
A cuarenta años del histórico juicio a las Juntas Militares, la exposición “Señores jueces, Nunca más” permite revisitar ese importante momento de la historia argentina a partir de un recorrido de archivos documentales, fotografías, obras de arte -pinturas, dibujos, instalaciones- registros audiovisuales y registros sonoros. La muestra está organizada conjuntamente por el Parque de la Memoria y Memoria Abierta, una ONG que reúne a varios organismos de derechos humanos y que se especializa en la preservación de archivos. Entre ambos organizadores se logra un recorrido expositivo que equilibra lo artístico con lo histórico/jurídico.
Toda la exposición está atravesada por una línea de tiempo que desde las paredes, paneles y tabiques va llevando al visitante por los hitos, tanto anteriores como simultáneos y también posteriores al juicio. Ese itinerario está dividido en varios núcleos y en cada uno hay obras de arte que remiten, a su modo, a cada uno de esos momentos: obras, por ejemplo, de Carlos Gorriarena, Luis Felipe Noé, Grupo de Arte Callejero, Azul Blaseotto y Margarita Paksa, entre otros artistas. En el caso de la obra de Paksa, se trata de una tinta de 1968 que es usada como imagen de la presente exposición del Parque de la Memoria. De Blaseotto se exhiben los dibujos documentales que fue haciendo cuando asistió a los juicios orales y públicos contra los genocidas.
El núcleo central de la muestra es el juicio de 1985, resultado de la audaz decisión de Raúl Alfonsín, que al poco tiempo de asumir democráticamente la presidencia del país, se hizo cargo del reclamo popular de verdad y justicia.
La exhibición se divide en cinco capítulos, que comienzan, lógicamente, por los antecedentes: es decir, todo lo previo que fue necesario hacer para llegar al juicio, incluidas determinadas acciones artístico/políticas como el Siluetazo. Entre otros puntos, se recuerda que para llevar adelante el juicio a las Juntas, debió reformarse el código de justicia militar.
También está la célebre imagen en la que la CONADEP le entrega al presidente Alfonsín el informe del Nunca Más. Hay fotos de la CONADEP trabajando, para ayudar a recolectar la necesaria carga de prueba para el juicio. Otro hito es la identificación de los centros clandestinos de detención en todo el país.
Entre los documentos incluidos, no solo está la primera edición del Nunca Más, sino también la edición posteriormente hizo Página 12 del informe, con ilustraciones de León Ferrari.
Y de los antecedentes necesarios, la exposición continúa con el desarrollo judicial, con imágenes del recinto donde se llevó a cabo; los jueces, los testigos, fiscales; los acusados y sus defensores. Hay una serie de fragmentos de testimonios -escalofriantes-, algunos con audio abierto. Y luego se exhibe “la calle”: es decir, imágenes de algunas de las muchas manifestaciones de la sociedad civil en apoyo del juicio. También se puede oír el célebre alegato del fiscal Julio Strassera, cuyo final -que el fiscal no se arroga por ser patrimonio del pueblo argentino- sirve como título de la muestra: “Señores jueces, Nunca Más”.
Hay ejemplares del Diario del Juicio, que la editorial Perfil iba publicando durante el desarrollo judicial.
También hay imágenes y textos del libro del fotógrafo y activista por los derechos humanos Marcelo Brodsky: Memoria en construcción: el debate sobre la ESMA (2005). El volumen reúne ensayos históricos, propuestas, testimonios, obras visuales e ideas, a veces contrapuestas que confluyen en la definición del futuro del Espacio por la Memoria y los Derechos Humanos, que ocuparía el sitio en el que estaba la Escuela de Mecánica de la Armada, emblemático campo de tortura y exterminio de la dictadura militar argentina (1976-1983).
Entre los fragmentos del libro, hay unas líneas del sobreviviente Víctor Basterra, que había sido secuestrado por la dictadura y retenido en la Esma: “Yo sacaba las fotos de los milicos, para hacerles los documentos, pero las de los compañeros las sacaban ellos, tenían un fotógrafo que hacía eso”(…) “Pero un día, trabajando en el laboratorio vi que tenían una pila de fotos para quemar, era ya el 83, se venían los cambios. Y entre ellas vi mi retrato, mi propia foto cuando me acababan de chupar, la que sacaron el mismo día en que nos fotografiaron a todos contra la misma pared. Entonces metí la mano en la pila, y me guardé los negativos que pude agarrar, los escondí entre la panza y el pantalón, ahí los puse, cerca de los huevos (…) A esa altura parecía que habían decidido perdonarme la vida, que había sido un buen muchacho y merecía seguir viviendo, vigilado pero, en fin, inofensivo. No podían pensar que en cuanto pude saqué las fotos de la ESMA de a poquito, en las salidas, entonces sí metidas bien en la zona de abajo, entre los huevos y el culo. No me revisaban casi, pero si llegaban a encontrar una de esas fotos, era boleta”. Entre las fotos de detenidos/desaparecidos rescatadas por Basterra -que sirvieron como prueba en el Juicio- está la de Fernando Brodsky, hermano de Marcelo.
De la imágenes que recuperan las acciones y pintadas callejeras, se destacan una pintada en el obelisco que decía “No a la amnistía”; la marcha de las máscaras; fotos de las manifestaciones frente a los Tribunales, exigiendo juicio y castigo.
También se incluyen antecedentes internacionales, así como el enorme eco que causó el juicio en todo el mundo.
Se detallan los alzamientos militares que sufrió el gobierno de Alfonsín, posteriores al juicio.
La línea de tiempo de la exposición asimismo da cuenta de los retrocesos políticos que implicaron las leyes de punto final y obediencia debida -durante el gobierno de Alfonsín-, así como los indultos que dictó Carlos Menem. Sin embargo el reclamo social por verdad y justicia no cesó. La gran pintura de Noé “Aquí no pasó nada” (1996), muestra el estado de situación de mediados de los noventa desde la mirada artística.
Aquellos momentos de impunidad forman parte de la muestra, así como el surgimiento de los “escraches”. Una obra/mapa del Grupo de Arte Callejero -en relación con la agrupación H.I.J.O.S. (Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio)-, señalizando los domicilios de los genocidas. Un video de época mostraba que si no había justicia había “escrache”. Hay todo un repaso por los recursos de todo tipo, que incluyen la gráfica y el el humor, para denunciar la situación.
La exposición luego repasa la reapertura de los juicios en 2003, durante la presidencia de Néstor Kirchner, con la anulación de las leyes de punto final y obediencia debida y la avalancha de juzgamientos por crímenes de lesa humanidad (en 2007 la Corte Suprema declara la inconstitucionalidad de los indultos) que sigue hasta la actualidad.
La muestra sirve no solo para revisitar aquel hito histórico de la historia argentina, sino también para poner en perspectiva el estado de la degradada Justicia actual en relación con el modelo de Justicia (extra)ordinaria que supuso el Juicio a las Juntas Militares.
El Parque también presenta la excelente exposición Hay cuerpos, con obras de Marina de Caro, Nushi Muntaabski, Ariadna Pastorini, Cristina Schiavi y Eugenia Streb, y curaduría de Laura Casanovas, con la asistencia de Sabrina Antik.
* En el Parque de la Memoria, Costanera Norte, adyacente a Ciudad Universitaria; de lunes a viernes, de 10 a 18; sábados y domingos de 10 a 19; hasta el 19 de abril de 2026, con entrada libre y gratuita.
Fabián Lebenglik/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón