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Teatro: Estrategia de la Luz, ese encuentro imaginario entre Juana La Loca y Teresa de Ávila

Teresita Galimany y Laura D’Anna protagonizan la puesta en el teatro Celcit.

La recordada dramaturga y actriz uruguaya Adriana Genta imaginó el encuentro entre Juana, la destronada reina de Castilla y Aragón apodada “la Loca” y la carmelita Teresa de Ávila, más tarde canonizada. Un encuentro que si bien no se sabe si realmente ocurrió, una coincidencia histórica lo vuelve creíble, ya que ambas tenían el mismo confesor, el sacerdote Francisco de Borja. La acción de esta obra que transcurre en el aposento de Tordesillas donde fue confinada Juana, está fijada en 1555, año de su muerte. Con Laura D´Anna y Teresita Galimany en los roles de la religiosa y la reina respectivamente, la escenografía y el vestuario de Alejandro Mateo, la iluminación de Soledad Ianni y la dirección de Alberto Isola, Estrategia de la luz fue distinguida con el Premio ARTEI a la producción teatral independiente 2019 y acaba de realizar funciones en Lima, Perú, tras lo cual volvió al Celcit de Moreno al 400.

En la entrevista con este diario, Galimany y DAnna, quienes tienen en común haberse formado con Juan Carlos Gené y Verónica Oddó, entre otros maestros, hablan de sus respectivos personajes, de cómo el director peruano supo de la existencia de esta obra por boca de la misma autora, quien la escribió y corrigió a lo largo de varios años hasta dejarla en la versión actual, poco antes de su muerte. No es difícil enloquecer, considera Galimany en referencia al encierro de 46 años que debió soportar Juana. Es que su padre primero y después su marido, Felipe, el hermoso, decidieron encerrarla para salvaguardar sus propios intereses. Madre de seis hijos, Juana llegó a criar a su última hija hasta que finalmente las separaron. Por su parte, quien sería Santa Teresa de Jesús tuvo desde su infancia devoción por la lectura y la escritura, como destaca D’Anna, y fue capaz de eludir a la mismísima Inquisición.

-¿Juana fue loca o víctima?

TERESITA GALIMANY: Ambas cosas a la vez: fue víctima de quienes no querían que ejerciera el poder y quedó loca con el maltrato que sufrió en tantos años de encierro. Pero la leyenda la recuerda no como una loca de atar sino como una loca de amor por Felipe el hermoso. Y como todos sus escritos fueron quemados solamente queda lo que se transmitió oralmente sobre cómo transcurrió su encierro.

LAURA D’ANNA: -Teresa lee con su madre novelas de caballería, a espaldas del padre, algo inusual para una mujer de su época. Ingresa al convento a los 12 años, al morir su madre pero su vocación aparece después. Y si la Inquisición le quema todos sus libros ella logra salvarse aunque aseguraba que veía a Jesús con los ojos del alma. Y que toda su experiencia la pasaba por su cuerpo.

T. G.: -Las dos se parecen en la cultura que tenían. Juana fue educada por Beatriz Galindo, la erudita que había enseñado latín a la reina Isabel, quien le consultaba cuestiones de Estado, según se dice. Tanto Juana como Teresa tenían, cada una a su modo, una sexualidad muy fuerte.

L. D.: -Y tenían visiones y nadie les creyó.

-¿Cómo es el vínculo que la autora crea entre las dos?

L.D.: -En la obra, Teresa tiene una visión en la que Jesús le pide que vaya a consolar a Juana. Ella, que había idealizado a la reina, siente un gran rechazo al enfrentarse a la pestilencia y a la suciedad del encierro. Descubre algo que desconocía de sí misma.

T. G: -Y a Juana le molesta la soberbia que ve en Teresa y siente tanta desconfianza que trata de desenmascarar sus verdaderas intenciones. Es recién cuando caen las barreras que las separan cuando se produce el encuentro verdadero.

-¿Se podría decir que las dos viven pendientes de «sus hombres», sea desde el recuerdo o desde la fe?

T.G.: -Me parece que más que de dos hombres, ellas hablan del amor, del estado de pasión y ebullición que ambas sienten como un camino para llegar a un estado de autodescubrimiento.

-¿De qué habla la obra en este presente?

T.G: -De dos mujeres fuertes y singulares que lucharon contra el poder masculino para no ser relegadas.

-L.D: Y del encuentro que se produce entre ambas. Porque para mí, la luz que aparece en el título de la obra habla del vínculo que se establece entre ellas, cuando caen todas las certezas y resistencias.

-T.G: También habla de la propia Adriana Genta: una mujer de fe, una militante social que creía en el mundo de la trascendencia, en la luz de la fe y de la solidaridad, lo mejor del ser humano.

Estrategia de la luz, Celcit (Moreno 431) los sábados a las 20 hs.

Cecilia Hopkins/Página 12

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