
Paraguay hizo posible un sueño imposible. Gritan y festejan los jugadores tras el último penal convertido por José Canale, se abraza Gustavo Alfaro con sus colaboradores, lloran los hinchas paraguayos, grandes y chicos en la tribuna. Paraguay, después de perder en el debut por 4-1 con Estados Unidos, sigue en carrera. Dejó en el camino a uno de los grandes del fútbol mundial, Alemania, el seleccionado que se acostumbró a pasar de rondas aun sin merecimientos y que estuvo a punto de hacerlo otra vez cuando levantó una doble chance en contra tras las dos atajadas de Orlando Gill, el héroe de Boston en la tanda de penales después del 1-1 tras 135 minutos, con los tiempos agregados. Pero esta vez la historia la escribien los paraguayos, que en octavos de final jugarán ante el ganador de Francia-Suecia. El presidente Peña decretó feriado nacional para hoy.
Saber atacar. Saber defender. Entre dos fortalezas, una prevalece. No importa la posesión de balón: no gana partidos. Y el equipo de Alfaro lo sabía de antemano. ¿Lo barajó como una posibilidad Julian Nagelsmann? Por lo que sucedió en la primera etapa, no. Paraguay llegó dos veces, tuvo dos remates al arco y marcó un gol. Alemania, que tuvo el 79 % de posesión, tuvo cinco remates y ninguno entre los parantes. Y cada vez que pisó el área de Gill, siempre hubo un jugador paraguayo evitando el peligro.
Fue un espejismo pero también un aviso en el comienzo del partido. Cortó Paraguay en el medio, Enciso se fue a toda velocidad hacia el área alemana y en su remate se interpuso un pie y el balón se fue al tiro de esquina, que llegó muy pasado, apareció Junior Alonso, no pudo dominar bien el balón y el remate le quedó débil para el rechazo de Neuer.
Desde ahí y hasta el gol, no volvió a pisar el área rival. En cambio, los alemanes se hicieron dueños absolutos del partido, con el manejo de la pelota pero sin profundidad ni criterio para romper el cerrojo. Pero la más clara la tuvo a los 6 minutos, con un pase entre líneas al corazón del área chica, que Canale mandó al córner mientras se relamía Havertz.
El equipo de Alfaro intentó no regalar espacios ni arriesgar en la propia área. Un bloque bajo muy compacto y ciento por ciento defensivo. Alemania intentó jugar por los carriles interiores sin éxito y casi no aparecieron Havertz ni Undav.
Hasta la pausa de hidratación, la posesión de balón fue de 83% a 17%. Un intento paraguayo de adelantar líneas enseguida fue controlado por los alemanes, que continuaron su dominio sin poder lastimar. En otro esporádico ataque, llegó un tiro de esquina que terminó en el gol paraguayo. Tras el rechazo de la defensa alemana, fue clave el corte de Bobadilla. El balón fue hacia Cáceres, que abrió para Almirón, y el ex Lanús, perfilado para el centro de derecha, engañó a los defensores alemanes con un toque para Matías Galarza, quien metió un centro justo para el cabezazo goleador de Enciso.
No pudo aprovechar Paraguay en el arranque del segundo algunos errores defensivos de los centrales alemanes. Enciso quedó solo ante Neuer y no pudo definir. El monólogo alemán continuó, con paciencia, sin precisión. Sin embargo, a los 8 minutos, un buen centro desde la izquierda de Wirtz al área le permitió a Havertz peinar el balón antes que Canale y marcar el 1-1.
Alemania era superior pero no mejor, porque no sabía resolver. Paraguay generó poco pero tuvo una gran disciplina táctica, además de garra, corazón. De las pocas que tuvo claras el equipo alemán, el arquero Gill sacó al córner un cabezazo de Havertz, que otra vez le ganó la espalda a Canale. A los hombres de Nagelsmann siempre les faltó creatividad para quebrar el sistema planteado por Alfaro.
Con el cansancio a cuestas, la defensa paraguaya comenzó a tener puntos débiles. Más en el juego aéreo que por abajo. En el tramo final, apostó en las pelotas paradas a los centros pasados y siempre aparecía un jugador alemán por detrás. A los 9 minutos del primer tiempo suplementario, el balón le sobró a tres jugadores paraguayos y Tah metió el cabezazo para el 2-1. Pero hubo llamado del VAR, el árbitro marroquí revisó la jugada y comprobó que una infracción de Anton a Gill. Zafó Paraguay.
El agotamiento y la frustración hizo mella en los alemanes. El segundo tiempo suplementario fue lo mejor de Paraguay con el balón, pudo controlarlo por varios minutos y jugar lejos de su área. Pero sufrió otra vez, con un cabezazo de Antón que tapó Gill a dos minutos del final del encuentro.
Las estadísticas empezaron a aflorar, especialmente aquella que marcaba que Alemania nunca había perdido en la tanda de penales, que en total eran cuatro. Gill se hizo enorme y figura. Pero el milagro alemán parecía ocurrir de nuevo cuando fallaron los últimos dos Sanabria y Balbuena, quienes habían entrado para la definición. Claro que después volvió a errar Tah y el decisivo quedó en los pies de un defensor que juega en el fútbol argentino y que se consagró campeón de la Sudamericana 2025. Y así fue como José Canale transformó un partido de fútbol en un milagro paraguayo. Una clasificación épica a octavos de final.
Clarín/Deportes

Tuvieron que llegar a los penales. En los 12 pasos Marruecos logró lo que había merecido en los 90 y en el alargue. Verbruggen había sido figura, su “colega” Bounou lo superó con el penal atajado a Summerville.
El seleccionado europeo comenzó con mayor dominio de la pelota y plantado en campo rival, aunque le costó transformar esa superioridad en situaciones de riesgo frente al arco defendido por Bono.
Con el correr de los minutos, Marruecos equilibró el desarrollo gracias a la movilidad de sus mediocampistas y la posesión del balón. Esa reacción se tradujo en las primeras ocasiones claras, pero apareció Bart Verbruggen. El arquero neerlandés le tapó un cabezazo a Neil El Aynaoui y, apenas un minuto después, volvió a lucirse al contener un potente remate de Achraf Hakimi. Países Bajos respondió antes del descanso con un disparo lejano de Micky van de Ven, que Bono desvió con una gran atajada.
El complemento mantuvo la misma tendencia. Marruecos fue el equipo más peligroso y estuvo muy cerca de abrir el marcador. Siempre fue superior. A los seis minutos, Hakimi recibió un gran pase de Azzedine Ounahi y estrelló su remate en el travesaño. Más tarde, el lateral volvió a exigir a Verbruggen con un intento de gol olímpico que el arquero evitó por sus buenos reflejos.
Sin embargo, cuando mejor jugaba el conjunto africano, Países Bajos golpeó con una acción directa. Recién ingresado, Wout Weghorst peinó un pelotazo largo de Verbruggen. Crysencio Summerville ganó la corrida y asistió a Cody Gakpo, que definió con categoría ante la salida de Bono.
El gol tuvo un enorme peso emocional. Apenas dos días antes, Gakpo había sufrido junto a su esposa la pérdida de un embarazo de cinco meses. Su festejo, de rodillas y completamente quebrado por la emoción antes de ser abrazado por todos sus compañeros, dejó una de las imágenes más conmovedoras del Mundial 2026.
Pero Marruecos nunca dejó de creer. En el primer minuto de descuento, un centro desde la izquierda encontró a Issa Diop, que había ido a buscar la heroica. El defensor ganó de cabeza y marcó el agónico 1-1 para enviar el encuentro al tiempo suplementario, cuando la clasificación neerlandesa parecía asegurada.
En el tiempo extra, Verbruggen volvió a ser clave. Soufiane Rahimi, sacó un potente remate desde el corazón del área, pero el arquero neerlandés respondió con una atajada monumental, de las mejores de la competencia, para mantener con vida a su selección.
Luego vino la suerte y verdad. Y festejó Marruecos.
BRASIL SUPERÓ SOBRE LA HORA A JAPÓN
Con la camiseta más que con juego. Con la vergüenza más que con las ideas. Con una Vinidependencia total. Con la complicidad de un rival que no le dio para hacer historia. Brasil pasó a octavos con un gol inesperado a un minuto del suplementario. Japón se quedó sin nada a pesar de que coqueteó gran parte del partido con la hazaña. Houston, el Scracht estaba en problemas y pasó en la última de la última.
Japón sabía que la historia, más que su realidad futbolística, obligaba a Brasil a salir como protagonista. Y el Scracht pisó el estadio de Houston avasallante. No tanto en las llegadas sino con una actitud que parecía metería el segundo antes que el primero. Pero, si algo tienen los japoneses, es paciencia como para aguantar el primer sofocón y esperar su momento.
Momento que llegaría cuando los minutos expusieron problemas bases de Brasil. Con dos laterales que no atacan -como históricamente lo han hecho- ni tampoco defienden. Japón se adelantó, confió y empezó a presionar en bloque intensamente. Primero un error de Casemiro que quedó en nada, luego otro de Douglas Santos. Hasta que llegó la pifia de Danilo que Kaishu Sano transformó en golazo. Aceptó el regalo, encaró entre dos a mucha velocidad y sacó un derechazo letal.
Vini era más lo que amenazaba que lo que concretaba. Paquetá como las últimas versiones de Paquetá, un indolente. Casemiro corriendo mal la cancha y los hinchas brasileños que no salían de su sorpresa. Japón ya no era ese que esperaba y nada más…
Ancelotti leyó rápido que había que sacar a Paquetá (además lesionado) y a la par ocurrieron dos cosas fundamentales: por un lado, Vini se puso en modo Real Madrid y por el otro, Japón cometió el error de volver al esquema del comienzo: aguantar y ver si salía una contra. Y justamente, darle la pelota a Brasil -aunque sea esta versión de Brasil- es pegarse un tiro en el pie.
La Canarinha tuvo quince minutos de esos que dan miedo. Duró poco, pero lo suficiente para que Vinicius hiciera destrozos y que Casemiro, que venía jugando un partido de discreto para malo, equilibrara con un buen gol de Cabeza. A Japón lo habían salvado los centrales, el arquero, mil carambolas pero así no podía susbistir en la Copa del Mundo.
Suena raro decirlo, pero al final el gol les hizo bien a los japoneses, que mientras los brasileños festejaban, se juntaron a hablar todos juntos en mitad de cancha. No necesitaban que el técnico les avisara que debían volver a intentar lo que les había permitido jugarles de igual a igual ante su rival. Presión, salida rápida y vertical, apostar a Ueda, ese 9 que juega con la 18 en la espalda y no perdió ni un duelo con los centrales brasileños.
Brasil siguió siendo el protagonista, es cierto, pero Japón tuvo un par de contras y más posesión como para advertir que estaba en cancha. La Vinidependencia era total, pero había partido nuevamente. El tema es que a Japón, esto de faltarle el respeto a un grande, nunca lo sintió. No combina con su idiosincrasia. La camiseta verdeamarela fue demasiado para ellos. Y a dos minutos del final cometieron un error, luego de haber recuperado la pelota, que terminó en los pies de Martinelli.
Los octavos ya tienen a Vini y compañía. Les alcanzó con algunos minutos de buen juego y con que el rival todavía no esté preparado para semejante desafío de bajar un grande. Ahora, Brasil aún no ha aparecido en el Mundial. Se viene Noruega o Costa de Marfil en la siguiente instancia.
Diego Macías/Enviado Especial de Olé
FRANCIA, MÉXICO Y NORUEGA ANTE DIFÍCILES RIVALES
Los dieciseisavos de final siguen hoy con t res partidos: Costa de Marfil, que logró superar por primera vez la fase de grupos, enfrenta a la Noruega de Erlin Haaland; la actual subcampeona, Francia, frente a la irregular Suecia; y el local, México, frente al milagroso Ecuador de Sebastián Beccacece.
El entrenador francés, Didier Deschamps, volvió a Estados Unidos después de viajar a Europa para el funeral de su madre y perderse el triunfo del viernes ante Noruega.
Por sendas lesiones, el delantero Marcus Thuram se perderá el partido y el volante N’Golo Kanté es duda. Las figuras, con Mbappé y Dembelé a la cabeza, están disponibles.
Tras superar la fase de grupos con una campaña perfecta y sin recibir goles, México ganó sus tres partidos en la fase de grupos, pero el equipo comandado por Javier Aguirre sufrió más de lo esperado para imponerse a rivales como Sudáfrica o República Checa.
Ahora, para ganarle a Ecuador se apoyará una vez más en la eficacia de Julián Quiñones y Raúl Jiménez en el ataque, más la frescura del juvenil volante Gilberto Mora.
Se encontrarán con un Ecuador que tiene como referentes en la defensa a Piero Hincapié y Willian Pacho. El ataque estará comandado por Enner Valencia, máximo goleador de su selección y un viejo conocido del fútbol mexicano.
En su regreso al Mundial después de 28 años, Noruega se perfila como favorito ante Costa de Marfil por la potencia de Haaland, que metió cuatro goles en los dos partidos de fase de grupos que jugó.
El delantero, de 1,95 metros, convirtió en 12 partidos consecutivos con Noruega. Suma 24 goles en ese tramo. En la actual edición del certamen, está a dos del máximo goleador Lionel Messi y a uno de igualar al francés Kylian Mbappé.
14 horas – Costa de Marfil vs. Noruega – DSports
18 horas – Francia vs. Suecia – TyC Sports/DSports
22 horas – México vs. Ecuador – DSports
MG Radio 24 Villa Pueyrredón