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La Guerra de los Reinos se estrena el 14 de Diciembre en Universal+

La Guerra de los Reinos se estrena el 14 de Diciembre en Universal+

Quien no conoce a Sigfrido a cualquier anillo y dragón le reza. La guerra de los reinos (estreno el próximo 14 de diciembre por Universal+) planta bandera ante todo lo que significa en el universo de la épica audiovisual Game of Thrones The Lord of The Rings. Era cuestión de tiempo que apareciese un producto como éste, inspirado en El cantar de los nibelungos (referencia ineludible para Tolkien y George R.R. Martin), por todo lo que profesa aquella epopeya germánica y su potencial traslado a la pantalla. En este caso, son seis episodios en los que, donde en vez de competir con aquellas otras obras, el medioevo se trompea con lo fantástico. Ahí está la escena en que un hijo de reyes que sale de las entrañas de un animal mitológico. “Sigfrido se vuelve invencible después de vencer a un dragón, y dentro de la misma serie los personajes van relatando lo que él hizo. Lo bueno es que nunca sabés si eso realmente sucedió, podría ser simplemente otra fábula de antaño”, dice el actor Jannis Niewöhner, encargado de componer al corajudo personaje principal, entrevistado por Página/12.

La acción transcurre en un tiempo inmemorial en Borgoña y el reino que manda en la fortificación de Worms. La cosa viene complicada para los cuatro hijos del rey Dancrat, entre los que se destacan el heredero al trono Gunther (Dominic Marcus Singer) y Kriemhild (Lilja van der Zwaag). Ésta última está en el centro de la trama por el interés que despierta en Sigfrido, el “waslung” que llega a ese pueblo a las orillas del Rin, para quedarse con todo, en tanto acechan peligros de otros pueblos guerreros como los hunos y los romanos. También hay elfos, espíritus del agua y norns que aparecen más o menos enmascarados en los relatos que se cuentan los soldados antes de una batalla. “Habitan en pantanos, bosques y cuevas”, se dice por allí. Es muy sugestivo y perspicaz que la propuesta prescinda de lo fantástico dentro de lo más relevante de la trama, pero le da cobijo en ciertas secuencias oníricas. Como ese dragón vencido que parece más bien un tronco hecho cenizas, el baño de sangre de Sigfrido, o en la aparición de ese “espíritu viejo”, una bruja que anuncia lo inevitable. Lo mismo vale para la valquiria Brunhild (Rosalinde Mynster), la mujer de armas siempre lista para el combate.

La guerra de los reinos juega con los tropos de su género, pero bajándolos al lodo, lejos está de ser un “Cantar de los Nibelungos” para principiantes. Son héroes, reyes y dioses más bien fallidos que se enfrentan a un juego de poder, ambición y juras de lealtad imposible de cumplir. Un personaje central en este asunto es Hagen von Tronje (Gijs Naber), el taciturno maestro de armas de Borgoña enamorado en secreto de Kriemhild, hecho para enfrentarse a Sigfrido. Un detalle no menor, la miniserie está basada en una novela de Wolfgang Hohlbein que lleva por título al más valiente del reino de Worms. “La manera en que nosotros la contamos está más ligada al libro original, Hagen von Tronje, que propone un acercamiento distinto. Hagen siempre había sido visto como el mal tipo y ahora es, básicamente, el héroe. Así es como Sigfrido es un poco el malo. Jugamos con eso”, dice Niewöhner.

-Los creadores de la serie dijeron que querían “capturar el punto exacto donde la historia se convierte en mito”, ¿qué significa eso para el personaje de Sigfrido?

-Es cierto, aquí no nos vamos a detener en dragones voladores o en gente con superpoderes. El mito es un mito dentro de la misma historia que contamos. Amo esta clase de acercamiento más grisáceo.

-¿Cuál es la parte más difícil o desafiante de una miniserie como ésta, que ha sido reescrita y adaptada en múltiples ocasiones?

-La historia ha sido adaptada muchísimas veces. Hasta fue utilizada por los nazis, era la saga heroica perfecta para su discurso. Que sea una serie nos permite ahondar en otra perspectiva y que no sea solo desde “el héroe”. Tenemos más tiempo para desarrollar este mundo y eso está bueno para pensarla en la actualidad. Justamente, cambiar los puntos de vista, en orden de entender lo que quiere el otro, aunque no estemos necesariamente de acuerdo.

-¿Crees que La guerra de los reinos tiene el poder de todo cuento clásico de reflejar algo del presente?

-La gente de este reino, Borgoña, están muy pegados a sus reglas y a no mostrar sus emociones. Todo lo contrario a Sigfrido que es emocional y peligroso a la vez. Es impredecible. Pero en esa contradicción está la posibilidad de desarrollarse. Kriemhild es un personaje muy interesante porque ve ese potencial en Sigfrido. Lo critica y lo ama. Creo que eso es algo que podríamos tomar de la serie: dejar de tener miedo de la gente que piensa muy diferente a nosotros y tratar de comprender su otredad. Sirve para conectar con quienes no son como nosotros.

-En la escena inicial, la princesa le dice que a Sigfrido que no tiene alma. ¿Es realmente así? ¿Qué dice eso de la relación entre ellos?

-Creo que ella le tiene miedo, obviamente. En realidad, le dice que es un alma perdida. Y tiene razón. Ella creció en un reino y no vio lo que sucede allá afuera, aunque es muy inteligente emocionalmente. Se lo puede decir a los ojos, no solo porque Sigfrido tiene pinta de brutal y cambiante, sino porque ve su tristeza. Ve al chico perdido. Y eso es lo que hace que su vínculo sea tan especial.

-¿Qué le preguntarías a Sigfrido de Waxen, que es una figura mítica de la cultura germana?

-“¿Cuál es tu mayor arrepentimiento?“ Saber eso sería interesante.

Federico Lisica/Página 12-Espectáculos

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