
España todavía no llegó a la cita. Se está preparando. A paso lento pero continuo, como quien sabe que llegará en tiempo y forma a esa gran final con la que sueña. Plancha su camiseta, se perfuma y empieza a vestirse. Pilcha bien el equipo de De la Fuente. No necesita embarrarse. Impoluto, pasó la fase de grupos casi a reglamento. Arrancó frío, con un pobre empate ante Cabo Verde, pero se acomodó rápido con goleada a Arabia Saudita y triunfo ante Uruguay para dejarlo afuera del Mundial. Ahora, en el primer mata-mata, mostró su mejor versión. Y dejó en claro que, cuando quiere y lo dejan, acelera y la pasividad para acumular pases puede transformarse en ráfagas furiosas.
De principio a fin, España redujo a la mínima expresión a un Austria que fue mucho menos de lo mostrado ante Argentina. No fue, ni siquiera, un equipo físico como el que por momentos complicó al de Scaloni. Fueron tres y pudieron ser más, pero Schlagel tuvo una buena tarde para evitar varios.
Con Dani Olmo como titular por Mikel Merino, y Yamal y Baena por las bandas, España tuvo mucho fútbol. A ellos, claro, dos laterales convertidos en aviones como Pedro Porro y, principalmente, Cucurella. El primero hizo un gol y el zurdo, flamante refuerzo del Real Madrid, apareció en todos los tantos. Asistió en el 1-0 y 3-0 y fue partícipe necesario en el 2-0. Fue tan bueno lo de España que ni siquiera necesitó de una actuación estelar de Lamine Yamal, siempre desequilibrante.
Lo que llama a tildar de candidato a España es que todavía no llegó a su techo. Es un equipo que acumula tres triunfos consecutivos y que va encontrando funcionamiento con el correr de la Copa. Es cierto que no mete miedo como Francia, pero el estilo es totalmente opuesto. Los españoles no son de por sí un portento físico como los galos. Con un estilo parecido al de la Scaloneta, de mucha posesión y aceleración sólo cuando la jugada lo amerita, pasó sin sobresaltos a un Austria que desde el inicio se metió muy atrás y nunca pudo salir.
El primer gol, de manual, describe a la perfección el juego de España. Llegada al fondo de Cucurella y pase al punto de penal para la aparición de Oyarzabal. Como Argentina buscando a Messi, como Jordi Alba en Barcelona, los de De la Fuenta van por esa misma vía y les sale bien.
Ya en octavos de final, y sin haber sufrido goles en contra, España también se anota como uno de los grandes candidatos para llegar a la máxima cita, la de la gran final por la Copa del Mundo. Tiene herramientas y una idea muy aceitada. A mirarlo con atención…
Hernando Maderna/ole.com.ar
PORTUGAL PASÓ CON POLÉMICAS Y CON LO JUSTO A CROACIA
Fue una movida que implicó un riesgo enorme. Un cambio que paralizó corazones y despertó la polémica. El entrenador de Portugal, Roberto Martínez, se jugó un pleno en la ruleta cuando su equipo la pasaba mal contra Croacia y decidió sacar a Cristiano Ronaldo, quien se sentó en el banco de suplentes con gestos que expusieron su enojo a los 36 minutos de la segunda etapa.
Al técnico no le tembló el pulso para tomar una determinación que pudo haber tenido un costo muy alto. Una decisión fuerte en el momento en el que los portugueses no lograban detener el aluvión de los croatas. Pero la jugada le salió muy bien: cuando Rubén Neves ingresó por CR7, el entrenador le asignó a Goncalo Ramos, quien había entrado 19 minutos antes, la función que venía desempeñando el inoxidable crack de 41 años. Y el atacante del Milan fue quien sentenció la serie con un cabezazo letal tras un centro de Rafael Leao.
Portugal no brilló. No fue un equipo con un funcionamiento acorde al peso específico de sus individualidades. Tal como le había sucedido en la fase de grupos contra República Democrática del Congo (1-1) y Colombia (00), jugó por debajo de sus posibilidades. Croacia, con una brillante generación en retirada dispuesta a dar su última gran batalla, empujó hasta el último suspiro. A partir de la sapiencia de un Modric que orilla los 41 años y un Pericic que con 37 sigue rompiendo redes, logró asfixiar a los lusos, que sufrieron hasta el último de los casi 19 minutos de adición.
El gol anulado en el epílogo a Gvardiol por un offside sancionado a instancias del VAR, como consecuencia de un roce casi imperceptible en Matanovic, pudo haber significado una puñalada fatal para Portugal. Pero sobrevivió. Y Ronaldo pasó de los elocuentes gestos de reprobación a esbozar una sonrisa tímida.
Los portugueses, que en la próxima instancia deberán enfrentar a España, tendrán que mejorar su funcionamiento colectivo si aspiran a bajar a una de las selecciones que tiene colgado el cartel de candidata. Después de un PT en el que fueron superiores a Croacia, con Vitinha en la distribución, Ronaldo de nueve y dos extremos bien abiertos como Leao y Neto, se desdibujaron en el segundo.
El equipo de Bob Martínez caminó por la cornisa tras el gol de Perisic, hasta que Cristiano selló el 1-1 parcial de penal. Aunque volvió a padecer tras la igualdad. Su arquero, Diogo Costa, lo rescató con tres atajadas fundamentales: dos a Kovacic, incluyendo una con complicidad del palo, y otra a Matanovic. Y justo antes del gol de Ramos, los croatas merodearon la victoria, pero a Sucic le ahogaron un grito por un offside detectado mediante el chip de la pelota, mientras que Perisic estuvo muy cerca con un cabezazo que pasó a centímetros del palo.
Portugal jugó un mal segundo tiempo, pero sacó adelante un partido con un desarrollo que se le presentó muy complicado. Dio vuelta una fase de eliminación directa en una Copa del Mundo por primera vez en 60 años: la última había sido en Inglaterra 1966, cuando con el eterno Eusebio superó a Corea del Norte por 5-3 luego de ir 3-0 abajo.
Cristiano Ronaldo, quien en su último Mundial aspira a conseguir lo único que no pudo ganar en el fútbol, todavía puede soñar. Pero para que el anhelo se materialice, su Portugal deberá jugar mejor.
Favio Verona/Edición Impresa de Olé
OTRO RESULTADO
Suiza 2 – Argelia 0
MG Radio 24 Villa Pueyrredón