
De golpe cuatro mil fueron y sonaron más que los 70 mil que coparon el Maracaná para ver a Vasco da Gama liquidar la serie contra Boca. De golpe, los 10 compañeros de Leandro Paredes asistieron en carne propia a una verdadera demostración de cómo sacar chapa de ídolo. De golpe, este Boca que tanto sufrió en el pasado reciente se recibió de equipo copero, aún a falta de un título. Porque jugó con convicción de punta a punta y ni la adversidad del descuento parcial en el magnífico 31 que logró en Río de Janeiro para ganar y pasar a la final de la Copa Sudamericana. Aunque eso es parte del futuro y está lejos de la comprensión para los que llegaron hasta Brasil en busca del milagro y para todos los que lo vivieron desde cada rincón del mundo.
Se jugaban 43 minutos del complemento y Arruabarrena había mandado a la cancha cambios para no resignar la chance de ganar en los ‘90. Y de todos los pecados que pudo cometer el local, en ese instante en el que Delgado jugó con el capitán renacido (que había cumplido hasta ahí con su desafío de jugar aún desgarrado… pero poco más), para que se perfile, aproveche el espacio que le dieron los rivales y dispare. Fue el gol de su vida. Y valió cada gota de sudor y de las dudas sobre su real condición física.
El partido, como no pasó en la ida, fue todo de Boca. Arruabarrena corrigió el principal error del martes pasado tocando -con sus cambiosdos teclas que resolvieron muchos de los problemas de la ida. Entró metido en el partido y Vasco se confundió con el ambiente y salió a jugar fuerte, tanto que con el córner que abrió el partido a los tres minutos (un cabezazo espléndido de Di Lollo), el Xeneize estaba cobrando su tercera pelota parada del partido. Enseguida tuvo el segundo, pero a Flores le taparon el tiro.
El partido se puso frenético, y el retroceso de la visita sufrió en el primer cuarto de hora, hasta que -después de alguna duda inicial- Jagger Herrera fue decidido a trabar en un cruce y contagió esa sensación de tranquilidad que se advierte cuando una figura fuerte dice presente. También por esos instantes se estaba cumpliendo la inevitable franja de partido de visitante en Brasil, en la cual el asedio del local da paso a un nuevo comienzo sin tanta opresión.
Entonces Boca volvió a ver que la cosa le era favorable. Lo tuvo Villa, que quedó mano a mano y tardó al intentar acomodarse. Del rebote -de tan fuerte que resultó- lo tuvo Vasco de contra. Y en la misma jugada, símbolo de lo perdido que estaba el local, una pelota suelta le sirvió al propio Villa para darle una asistencia precisa a Merentiel, quien se acomodó y definió sin ponerse nervioso para poner el 2-0 y la ventaja en la serie para el equipo que llegaba abajo en el global.
Con los centrales firmes, los laterales bien apoyados en extremos que ayudaron (aún con Flores mostrando dificultades en esa faceta), con Ascacibar y Delgado dando la vida por todos y el uno por el otro, Boca transitó todo el partido menos los minutos posteriores al descuento del uruguayo Rodríguez -tras un triple error de marca, mal despeje y desatenciónque inevitablemente parecía torcer la serie en su contra. Hasta que apareció el capitán. Y dejó a todos con la boca abierta. De sorpresa, de grito, de emoción. Boca se llevó otra serie de Brasil, como hace un mes en San Pablo. Y sigue vivo en todos los frentes. Y sueña. Y tiene con qué. Sobre todo, tiene a Paredes: su bandera y -desde esta noche en el Maracaná- su superhéroe indestructible.
Gonzalo Suli/Enviado de Olé a Río de Janeiro
EN TIEMPO RÉCORD VOLVIÓ PAREDES Y MARCÓ LA DIFERENCIA
La lesión que sufrió el 9 de octubre contra Instituto fue la peor noticia para Boca. La preocupación que generó el desgarro grado 2 en el isquiotibial derecho hizo que la alarma se encendiera de cara a la semifinal de la Sudamericana. Sin embargo, ante la evolución de su condición física y al deseo por jugar, Leandro Paredes entró a los 10’ del ST y, cuando las papas quemaban, apareció para ser otra vez el héroe y darle la clasificación a la finalísima.
Las muestras de dolor que evidenció el volante ante la Gloria fue el peor escenario para un Xeneize que tenía la definición del torneo internacional en el horizonte cercano. Como si fuera poco, no era la primera vez que sufría un problema muscular en esa zona, ya que el antecedente inmediato remitía al cierre del primer semestre, cuando se lesionó antes del partido ante la Universidad Católica y llegó con lo justo al inicio del Mundial con la Selección Argentina. La sobrecarga que tuvo en agosto frente a Platense también lo había alejado de la canchas por 12 días.
Una vez que Paredes retornó del viaje a Córdoba comenzó con la recuperación para tratar de estar a disposición para la vuelta. A partir de ese momento, se sometió a un tratamiento con plasma, una infiltración rica en plaquetas para acelerar la cicatrización del músculo. La derrota con Vasco en la ida aceleró los tiempos. “Leandro está trabajando casi a la par del grupo, obviamente que los plazos no son los que en principio pensábamos”, había dicho Rodolfo Arruabarrena hace pocos días.
La fecha ideal para su regreso era el Superclásico con River. Sin embargo, las dificultades que evidenció Rodrigo Battaglia en el PT llevaron a que el Vasco optara por reemplazarlo en el complemento y poner a Paredes, quien saltó a la cancha, agarró la cinta de capitán y puso el pecho.
Poco después de su ingreso, el conjunto brasileño llegó al descuento. Él, lejos de apichonarse, volvió a demostrar toda su jerarquía. Emulando a Riquelme en los cuartos de la Libertadores
2007, cuando desgarrado convirtió un gol en la revancha ante Libertad para pasar de fase, el 5 sacó un zapatazo desde afuera del área que contó con la complicidad de Léo Jardim para meter a Boca en la final.
“Los dos (el DT y él) teníamos ganas que esté en la cancha, pero sabíamos que era un riesgo muy grande. Creíamos que era lo mejor arrancar afuera y salió muy bien”, indicó una vez consumado el 3-1. Y de yapa sacó pecho por sus buenos antecedentes en el mítico Maracaná. “Me siento como en casa”, cerró al recordar que ganó los cuatro partidos que disputó allí. ¿Los otros? Los tres con la Selección: dos ante Brasil (por Copa América 2021 y Eliminatorias) y uno contra Venezuela (Copa América 2019).
Gonzalo Suli/Enviado de Olé a Río de Janeiro
MG Radio 24 Villa Pueyrredón