
Los estudios Paramount han sido demandados por la familia del autor del artículo que inspiró la película Top Gun, protagonizada por Tom Cruise, por una presunta infracción de los derechos del autor que afecta a la segunda parte de este exitoso filme recientemente estrenado en la Argentina y el resto del mundo.
Según informan algunos medios estadounidenses, la demanda fue presentada el lunes pasado en la corte federal del estado de California por los herederos de los derechos del artículo que en 1983 escribió el periodista israelí Ehud Yonay, en el que se inspiró el argumento de la primera parte la película.
La demanda la firman la viuda y el hijo del periodista autor de Top Gun, el artículo publicado en la revista California Magazine sobre los pilotos de combate de élite que inspiró el filme.
La denuncia afirma que la película original acreditó el artículo y se ajustó a los derechos de autor. Pero señala que los estudios Paramount no podían filmar la segunda parte de la película, Top Gun Maverick, sin haber solicitado los permisos adecuados de nuevo, ya que, según dicen, es un trabajo derivado del artículo original.
Top Gun Maverick se acaba de convertir en la película más taquillera de toda la carrera de Tom Cruise en Estados Unidos, donde ha amasado más de 290 millones de dólares en apenas dos semanas. Tras un espectacular estreno que recaudó 120 millones de dólares en su primer fin semana, el interés del público por el film
de acción no mermó: en su segundo fin de semana en cines sumó más de 90 millones, una retención de audiencia que ni la factoría Marvel logró en sus estrenos más recientes. En nuestro país también le va muy bien: ya la vieron unas 240 mil personas y es la quinta más vista del año.
En esta continuación de la saga, la que los familiares del autor del artículo dicen no haber autorizado, pasaron casi treinta años de los sucesos de la primera historia y el personaje -Pete Mitchell, o Maverick, interpretado por Tom Cruise- ahora deberá poner a prueba a un grupo de jóvenes pilotos de Top Gun para una nueva misión especializada.
Detrás de la fascinación que causó en su época Top Gun hay un entramado poco conocido que involucra al gobierno de Ronald Reagan; un misterio que, innegablemente, contribuye al carácter casi mítico que, con el paso de las décadas, fue adquiriendo la superproducción de 1986.
Los productores no querían problemas con la Marina y necesitaban que la fuerza les prestara sus instalaciones para filmar. La mano del gobierno se notó en la historia de amor entre Maverick y Charlie (Kelly McGillis). No fue fácil encontrar el vínculo amoroso del protagonista.
La idea era que el personaje tuviera una relación amorosa con una suboficial de la marina, pero el asesor que envió el ejército, al revisar el guion, creyó que no era conveniente que dos integrantes de las fuerzas que trabajaban juntos tuvieran un affaire.
El comandante real de la base de Miramar de aquel entonces se negó a que comenzara la filmación si Tom Cruise mantenía un amorío con un personaje que compartiera rango naval con Maverick. Y sugirió que la mujer fuera una instructora o analista civil. Así, el personaje de McGillis se basó en Christine Fox, una matemática y contratista civil del Centro de Análisis Naval.
Clarín-Espectáculos
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