
A un mes de la final de la Copa del Mundo la comisión de disciplina de la FIFA sancionó a la Selección por los incidentes cuando terminó el encuentro. Le dieron diez partidos y multa a Paredes y suspendieron a Molina, Thiago Almada y Roberto Ayala. También castigaron a la AFA por la bandera de Malvinas en la semifinal contra Inglaterra y los cantos discriminatorios de la hinchada.
Las alocadas teorías conspirativas que buscaron explicar lo que sucedió en la final del Mundial 2026 nunca tuvieron asidero alguno. Y mucho menos aquellas que denunciaban presuntas ayudas arbitrales para la Selección que comandó Lionel Messi. De haber sido así, difícilmente hubiese habido lugar para la catarata de sanciones a la Asociación del Fútbol Argentino que ayer hizo pública la Comisión Disciplinaria de la casa matriz del fútbol mundial.
La factura llegó un mes después de la final perdida contra España en el MetLife Stadium y fue pesada. Leandro Paredes recibió diez partidos de suspensión y una multa de 90 mil dólares. Nahuel Molina deberá cumplir siete fechas y pagar la misma cifra, Thiago Almada fue castigado con un encuentro y 30 mil dólares y Roberto Ayala, integrante del cuerpo técnico de Lionel Scaloni, con tres partidos y otros 30 mil. Del lado español, Gavi recibió una fecha y una multa de 30 mil dólares.
Todo nació apenas consumada la victoria española. Hubo empujones, corridas y agarrones entre futbolistas de los dos equipos en medio de los festejos de La Roja. Molina quedó involucrado en el inicio del tumulto, Paredes terminó en el centro de la escena en su cruce con Gavi y Almada también participó de los forcejeos. Ayala tuvo un encontronazo con Dani Olmo. Fue una secuencia caótica que recorrió el mundo.
El golpe deportivo más fuerte, claro, es el de Paredes. Diez partidos representan una eternidad para cualquier futbolista de Selección. Mucho más para uno que tiene 32 años y que apenas cuatro días después de perder la final había puesto en duda su continuidad con la camiseta celeste y blanca. “No sé si estoy para seguir en la Selección Argentina”, dijo entonces el mediocampista de Boca. También habló de poner “todo en la balanza” después de tantos años dentro de un grupo que lo ganó prácticamente todo.
La sanción le dio otra dimensión a aquellas palabras. Y abrió dos interrogantes fundamentales para determinar el alcance real del castigo. El primero es qué partidos servirán para computar las diez fechas. La FIFA informó que las suspensiones se trasladarán a los próximos encuentros de las respectivas selecciones, pero habrá que esperar los fundamentos completos de la resolución para conocer con precisión cómo se ejecutará la pena.
El segundo interrogante mira un poco más lejos: cómo será el calendario competitivo de Argentina rumbo al Mundial 2030. La Selección será una de las anfitrionas y todavía no está definido qué ocurrirá con su participación en las Eliminatorias Sudamericanas. Si no las disputa o juega una cantidad reducida de encuentros, el tiempo necesario para completar semejante suspensión podría extenderse considerablemente. Y ese no es un detalle menor para un futbolista que ya ingresó en la etapa final de su carrera internacional.
La dureza del castigo tiene antecedentes. Luis Suárez recibió nueve partidos con Uruguay y cuatro meses de inactividad por el mordisco a Giorgio Chiellini en Brasil 2014 y Mauro Tassotti fue suspendido ocho fechas por el codazo a Luis Enrique en Estados Unidos 1994 (ver aparte). Los diez encuentros colocan a Paredes entre las penas importantes aplicadas por episodios ocurridos en un Mundial.
Pero reducir la resolución a la pelea de Nueva Jersey sería mirar apenas una parte del problema. La FIFA también castigó a la AFA por conducta incorrecta del equipo, desórdenes, cuestiones de seguridad, manifestaciones no deportivas y cánticos y gestos discriminatorios de sus hinchas. El total de multas asciende a 321 mil dólares y, además, se dispuso que Argentina juegue sus próximos dos partidos oficiales como local con el aforo reducido al 50 por ciento. Uno de esos encuentros y 100 mil dólares de la multa quedaron en suspenso, sujetos a un período de prueba. Otros 100 mil dólares deberán ser invertidos por la AFA en un plan contra la discriminación.
De todos modos, lo económico pasa a un segundo plano. La AFA recibió 33 millones de dólares de la propia FIFA por haber terminado subcampeona. Es decir que el real peso del fallo está mucho más en sus consecuencias deportivas e institucionales que en las multas.
En medio de semejante paquete también apareció Malvinas. La bandera con la inscripción “Las Malvinas son argentinas”, desplegada después del triunfo contra Inglaterra en la semifinal, fue considerada por la FIFA como la utilización de un acontecimiento deportivo para una manifestación de naturaleza no deportiva. Y aunque su peso económico quedó diluido dentro del total, su impacto político y mediático fue mucho mayor.
En Inglaterra, The Sun abrió su edición digital con un estridente “FIFA FURY”, mientras The Telegraph consideró que Argentina había evitado un castigo significativo por aquel episodio. España, lógicamente, miró hacia otro lado de la historia. Marca habló de “la pelea de la vergüenza” y luego tituló que la FIFA había castigado con dureza “el no saber perder de Argentina”. The Athletic resumió la magnitud de las sanciones deportivas con un número elocuente: jugadores y cuerpo técnico argentinos acumularon 21 partidos de suspensión.
Ahora bien, ¿quién decidió todo esto? La Comisión Disciplinaria es uno de los órganos judiciales de la FIFA y tiene potestad para sancionar a asociaciones, clubes, dirigentes, oficiales y futbolistas. Está encabezada por el emiratí Mohammad Al Kamali y tiene como vicepresidente al colombiano Jorge Palacio. Son 18 integrantes provenientes de distintos puntos del planeta y no hay ningún argentino.
Es, además, la misma Comisión Disciplinaria que quedó bajo la lupa durante el Mundial por el caso de Folarin Balogun. El delantero estadounidense había sido expulsado contra Bosnia y Herzegovina en los 16vos de final y debía cumplir automáticamente una fecha. Sin embargo, el organismo utilizó una facultad prevista en el Código Disciplinario para dejar en suspenso la ejecución de la pena y permitirle jugar frente a Bélgica. Fue una suerte de “indulto” reglamentario que provocó polémica en plena competencia por una presunta injerencia del presidente de EEUU, Donald Trump.
Ahora el mismo órgano aparece del otro lado del mostrador con Argentina y una escala de castigos que la AFA considera revisable. Las decisiones, de hecho, todavía pueden ser apeladas. Las partes tienen 10 días para solicitar los fundamentos completos de las resoluciones y que posteriormente podrán recurrirlas. La AFA ya decidió hacerlo. La Gerencia de Legales pedirá esos fundamentos antes de presentar los recursos ante el Comité de Apelación de la FIFA. La intención será discutir tanto las sanciones individuales como las que recaen sobre la asociación. Y si esa instancia no ofrece una respuesta favorable, aún quedará una última estación posible: el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS).
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
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