la excepción. Quedó en deuda con el juego. Y por momentos dio la sensación que jugar para él, buscándolo con pelotas largas y áereas, no fue lo más conveniente para el conjunto dirigido por Roberto Martínez. La realidad marcó que fue contraproducente para las aspiraciones portuguesas.
Enfrente de las lágrimas de Cristiano, se contrastaba la felicidad de los jugadores españoles, que respiraron aliviados al conseguir la clasificación y superar una instancia en la que se habían quedado afuera en los últimos dos Mundiales. De esa manera, alcanzó 35 partidos consecutivos sin derrotas, igualó su mejor récord y sostuvo la chapa de candidato con la que llegó.
Y lo tiene bien puesto el traje de candidato porque el equipo de Luis de la Fuente se anima a jugar hasta en las circunstancias más adversas. O cuando cualquier selección especularía con una definición larga, los españoles jugaron rápido por abajo un tiro libre en tiempo de descuento y armaron una jugada de baby fútbol, con los pases de Rodri, Ruiz y Ferrán Torres, y la definición sutil de Mikel Merino.
Fue justa la victoria de España. Si bien su superioridad no fue abrumadora y en el segundo tiempo no tuvo las chances con las que sí contó en la primera parte y que lo llevaron a convertir a Diogo Costa en una de las figuras, en todo momento tuvo el control del partido y le iba ganando claramente por puntos a su rival.
Era cuestión de juntar bien los pases, ajustar la precisión y encontrar un resquicio para lograr la ventaja. Y eso fue lo que ocurrió a los 90+1. Y fue clave Rodri ya que de esos toques involucrados en la jugada, fue el que clarificó para ubicar a Ferrán, quien dio una gran asistencia para Merino.
Portugal reaccionó recién en ese momento y, como habitualmente ocurre en este Mundial, el tiempo adicional se hizo largo y los portugueses tuvieron un par de chances que le generaron susto a España. Pero ya era tarde.
Los lusos no pudieron sostener lo hecho en el vibrante primer tiempo, en el que le generaron peligro al arco de Unai Simón, quien continúa imbatible ya que no pudieron hacerle goles hasta el momento. Cristiano, que apenas tocó la pelota 19 veces en el partido, tuvo su oportunidad pero fue controlada por el arquero de España y Nuno Mendes reventó el travesaño.
Justamente, la baja de Mendes por lesión, en el segundo tiempo, fue clave, ya que el lateral izquierdo había controlado bastante a Lamine Yamal, quien luego se mostró más suelto ante Semedo, el reemplazante de su marcador inicial.
Los cambios a De la Fuente, quizás más pensados para el partido largo que se avecinaba, le dieron resultado. Torres entró cuando faltaban 15 minutos y Merino y Ruiz cuando quedaban cinco. Los tres fueron partícipes de la acción del gol junto a Merino. En definitiva, en un duelo claro de mediocampistas, fueron los volantes españoles los que prevalecieron por sobre los portugueses. De hecho, Martínez sacó a Vitinha, Pedro Neto y João Félix, de opacas actuaciones.
Pasó España tras una prueba difícil y sigue en camino. Ahora, jugará el viernes en Los Ángeles. Si bien no luce tanto como se espera, ratificó una vez más que es candidato al título. Y le dio la despedida a Cristiano Ronaldo de los Mundiales.
Clarín/Deportes
BÉLGICA VAPULEÓ A USA, LO SACÓ DEL MUNDIAL Y YA ESTÁ EN CUARTOS
La venganza es un plato que se sirve frío en Seattle, en Bruselas y en Surich. Bélgica saboreó uno de los triunfos más ricos de sus últimos tiempos. No sólo por la importancia de seguir con vida en el Mundial, si no por todo lo que se había generado en la previa al cruce de los octavos de final. El coctel político que trastocó el enfrentamiento le ocasionó mucho daño al fútbol, pero el fútbol (el de los belgas) hizo justicia por mano propia y eliminó a Estados Unidos.
Despiertos para levantar el teléfono y meter un escritoriazo, aunque dormidos cuando realmente importaba. Despierto Donald Trump para ejercer presión hacia Gianni Infantino y que la FIFA le levantara la sanción a Folarin Balogun, aunque dormido el equipo entero en uno de los partidos más importantes de su historia. Estados Unidos sintió la presión externa, sufrió el pánico escénico y se vio superado en todo momento.
Hubo dos posturas disímiles. Hubo dos actitudes opuestas. Bélgica entró convencido y con la determinación necesaria para este tipo de instancias. Por el contrario, el local ingresó dormido y con una pasividad que sorprendió a todos por lo que había demostrado hasta el momento. Un golpe en el escritorio, pero en el que verdaderamente importante: en la cancha del Lumen Field.
La falta de concentración fue un síntima que se hizo evidente en el primer tiempo en Estados Unidos. Ya a los 48” del encuentro, los europeos tuvieron la primera chance clarita: Timothy Castagne sacó provecho de la floja presión de su rival y puso a prueba a Matt Freese con un remate desde afuera del área. El desconcierto generalizado se hizo aún más profundo, cuando Sergino Dest miró cómo una pelota le picó al lado, Nicolas Raskin la rescató y tiró el centro para la aparición goleadora de Charles de Ketelaere.
Es cierto que el gol de tiro libre de Malik Tillman (tuvo la fortuna de un desvío clave en Hans Vanaken) luego de la falta inventada por la presunta infracción a Balogun puso la igualdad parcial. Sin embargo, a Bélgica no le tembló el pulso y siguió yendo con la misma ambición y el mismo espíritu, a pesar de la ausencia de varios pesos pesados desde el inicio como Kevin De Bruyne, Jeremy Doku y Romelu Lukaku.
Ahí, De Ketelaere se hizo otra vez gigante en el área para volver a poner a su equipo arriba. Ya en el complemento, cuando Estados Unidos buscaba una reacción salvadora, Freese quiso salir jugando, el 17 lo presionó y Vanaken estiró la diferencia. Y Lukaku decoró el 4-1 para la goleada y sacar pasaje rumbo a cuartos, donde se verá con España.
Matías Arena/ole.com.ar
MG Radio 24 Villa Pueyrredón