River afuera de la Sudamericana: mereció ganar, pero falló en los penales

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 ¿Y ahora quién se hace cargo de este papelón, de este semestre de espanto que va mucho más allá de la infartante definición por penales en la que River perdió 8-7 ante Santa Fe para quedar eliminado de la Copa Sudamericana en octavos de final tras empatar 1-1 en los 90 minutos? Es posible que Eduardo Coudet se quede sin trabajo en breve. La temprana salida en la Copa Argentina después de caer ante el débil Aldosivi pesa tanto como la peor racha de derrotas de la historia. ¿Y cuántas balas le entrarán a la conducción que no para de acumular reveses en sus menos de 12 meses de gestión? A River le quedó un plantel de élite, posiblemente entre los tres más caros del continente junto a Flamengo y Palmeiras, para disputar solamente el denostado torneo local, ese que exhibe a pura sonrisa Claudio Tapia, uno de los enemigos en Núñez. ¿Y qué parte les toca a los jugadores? Mucha. A todos se les podrá asignar algo, menos al arquero Santiago Beltrán, que sostuvo al equipo hasta donde pudo y le tocó fallar el último penal.

Y hay resignación en los hinchas. Demasiada. La despedida fue con silbidos y no mucho más. Los que se quedaron hasta tarde, incluso, ovacionaron una y otra vez al chico Beltrán. En otros momentos, la cancha se hubiese venido abajo. Tal vez los riverplatenses no esperaban mucho del equipo. O del entrenador. O de la Comisión Directiva, que recibió insultos en el hall.

No liga River, además. Porque mereció ganar. Hasta que Lucas Martínez Quarta, al que habían silbado durante el partido, metió una mano para que Santa Fe se encontrara con un empate que no merecía. Fue sobre el final y después llegó la lotería de los penales, en la que Rafael Santos Borré tuvo la clasificación en sus pies, aunque todos en el Monumental sabían que el colombiano lo iba a fallar.

Con tibios aplausos despidió el público a los jugadores cuando el árbitro uruguayo Esteban Ostojich decretó el final de la primera parte. Y eso marca algo porque el resultado fue empate sin goles, algo malo para el local. ¿Quiere decir entonces que River hizo bien las cosas en esa etapa inicial? No: quiere decir que jugó menos mal de lo que lo venía haciendo. Mereció irse al descanso en ventaja el elenco de Núñez, pero el poco peso en el área, la mala puntería y algunas buenas atajadas de Weimar Asprilla provocaron que mantuviera la valla invicta para la visita.

No se guardó nada Coudet ni cuidó a los que llegaron con poco rodaje al crucial duelo con Santa Fe. Así, aparecieron entre los titulares Sebastián Driussi y Marcos Acuña, a quienes se los notó disminuidos físicamente, especialmente al Huevo. Algo similar ocurrió con Thiago Almada, pero ya se hablará de él.

Plantó su dibujo predilecto el Chacho: 4-1-3-1. Y pudo poner en cancha lo que soñó cuando le fueron avisando los refuerzos que cerraba River, con Nicolás Otamendi como líder de la defensa, con un Aníbal Moreno fresco para recuperar en el medio, con Almada y Ángel Correa como distintos y con Driussi como terminador. Salió con ímpetu el local, con deseos de darle una alegría a su gente. Estuvo a nada de festejar Driussi a los 45 segundos. El Gordo tuvo otra a los 4 minutos y Asprilla le atajó un tiro libre a Almada y un disparo lejano a Correa. Pero la furia se le apagó temprano a River.

La idea de River fue ganar rápido el campo rival y acumular pases entre líneas. Almada y Correa brillan en esos recibimientos. Montiel generó la amplitud y Acuña no pudo hacerlo. Así, el local se repitió por derecha: casi todas las llegadas de la primera parte (8) se gestaron en ese sector.

En el complemento, el local encontró el gol de Driussi tras un buen desborde de Gonzalo Montiel, que después salió, en principio, con una molestia. Si no pidió salir, se trata de otro error garrafal del DT.

Se metió un poquito atrás River, aunque no de manera deliberada. Dejó de atacar, eso sí. Un pecado que no se puede permitir en Núñez. Debió ir por otro tanto el local para ahuyentar fantasmas. Y para que Martínez Quarta no se chocara la pelota con la mano y le entregara el empate a los colombianos.

Llegaron los penales eternos. Y Beltrán hizo lo que pudo.

¿Quién se hace cargo en River del semestre de papelón?

Maximiliano Uría/Clarín-Deportes

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