
Si el fútbol es la religión con más fieles de la Argentina, la segunda temporada de Barrabrava (reciente estreno de Prime Video) ofrece los versículos más salvajes de este culto, con la lucha fratricida entre los Caín y Abel de este entuerto ficcional. En estos ocho episodios, César (Gastón Pauls) y el Polaco (Matías Mayer) se declaran la guerra por el poder de la tribuna del club Atlético Libertad del Puerto. Con el trasfondo de la espiral de violencia y negociados de los dueños de la popu —los puestos cerca del estadio, el porcentaje de pases de jugadores y hasta la entrega de viviendas de un municipio—, la serie logra trascender la etiqueta de lo marginal para centrarse en dramas humanos surgidos desde el paravalanchas.
Quien ocupa ese lugar emblemático dentro de la estructura jerárquica de la hinchada es el menor de los Urrutia. Se lo ganó en una pelea a las piñas a su hermano, por lo que César terminó desterrado o, mejor dicho, esperando su momento para reclamar el trono. Barrabrava, planteada así, es lo más parecido a un drama épico que troca los palacetes y vestuarios de época por los escenarios más reconocibles del conurbano. Rosca, ritos, intriga y traiciones son parte central de este relato que lleva la firma de Jesús Braceras (Monzón). “Es una temática universal que tiene al fútbol como excusa o anécdota, pero que va a la base de ese enfrentamiento histórico”, dice Matías Mayer entrevistado por Página/12 junto a Pauls y al creador de la ficción.
Los flashbacks sobre la juventud del Polaco y César contrastan lo que es el presente de ambos. Además de la lucha familiar, Barrabrava se expande hacia la convivencia de ese microsistema con el poder político, el dirigencial y el policial.
Desde el intendente Martínez Sotelo (Alfonso Tort), pasando por el presidente del club (Juan Ignacio Cané), el turbio comisario Palacios (Roberto Suárez), y hasta el lugarteniente del Polaco, el Oveja (Miguel Ángel Rodríguez), reconocen que el nuevo capo de la barra es demasiado impulsivo e intransigente. Más de uno hará lo posible para darle al César lo que es del César. “El fútbol necesita del rival, y en este caso se cuela el poder que significa quién es el que gana. No solo en el fútbol y sus negociados, sino en la interna familiar. Eso es lo que más me gusta de Barrabrava: la interna familiar”, apunta Pauls.
—En la primera temporada, César y El Polaco eran un bloque unido frente a la adversidad; ahora la lógica cambió completamente. ¿Cómo trabajaron esa transición de la lealtad absoluta a la confrontación directa?
Gastón Pauls: —En mi caso creo que César se ilumina. Toda la oscuridad que tenía y las razones que tenía para ser como es pasan a otro estado. Se entiende más a César. Para un actor es genial poder entender el porqué el “malo” era así. Dicho esto, en esta serie no hay malos ni buenos; hay gente transitando emociones, dolores, esclavitudes y libertades.
Matías Mayer: —Lo interesante es ver todo lo que aparece detrás de ese duelo. Mucho no tiene que ver tanto con el fútbol, podría ser otro contexto y ambiente, pero el fútbol le da algo muy verdadero aunque funcione como una pantalla.
—Hay varias escenas de alto impacto. Sea por la dificultad del rodaje o por lo que implican para los personajes, ¿hay alguna que recuerden en particular?
M.M.: —Todas fueron muy difíciles. En la primera temporada fuimos más a ciegas, pero en la segunda ya sabíamos de qué iba el rodaje y que para el final íbamos a estar extasiados y con mucho desgaste. No bien arrancó el rodaje me puse en un estado de comportamiento y de situación muy fuerte. Ese estado de alerta atraviesa toda la serie. La hostilidad fue algo muy presente y que condiciona todo.
Jesús Braceras: —Los personajes están constantemente en tensión. Yo los veía en el rodaje y eso era lo que se plasmaba. Se jugaban la vida en cada escena. Podían ser escenas de diálogos, pero que resultaban troncales por lo que se decían y por lo que iba a venir después.
—¿A qué responde el cambio de tono en lo visual?
J.B.: —La segunda temporada tiene un arco diferente, están los dos hermanos enfrentados. Eso al espectador lo sitúa en un lugar incómodo porque son dos personajes que queremos, aunque estén en polos opuestos. El que maneja la barra es el Polaco y eso ya nos sitúa en un desbalance. La historia se oscurece narrativamente, pero también en lo estético. A la cancha van mucho de noche. Todo ese halo de nocturnidad con el devenir de la temporada va a ir modificándose. Pero entre la primera y la segunda se nota eso: entramos de lleno a la noche. Tenemos a estos dos personajes incompletos que estuvieron juntos y ahora ese lugar para ellos es muy arduo. Incluso el ir a la cancha, que en la primera temporada para ellos era un acto de amor, aunque fueran barras, ahora tiene otro color.
LAS SERIES QUE SE VIENEN
* Oscar Martínez y Graciela Stefani serán los papás de Nico Ochiatto en Nadie dice nada, singular proyecto que surge de un programa de Luzu TV. Compuesta por 8 episodios de 20 minutos de duración y protagonizada por los conductores del envío de streaming, tiene pantalla asegurada por Disney+. Será un nuevo experimento ficcional surgido desde esta señal tras Privier.
* HBO Max empieza a prender sus Linternas. Tal es el título de la serie que se estrena el 16 de agosto y trata sobre uno de los héroes más encumbrados de DC. La ficción sigue al nuevo recluta John Stewart (Aaron Pierre) y a la leyenda de los Linternas, Hal Jordan (Kyle Chandler), dos policías intergalácticos que se ven arrastrados a un oscuro misterio con base en la Tierra mientras investigan un asesinato en el corazón de Estados Unidos. El piloto fue coescrito por Chris Mundy (Ozark), Damon Lindelof (The Leftlovers) y Tom King, quienes también se desempeñan como cocreadores del proyecto. La luz verde viene bastante oscura.
* Huele a espíritu de Handmaid’s Tale. Disney+ anunció que Los Testamentos: De las hijas de Gilead ha sido renovada para una segunda temporada. La primera ya está disponible en la plataforma de streaming y tendrá su season finale el próximo miércoles 27. El spinoff sigue a la obediente Agnes (Chase Infinity de Una batalla tras otra) y a Daisy (Lucy Halliday), una recién llegada a esa región donde las mujeres son objeto de maltrato. La serie está basada en la novela epónima de Margaret Atwood y fue creada por Bruce Miller. Y por ahí también anda Elisabeth Moss quien regresó como invitada, retomando su papel de June Osborn.
Federico Lisica/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón