
Jon Lord ya no está porque partió hacia otro plano hace casi 14 años, el 16 de julio de 2012. Tampoco Ritchie Blackmore. Desde que se fue definitivamente en 1993, tras la publicación del paradojal The Battle Rages On…, Deep Purple se quedó sin el guitarrista de sus horas de gloria. Y hasta acá las diásporas, porque hay tres que resisten pese al estirado paso del tiempo. Ian Gillan, 80 años; Roger Glover, también e Ian Paice, 78. Fuerte promedio etario. Lejísimo, por cierto, de aquella tríada que, junto al par ido, no solo escribió la mejor página de la historia de la púrpura profunda hacia dentro, sino también una de las mejores hacia fuera. Imposible negar ahora y nunca la gravitación que ha tenido la tríada In Rock–Fireball–Machine Head en la historia toda del rock. El tiempo sucede con sus efectos, claro, pero el trío ha sabido contrarrestar el ostracismo a partir de una firme decisión: seguir. Seguir incluso después de la tempestuosa y definitiva partida de Blackmore, un rato con Joe Satriani, bastante más con Steve Morse y desde 2022 con el sorprendente Simon McBride, de 47 años.
Seguir, tras la respetuosa ida de Lord década antes de su muerte, tras la apoteósica reposición en vivo de –su- Concert for Group and Orchestra 30 años después de la versión original. Por Lord no hizo falta buscar tanto. Lo reemplazó Don Airey, que todavía está, porque no había otro que tocara Hammond dando la talla.
Purple inaugura el milenio con un disco de nombre bizarro, Bananas. En 2005 sobreviene el muy buen Rapture of the Deep. Ocho años después, es el turno de Now What? Llegan luego -en el que sin dudas es el período más prolífico en la larga historia de la banda- Infinite, Whoosh!, Turning to crime, =1 y el flamante Splat!, a la sazón vigésimo cuarto disco de la púrpura profunda, donde el trío Gillan-Glover-Paice parece ir por todo hasta el fin. En este caso a través de un disco que, producido por Bob Ezrin, expresa en líneas generales más continuidades que rupturas con el sagrado pasado. Rompe un poco, sí, porque aparecen partes de piezas transformadoras. Una es “Scriblin` Gib`rish”, por el uso inusual –para la banda- de sintetizadores y un ritmo funk no tan habitual. Otra es “The Beating of Wings”, cuya impronta jazzera, fina, en el piano de Airey, apoya una buena canción, serena e introspectiva para los cánones de la banda.
Pero las continuidades son más, porque Purple sigue siendo Purple. Hay un estilo que no se modifica. Una esencia refractaria al paso del tiempo que impregna “Arrogant Boy”, rock duro con indudables reminiscencias provenientes de Machine Head, donde se nota mucho que Ailey y el “novato” Mc Bride entendieron todo. La esencia permea también a “Splat!”, casi un compendio de la historia de la banda resumido en menos de 4 minutos. En línea con los setentas, el tema que nombra al disco suma viñetas sonoras vinculadas a un prog potentísimo, por supuesto nada extraño a la entraña estética de la banda.
El pasado presente de Purple se extiende a “Guilt Trippin”, donde impera la voz dura y aguda de Gillan que sorprende –porque es de hoy- como aceitado vehículo en un tema áspero, contundente, como gusta al buen y viejo fana de la banda. Psicodelia, lirismo y decibeles se funden luego en -tal vez- las tres piezas mejores del disco. Las atemporales “Sacred Land”, donde una gaita escocesa y un piano español activan un hechizo formidable; “The Lunatic”, temazo en que a la energía de fábrica se le suma un tacto denso, intenso; y la riffera “Diablo”, con otra notable participación del joven McBride, la voz de Gillan otra vez haciendo honor a la historia y Keith Urban como convidado en guitarra.
Suma: Splat!, que Deep Purple presentará en el Movistar Arena de Buenos Aires el jueves 10 de diciembre, como parte de una gira de 86 conciertos que abarca 28 países, es un trabajo de rock sólido, recio, matizado con lapsos de lirismo y magia hecha por expertos. Su edición es digital, pero es también en vinilo de 180 gramos, con una funda desplegable, que incluye un libreto de 12 páginas, un CD digipak, tres vinilos exclusivos de 10 pulgadas con grabaciones en directo de su gira de 2024 y un sencillo exclusivo de 7”, como soporte de un tema extra. Un hallazgo llamado “Guinnesis”.
Cristian Vitale/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón