
“No ganamos la Copa y acá estamos de nuevo”. Y, sí. Ahí está el hincha de River. Golpeado, decepcionado. Con la acidez de la digestión del nocaut cordobés a medias. Pero ahí está. Pasando del clima de réquiem de pasadas las ocho y media de la noche a poguear al ritmo de Johny Tolengo después del 2-0 de Fausto Vera. “Qué alegría, qué alegría, olé, olé, olá”. Hit para levantar. Para contagiar. Aunque cueste. Aunque el semestre no haya ayudado. Ser segundo mejor primero de la Sudamericana es un consuelo que poco consuela. Pero que es algo.
Y entonces grita la gente. Que amaga a despoblar y luego colma hasta llenar buena parte del aforo del Monumental. Grita y se arenga a sí misma. Sabe que el River que domina a Blooming sin hacerle un daño proporcional a la posesión -tocó picos de 88%- poco tiene que ver con la final perdida contra Belgrano por retoques obligados. Y también que el mensaje ya había sido dado durante el anuncio protocolar del plantel, como si se tratara de esa mirada incisiva de los viejos con el implícito “mirá que no me olvidé aunque sonría para las selfies”.
Hubo un elocuente reto popular con marcados contrastes. Aplausos efusivos a Santi Beltrán, pollito tan arropado como Joaquín Freitas. Reconocimiento de palmas para Tomás Galván. Caricias al corazón de chicos que saltaron al campo por mérito – terminó jugando un equipo puro River Camp– y también por fallas elocuentes de conformación del plantel: JC Meza, Silva (¡qué golazo, pibe!), González, Spiff, Giménez… Con gratitud a Vera.
Pero también hubo silbidos que movieron el decibelímetro. Y que calaron, duros. Spoileables como los que cayeron sobre Castaño y Galoppo, hace rato fuera del radar del cariño del hincha, con boleto picado y altas probabilidades de salida. Sorpresivos como contra Pezzella y Lautaro Rivero. A medias para Martínez Quarta y Subiabre. También para Eduardo Coudet, el menos responsable del momento pero a la vez de los más objetados por el desenlace a 700 kilómetros de casa. Un Chacho con crédito por no haber sido el gestor intelectual de un plantel al que -saben en este rincón de Núñez- habrá que echarle mano, billetera y tijera para modelarlo hasta ser competitivo. Y entonces aspirar al salto a nivel Liga que ya lleva tres años postergado.
“Esta hinchada se merece, se merece ser campeón”. La consigna se lanza a las 23.20, pitazo final mediante. Último aviso de un Monumental clemente. Que apenas chifló antes del entretiempo comprendiendo contextos. Que alentará “jugando bien o jugando mal” pero que entiende que el déficit en el fútbol de un River que no representa a la historia de la camiseta retro que vistió no puede extenderse más. Y que el 3-0 -coronado con un penal bien ejecutado por Vera y un bombazo de un juvenil que cubrió uno de los tantos errores de confección- decora pero no alcanza para sanar la herida de la final y de una sensación de impotencia que sólo se interrumpirá con una vuelta olímpica.
Nico Berardo/ole.com.ar
OTROS RESULTADOS
Racing 2 – Independiente Petrolero 0
Vasco Da Gama 3 – Barracas Central 0
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21..30 horas – Tigre vs. Alianza Atlético – ESPN
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