
Delfina Brea no sabe disimular. Y si no lo aprendió cuando era una nena que le erraba a la pelota con una pala de pádel mientras la entrenaba su papá, como la muestran los videos caseros que se infiltraron en el documental sobre su vida y obra, menos lo va a aprender ahora, que es la número uno del mundo. Frente a la cámara que la siguió dentro y fuera de la cancha, que registró su vida cotidiana en España y que voló con ella para recorrer sus rincones de Buenos Aires, Delfi no se guarda nada.
Es la protagonista del último episodio de la serie “Padel Life” de Red Bull TV: 40 minutos en los que se la ve jugar, perder, triunfar, mudarse, crecer, recordar, extrañar, celebrar, llorar. “Adventures Delfi” es un retrato humano y deportivo de la chica que, con la nariz fruncida y el puño izquierdo cerrado en un “¡Vamos, todavía!”, aparece junto a una bandera argentina en el primer puesto del ranking mundial. Con 15.809 puntos, comparte el podio con su compañera en la cancha, la española Gemma Triay Pons.
“Delfi representa a una nueva generación de deportistas que combina ambición, mentalidad competitiva y carisma – la definen desde Red Bull-. Con una comunidad que ya supera los 400 mil seguidores en Instagram, se convirtió también en una voz influyente para miles de personas que siguen de cerca su recorrido, consolidándose como una de las principales embajadoras del crecimiento global del pádel en un momento de expansión para el deporte”.
A los 26 años, paladea la gloria de haber llegado. Sin esquivar pensar en el esfuerzo que implica mantenerse en la cima y no perder el equilibrio. Sin olvidar el desgarro que fue mudarse a España: “Llegué con 17 y no fui a la universidad, no fui al colegio, no tenía amigos…”. Sin renegar de los traspiés: “Días malos, lesionada, de viaje, de competición, de perder mucho, de ganar poco”.
Clarín charló con Delfi cuando se presentó el documental en Madrid, en una sala de cine del centro de la capital española que ella llenó de familiares y amigos. En primera fila, Sopa y Melba, las dos perras que Delfi adoptó en Barcelona.
-En “Adventures Delfi” decís: “Logré ser feliz en dos lugares al mismo tiempo”. ¿Cuánto pesa haber emigrado con la responsabilidad de tener que estar a la altura de la apuesta familiar y rendir en el deporte?
-El deporte siempre me ordenó mucho en mi día a día y en mi rutina siempre me dio un propósito de levantarme por y para algo. Y para mejorar. Eso me ayudó a sobrellevar muchos años de no pasarla bien, de estar acá en Madrid, de no sentir que era mi lugar, de no tener amigos. Me costó mucho encontrar mi lugar y mi espacio mental para estar bien. Creo que hoy, casi 10 años después de haberme mudado, lo conseguí. Tengo mis perras, tengo mi casa, tengo un lugar de pertenencia, tengo gente acá que extraño cuando me voy.
-¿Cómo sentís el reconocimiento deportivo en Argentina y en España?
-Creo que todavía en Argentina el pádel no es un deporte reconocido a nivel medios, a nivel televisión. Es un deporte al que le falta escalar. Ahora está en un gran momento y muy de moda. Después de la pandemia explotó mucho porque la gente se está dando cuenta de que es un deporte espectacular, súper divertido. Me gustaría seguir mejorando en la repercusión, porque creo que es un deporte muy lindo de jugar.
-¿Te parece que el deporte es un vector para levantar el ánimo a un país golpeado como el nuestro? ¿Sentís esa responsabilidad?
-Totalmente. Sentís esa misión o esa responsabilidad. Creo que eso te lo pone mucho la gente, ¿no? La bandera te la ponen en la espalda y te dicen: “Tomá, entrená, jugá, ganá porque te queremos ver arriba”. Y eso lo llevo con mucho orgullo, No es una bandera que me pese, es una bandera que me tira para adelante.
-Es conmovedor ver cómo te emocionás en el documental al hablar de Argentina…
-Sí, me quebré. Hablé de muchas cosas muy profundas y cuando escuché la palabra “Argentina” fue como un llanto de adolescente, de extrañar mi casa, mis amigas, de querer ir a mi barrio, de tomarme un café ahí, ¿viste? Fue como un flash que me llevó directamente a esa Delfi de 16 años que se mudó a España. Me mató.
-¿Volvés a Buenos Aires con melancolía?
-No, vuelvo feliz. Capaz que me voy peor. La llegada siempre es espectacular. La ida a veces cuesta más. Pero ahora que sé que puedo volver un par de veces más en el año.
-¿Por qué volvés más seguido?
-A veces tengo compromisos o un torneo. Seguro que vuelvo dos veces al año. Eso, mentalmente, me relaja un poquito más.
-Uno de tus aprendizajes fue gestionar la frustración. ¿Cómo es esa cara B que nadie ve y que sólo vos sentís en carne propia?
-Es difícil. Son momentos, días y situaciones bastante difíciles. Lo importante es rodearse de gente que a mí me tira para arriba. Yo sé que salgo de la cancha y tengo un entrenador, un preparador físico, un nutricionista, todos que me van a decir: “Dale que no pasa nada: seguimos”. Tenemos un equipo con mucha sinceridad. Y me parece importante ahí también haber madurado.
-El episodio de la serie no se detiene demasiado en el aspecto físico que implica el pádel. ¿Cuál es tu relación con el cuerpo?
-Soy bastante equilibrada. El mundo del deporte es un mundo peligroso en el que escuchás a gente que habla de vos, de tu cuerpo, de si estás más gorda o más flaca. Siempre me supe abstraer un poquito y en mi casa siempre tuve un mensaje de mucha seguridad, mucho empoderamiento. Casi siempre viví con mi mamá y con mi hermana y somos tres mujeres a las que nunca nos importó un gramo más, un gramo menos, un kilo más o un kilo menos. Partiendo de esa base que tuve la suerte de tener, nunca me obsesionó mucho el cuerpo. Sí me cuido muchísimo porque quiero rendir mejor. Me doy cuenta de que cuando estoy mejor, rindo más, puedo correr más.
-“Adventures Delfi” plantea tu vida como un videojuego. ¿Fue una idea tuya?
-Fue un detalle que me propusieron y me gustó. Es muy lindo. Siempre me encantó la Play. Me encantaba ir a los jueguitos en Argentina. Y ahora siempre estoy metida en algún juego en el móvil. Creo que el documental muestra mi vida de las formas que quiero, que es una forma feliz. Veo en el documental a una Delfi contenta.
-¿Hay un “game over” en tu cabeza?
-Creo que el “game over” va a ser el momento en el que me retire y elija dónde querré vivir, ¿no? Y eso creo que va a pasar dentro de muchos años. Es un problema para el futuro, por ahora. Ahora soy feliz en dos lados.
Marina Artusa/Corresponsal en Madrid de Clarín
MG Radio 24 Villa Pueyrredón