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Falleció Daniel Castellani, un referente del deporte argentino

Falleció Daniel Castellani, un referente del deporte argentino

El deporte nacional perdió a un grande. Un referente enorme que dejó su marca como atleta, primero, y como entrenador y líder afuera de la cancha, después. Daniel Castellani, uno de los mejores voleibolistas argentinos de todos los tiempos, murió ayer a los 65 años, tras una larga lucha contra un cáncer que le habían diagnosticado a principios de 2023. Fue un emblema y el capitán del seleccionado que ganó la medalla de bronce en el Mundial de Argentina 1982 y en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988.

Castellani fue mucho más que un nombre propio en la historia del voleibol. Nacido en Buenos Aires el 21 de marzo de 1961, construyó una carrera enorme desde sus primeros pasos en Boca y Gimnasia y Esgrima hasta su recorrido que oncluyó otros clubes argentinos, de Brasil e Italia.

Como jugador fue un símbolo de una generación inolvidable. Debutó con la camiseta argentina a fines de los años 70 y llevó la cinta de capitán entre 1981 y 1988, en un ciclo que tuvo dos hitos imborrables. El primero fue el del Mundial de 1982. Bajo la dirección técnica del sudcoreano Young Wan Sohn, el equipo perdió en las semifinales con Unión Soviética y venció luego por un contundente 3-0 (16-14, 16-14 y 15-11) a Japón en el partido por el tercer puesto que se jugó en el mítico Luna Park porteño para subirse por primera vez a un podio en un torneo de esa categoría.

El segundo llegó seis años después, en la cita olímpica de 1988 en la que aquel plantel consiguió la primera medalla de la historia del voleibol nacional. Otra vez fueron los soviéticos los que frenaron el sueño en las semifinales. Y otra vez los argentinos se levantaron para superar por 3-2 (15-10, 15-17, 15-8, 1215 y 15-9) a Brasil para adueñarse del tercer lugar.

Después, Castellani trasladó luego su liderazgo al banco. Dirigió a la Selección argentina masculina entre 1993 y 1999, ganó el oro en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata 1995 y condujo al equipo a los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996. Y estuvo al frente de Bolívar en los primeros años del proyecto que terminó construyendo un dominio en la Liga Argentina.

Su carrera como entrenador también tuvo un vuelo internacional. Dirigió clubes en Brasil, Polonia, Italia, Bélgica, Grecia y Turquía. Aunque en Europa es recordado especialmente como el entrenador que llevó a Polonia a ganar por primera vez el Campeonato Europeo en 2009.

Quien también fue el entrenador de Finlandia durante una temporada, volvió a ponerse al servicio del voleibol nacional a fines de 2022 cuando aceptó el desafío de tomar el mando del seleccionado femenino a poco de terminar su contrato con el Fenerbahçe turco.

“Estoy feliz y honrado. Ser entrenador de Las Panteras es una oportunidad única y un enorme desafío. Tenemos mucho trabajo por delante. Gracias por confiar en mí”, dijo en aquel momento. Sus primeros meses a la cabeza del equipo no fueron fáciles porque enseguida le diagnosticaron la enfermedad. Pero él no bajó los brazos. Mientras empezó a batallar contra el cáncer en mayo comenzó a trabajar con el equipo con los Juegos Olímpicos de Los Angeles 2028 como el objetivo a largo plazo. Y en agosto celebró el primer gran resultado de su gestión cuando Argentina conquistó por primera vez la Copa Panamericana de Ponce y la medalla de plata en el Campeonato Sudamericano de Recife.

Meses más tarde, durante los Juegos Panamericanos de Santiago 2023 en los que las argentinas fueron cuartas, habló por primera vez de su salud en una entrevista con el diario La Nación y confesó: “Este desafío me mantiene vivo”.

“En enero me detectaron un cáncer. Me dejó sensible… Nunca hablé… Nunca hablé de esto. Sí, pasé por un cáncer, pasé la quimioterapia… Ahora estoy bien, fueron momentos difíciles, pero obviamente que con el apoyo de mi familia y de todos los que estuvieron cerca, que fue mucha gente, pude pasarla y hoy estoy bien, ya operado”, contó tras quebrarse.

“Hice la quimio durante cuatro meses y en mayo empecé a dirigir. No dudé; tenía más ganas, obviamente. Quería salir, tenía este compromiso con las chicas. Obvio que quería hacerlo, quería que las cosas salieran bien y quería salir también por ellas. Y por mi familia, por mis amigos…”, agregó.

Castellani se enfocó entonces en el trabajo con las chicas con la idea de “ser un vehículo para que sean las atletas las que desarrollen sus sueños y sus objetivos; eso es lo que más feliz me deja de este trabajo: el poder ayudar al equipo a transformarse, a buscar sus objetivos”, según contó. Pero en junio de 2024 la Federación del Voleibol Argentino (FeVA) anunció que se tomaría una licencia para someterse a un nuevo tratamiento.

Desde ese momento Facundo Morando se hizo cargo del equipo, sobre todo en los entrenamientos del día a día y en los viajes, y Castellani siguió asesorando y ayudando con su experiencia, como coordinador de las Selecciones femeninas.

Su larga trayectoria, su talento como jugador y entrenador, sus conocimientos y las formas en las que entrenó y se relacionó con cada persona que se le cruzó en el camino lo transformaron en una fuente de consulta permanente. Tanto que la noticia de su fallecimiento afectó a todo el mundo del voleibol.

“Castellani marcó la historia del voleibol moderno como un líder indiscutido dentro y fuera de la cancha”, escribió la FeVA en un sentido comunicado. “Su legado, sus enseñanzas y su calidad humana quedarán para siempre en la memoria del deporte argentino. ¡¡¡Gracias por todo Daniel!!!”, agregó.

Luciano de Cecco, emblema del seleccionado que emuló la hazaña olímpica de Castellani y sus compañeros al colgarse el bronce en los Juegos de Tokio 2020, lo despidió en su cuenta de Instagram. “Un grande en todos los sentidos”, escribió uno de los mejores armadores de la historia.

“Volá alto Dani… No tengo palabras… Gracias y más gracias”, comentó Yamila Nizetich, una referente del seleccionado que se había retirado el año pasado. Los mensajes de celebración de la vida y la trayectoria de Castellani llovieron en las redes sociales, en cuentas de usuarios de todo el mundo y sobre todo de los países por los que pasó.

Es que el legado de Castellani no sólo queda en las medallas y en los triunfos. Queda, sobre todo, en una forma de entender el deporte: exigencia, liderazgo y pertenencia.

Clarín/Deportes

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