
“Freddie De Tommaso es una pequeña muestra de algunos de los grandes tenores del pasado. Cuando pensás en Plácido Domingo, en Franco Corelli o incluso en Pavarotti, Freddie canta de esa manera”. Desde Texas, vía telefónica, la soprano Nadine Sierra presenta a su colega, el tenor británico-italiano que se ha convertido en una de las figuras más interesantes de la nueva generación lírica. Hoy compartirán escenario en el Teatro Colón, en una gala del ciclo Aura, que marcará el cierre de la temporada 2026, junto a la orquesta del ciclo, dirigida por Constantine Orbelian.
La comparación con aquellos gigantes no incomoda a De Tommaso. “Me lo tomo como un gran cumplido. Pero es muy importante que seamos nosotros mismos, que cada uno tenga su propia individualidad. La individualidad es lo que hace grandes a los cantantes de ópera”, le dice a Clarín.
Cuando estudiaba canto, cuenta, intentaba comprender y valorar la técnica de aquellos artistas, pero nunca quiso copiar sus sonidos. Se trataba de descubrir qué hacían y encontrar después una manera propia de hacerlo. La tradición, en su caso, funciona menos como un molde que como una escuela de libertad.
Hay algo de esa misma libertad en la combinación de herencias que define su identidad. “Aunque crecí en Inglaterra, mi naturaleza como cantante proviene de mi lado italiano”, explica. Una pertenencia que se reconoce en su afinidad con el repertorio lírico italiano, en el impulso dramático de su voz y en una concepción del canto que privilegia tanto el carácter como la belleza sonora.
Sierra encuentra allí un parentesco que va más allá de lo estrictamente musical. “Freddie también lleva mucha sangre italiana en las venas. Por eso, él y yo nos parecemos mucho, porque mi nonna era de Nápoles. Yo también llevo esa herencia en las venas. Y creo que no solo compartimos eso, sino también una enorme pasión por la ópera italiana”, cuenta.
Se conocen desde hace años, han compartido producciones de La traviata en Grecia y Luisa Miller en Viena, y han construido una relación que desborda el ámbito profesional. “Somos amigos”, dice Sierra. De Tommaso coincide: “Cuando tenés una amistad duradera con la otra persona, siempre cantás bien”. Y devuelve los elogios. Considera a Sierra “una de las mejores sopranos que tenemos en la actualidad”.
La amistad encontrará ahora una nueva forma en el Colón. El programa reúne arias, fragmentos orquestales y dúos de óperas conocidas, entre ellas Tosca, La bohème y Madama Butterfly, pero también reserva espacio para nuevos encuentros musicales.
Hay piezas que ninguno de los dos interpretó antes junto al otro, y una en particular tiene un valor especial: el dúo de Madama Butterfly. “Es un programa muy lírico”, explica la soprano. “Freddie tiene una voz de tenor muy lírica, casi de spinto, y yo he cantado mucho bel canto, pero mi voz también tiene cierta tendencia hacia ese repertorio más lírico”.
La preparación, por eso, exigió un trabajo de negociación artística: encontrar las piezas en las que ambos pudieran desplegar sus posibilidades sin forzar sus respectivas naturalezas vocales. De Tommaso está más habituado a este repertorio; Sierra siente que recién comienza a explorar algunas de sus regiones.
La soprano sigue buscando desafíos que la obliguen a revisar lo que sabe y a descubrir nuevas zonas de su voz. A los 38 años, esa curiosidad se proyecta hacia otro hito: su debut como Maria Stuarda, en Múnich, en diciembre. “Mi voz está creciendo. Como les pasa a todos los cantantes, la voz se desarrolla con la edad”, explica.
Hay una mezcla de asombro y humor cuando hace las cuentas: empezó a tomar clases y a estudiar el funcionamiento de la voz a los seis años. “Llevo 32 años haciendo esto y todavía sigo aprendiendo cosas. ¡No lo puedo creer!”.
De Tommaso también mira hacia nuevos territorios: en la próxima primavera debutará como Don Álvaro en la Staatsoper de Berlín.
La gala del Colón tendrá una particularidad decisiva: la presencia de la orquesta. “El Colón es un teatro enorme, muy importante. A veces es una sala que nos exige a los cantantes contar con mucho apoyo detrás”, señala Sierra.
Para Sierra, Buenos Aires es un lugar de pertenencia afectiva. En el ciclo Aura del año pasado, el público quedó rendido a sus pies. “Esa noche no sentí que estuviera cantando en un teatro histórico tan importante como el Colón. Sentía que estaba cantando para algo así como miembros de mi familia”, recuerda.
De Tommaso llega, en cambio, con la expectativa del debut. “Uno de mis grandes ídolos, Caruso, vino a cantar acá. Siempre leí y escuché a colegas decir que la acústica del Teatro Colón es increíble. Así que eso me entusiasma”.
Ciclo Aura. Temporada 2026. Freddie De Tommaso, tenor; Nadine Sierra, soprano –artista invitada–. Orquesta del ciclo Aura. Constantine Orbelian, director. Hoy a las 20 en el Teatro Colón.
Laura Novoa/Especial para Clarín
MG Radio 24 Villa Pueyrredón