
Florencia Raggi estaba totalmente negada a hacer un unipersonal hasta que cayó en sus manos un texto escrito por Dennis Smith: la historia de una madre que se sale del mandato, cuya hija desaparece y no corre a buscarla. La pluma sensible de Smith convenció a la intérprete, quien conquista al público en una puesta en la que prácticamente todo el relato -cargado de claroscuros y misterio- recae en las palabras y en el cuerpo, enfundado en un hermoso vestido rojo de Pablo Ramírez. Con dirección de su autor, Oxitocina (Inés y los perros) se presenta en la sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín (Avenida Corrientes 1530), jueves a domingos a las 19.30. Esta es la última semana de funciones).
Raggi estaba por hacer una película con la temática de Mi vida anterior, la última obra de Smith, en la que él abordaba la particular historia de una militante montonera. Marcos Montes, amigo en común de los artistas, recomendó a la actriz que fuera a ver el espectáculo escrito, dirigido e interpretado por Smith. Ella quedó encantada y conmocionada. “Nos dimos un abrazo como si nos conociéramos de todas las vidas”, recuerda.
Dennis esperó solo un día para acercarle un monólogo que tenía escrito. Enseguida ella se negó: respondió que prefería estar en escena con otros actores. Él insistió: era para ella esta historia de una madre contradictoria. Menos que menos. El argumento no sirvió. “No perdamos tiempo, si tengo que estar sola en escena y encima haciendo de una madre desamorada, la respuesta es no. Porque yo con la maternidad tengo un tema muy particular”, dijo Florencia. Pero Dennis insistió otra vez y la convenció para que, al menos, leyera.
“Me movilizó, me encantó, me apasionó, me pareció de una inteligencia y una sensibilidad… me pasó también algo irracional. No me suele pasar en general, cuando leo materiales, que me gusten tanto desde el principio. Dije: ‘esto lo tengo que hacer’”, cuenta la actriz. Tenía el freno de la película que estaba por filmar, que al final no se hizo. Como Dennis vive en Ginebra parte del año, los primeros encuentros fueron por Zoom. Y bajo esa metodología transcurrió la mayor parte del tiempo de ensayo, en un proceso que avanzó “sin prisas”, sin fecha ni locación de estreno.
Cuando su hija de tres años desaparece, Inés no se suma a la búsqueda: vuelve a su casa, se acuesta a dormir la siesta y se concentra en atender a sus perros. La oxitocina, conocida como “la hormona del amor”, es clave para el parto y la lactancia entre los mamíferos y desempeña un papel clave en los vínculos entre progenitores y crías, ya que fomenta el apego. Da nombre a esta obra poniendo en cuestión la actitud de esta mujer de clase privilegiada que no deseó ser mamá y que deriva a otra persona el cuidado de su hija pero que, aún con todos sus matices, se torna cercana. “Evidentemente como sociedad se está necesitando hablar desde estos lugares”, asegura la actriz, respecto de la cantidad de ficciones que ponen a la maternidad en foco, no solamente en su disciplina.
“Fuimos de la mano los dos juntos con Dennis, con una confianza que pocas veces me ha sucedido, para un tremendo desafío que era estar en escena una hora ahí solita con tremendo texto”, agrega. Sus comienzos en el modelaje le dieron rápido acceso a trabajos en televisión, pero ella, hija de una actriz, estaba “todo el tiempo mirando de costado cómo cruzar al teatro”. Hace 30 años trabaja en cine, teatro y TV. Se la podrá ver en dos series el año próximo: Zambrano, spin-off de El encargado, alrededor del personaje del Puma Goity, y Crimen desorganizado, con dirección de Nícanor Loretti, serie policial.
María Daniela Yaccar/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón