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Reverdecer: el Folclore argentino está vivito y coleando

Reverdecer: el Folclore argentino está vivito y coleando

Es como la nevada de El Eternauta. Sólo que no es mortal, sino vivificante. Y si bien no llega todavía a lo que fue la Era de Oro del Folclore en la década del ’60, cuando Hernán Figueroa Reyes vendía miles de discos de El Corralero, donde Jorge Cafrune azotaba las radios porteñas con Zamba de mi esperanza, o cuando La Novia del Paraná (apodo de la correntina Ramona Galarza) irrumpía con furia litoraleña cantando Merceditas, viene pisando muy fuerte. Algo grande está pasando con el folclore argentino en Buenos Aires. Ese algo es importante y valioso.

La mecha se encendió hace ya unos años y amenaza con explotar en cualquier momento. Festivales de folclore tradicional en teatros históricos de la calle Corrientes, nuevas peñas para bailar y escuchar zambas y chacareras situadas a metros del Obelisco, recintos más modernos como Vorterix, Deseos o el Movistar Arena albergando gauchos y folcloristas de ley, cursos de bailes tradicionales gratuitos auspiciados por el Gobierno de la Ciudad en todos los barrios.

El folclore argentino en todas sus expresiones, desde Cuyo hasta el Litoral y desde el Norte jujeño hasta la Patagonia más austral, nunca ha dejado de convocar a un público mayoritario, orgulloso de sus artistas. Pero las corrientes migratorias internas hicieron su silencioso trabajo. El hastío por tanta música que es más de lo mismo, también. Y ahora se empiezan a ver claramente los resultados. Así, de la mano de nuevas generaciones que en las provincias vienen empujando fuerte y con mucho fervor por lo nuestro, el “fenómeno folclore” ya está inundando todo el AMBA como un tsunami imparable.

Norberto Baccón, histórico productor de espectáculos folklóricos en Argentina, tiene algo más que una teoría. Tiene certezas: “Hay como una vuelta, un regreso de la gente a encontrarse con las raíces -dice Baccón-. Buenos Aires tienen una gran cantidad de provincianos viviendo en el Conurbano y en la misma Capital. Se calcula que solamente correntinos hay entre trescientos y cuatrocientos mil viviendo acá. A ellos hay que sumarles chaqueños, santiagueños, tucumanos, de todas las provincias. Y ese público está necesitado de estos espectáculos”.

Baccón acaba de producir junto a Nito Artaza el Festival Viva el Chamamé, en el porteñísimo Teatro Ópera, el sábado 10 de mayo. por donde desfilaron figuras como Los de Imaguaré, Antonio Tarragó Ros y Los Alonsitos. Esta fue la tercera edición de ese encuentro en CABA (las anteriores sucedieron en el Teatro Astros y en el Luna Park) y convocó a una enorme cantidad de gente.

Hablando del chamamé no se entiende que en un momento donde hay literalmente cientos de nuevos artistas jóvenes de este hermoso género musical, como Priscila Colom, Las Hermanitas Torres, Dante Vera, Loli Imohff, Joaquin Romero o Piko Frank, las autoridades de CAPIF (la Cámara de Productores Fonográficos) hayan decidido quitar el rubro Chamamé de los Premios Gardel 2025. Sobre todo considerando que en 2020 la UNESCO lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

De cualquier manera anda circulando en las redes un petitorio a traves de Change.org (https://chng.it/5gYMjWXvqS) para que esta indignante situación se revierta. Y artistas como el Chango Spasiuk salieron a defender su música con los tapones de punta. Como decía el Quijote, cosas veredes, Sancho, que no crederes…

En fin, sigamos. El 25 de mayo llegará la tercera edición del Festival Patria, un encuentro criollo tan masivo que esta vez se realizará en el Movistar Arena (Humboldt 450) y pondrá sobre su enorme escenario una selección de grandes y también nuevas estrellas del folclore: Sergio Galleguillo, Christian Herrera, Los Caldenes, La Callejera y una figura especialmente convocante: Sele Vera y Los Pampa. La Sele, como le dicen sus fans, es a los 22 años y surgida desde Bariloche el faro de las nuevas generaciones folclóricas.

A pocas cuadras del Ópera, abrió hace algunas semanas atrás la Peña El Palacio del Folclore (Corrientes al 1600, su nombre surge porque funciona en las instalaciones de El Palacio de La Papa Frita) con un pequeño escenario bautizado Musha Carbajal, en honor a este gran folclorista santiagueño fallecido el pasado 13 de abril. Se suma a la miríada de peñas que ya vienen funcionando en Capital y Gran Buenos Aires, entre ellas las muy recomendables La Morena (Austria 2032), La Paila ( Costa Rica 4848), La Casa de los Chillado Baus (Rodriguez Peña 1234), La Peña del Michi (Roque Sáenz Peña 1485, en el Bajo San Isidro) o La Resentida (Perú 571), en San Telmo.

Beto Martínez, de Los Tabaleros (uno de los grupos jóvenes que viene arrasando en Buenos Aires con su mezcla de folclore y rock), cuenta que fue precisamente en las peñas donde ellos mismos se forjaron: «Nosotros nos criamos, aprendimos a tocar y a guitarrear en las peñas de hace veinte años en Capital, como Los Cardones o La Peña del Colorado. Fueron cuna de muchos folkloristas. Las peñas son un clásico de la provincianía de chicos del interior, que vienen a estudiar a Capital y que se identifican con el folclore. Cuando fuimos creciendo ocupamos lugares del rock o escenarios que estaban hechos para otras músicas.

Y nos pone muy contentos ver que el Chaqueño Palavecino toca en Vórterix o que se hacen festivales en el Movistar Arena. Hay una revalorización y hay grandes artistas como Lázaro Caballero, Sele Vera o Maggie Cullen. Hay una ola folclórica que se está viniendo con todo. La Capital es muy receptiva al folclore y la escena está hoy en día muy interesante. Nosotros hemos tocado en La Trastienda, Art Media o el Konex. El folclore es elástico y admite a cualquiera que se quiera divertir y pasarlo bien”.

Además, una figura como La Sole acaba de agotar dos Gran Rex y sumó una tercera fecha para el 12 de octubre, día de su cumpleaños. Soledad Pastorutti también fue convocada para la nueva edición de La Voz, confirmando su popularidad y poder de convocatoria. Con 30 años de carrera, es la única argentina en obtener dos Discos de Diamante, superando el millón de copias.

El folclore mutante

Precisamente a instancias de Los Tabaleros fue que el 1 de marzo pasado se realizó en el Centro Cultural Konex el Primer Festival de Folclore Mutante. ¿Pero qué fue eso?. En principio, la reunión de algunos artistas jóvenes que utilizando como base de raíz nuestra música folclórica vienen experimentando con variaciones más audaces y vanguardistas. Por supuesto que la idea no es nueva, porque ya habíamos tenido algunos antecedentes previos. Pero esta vez hubo un sentido de vertebración por demás interesante.

Por ahí pasaron, además de los anfitriones, nombres como los de Paraná Berreta, Errantes y Los Barrabaces , expresiones frescas, creativas y originales que convocaron a una multitud sub-cuarenta. Si buscamos para atrás no será difícil encontrar diferentes mixturas que vienen sucediendo en las últimas décadas. Como los de Juan Manuel Gigena Ábalos, músico, guitarrista, productor y miembro de los grupos Ciro y Los Persas y Los Piojos.

Gigena es además guitarrista de otra de las bandas de la nueva escena vanguardista del folklore en Buenos Aires, Gauchos of The Pampa, y ha sido el productor del legendario bombisto Vitillo Ábalos (fallecido en octubre de 2019), de quien fue su sobrino nieto. Hacer chacareras con guitarra eléctrica y pedales de efecto puede parecer una herejía para algunos tradicionalistas, pero recordemos que el bombo legüero encuentra sus raíces en el África.

Este renovado interés por el folclore argentino en el público porteño joven (y no tanto) le debe mucho a Divididos. No solamente por aquella versión bluseada de El Arriero, lanzada en 1993 dentro del álbum La era de la boludez, sino y sobre todo porque a partir de ahí el trío de Ricardo Mollo comenzó a coquetear fuertemente con nuestra música ancestral. Basta escuchar Vientito de Tucumán, o la excelente versión de la zamba La Amanecida (cuyo autor fue Mario Arnedo Gallo, padre del bajista de Divididos, Diego Arnedo) o inclusiones de folcloristas en sus recitales, como Peteco y Demi Carabajal, Nadia Larcher o Juan Gau.

Si queremos escarbar más en el tiempo encontraremos los cruces de Mercedes Sosa con la crema del rock argentino (Charly, León, Fito) o esa gira monumental de Gieco y Santaolalla que fue De Ushuaia a La Quiaca, a mediados de 1985. Hablando de La Negra, también hizo su aporte para este boom con su célebre Credo de La Misa Criolla, y con Todo cambia para la playlist de la serie argentina más vista en el mundo hoy: El Eternauta.

Tres indicadores claros del gran momento que vive el folclore en Buenos Aires tienen que ver con Atahualpa Yupanqui, con Milo J. y el Chango Spasiuk. En el primer caso tenemos que hablar necesariamente de la película documental Atahualpa Yupanqui, un trashumante. El filme del director Federico Randazzo Abad tuvo su estreno en octubre de 2024, y desde entonces no deja de circular por salas de cine, espacios culturales y bibliotecas de todo el país con un éxito inesperado. La película ha tenido mucho impacto sobre todo en los jóvenes, ya que presenta la vida y obra de uno de los próceres de nuestro folclore de una forma simple, directa y emotiva.

Taco y suela, el espectáculo del Chango, viene causando una verdadera conmoción en Capital. Este músico misionero ha sabido presentar al chamamé como una irresistible oportunidad de baile y alegría. Hasta el momento lleva tres ediciones (dos en Niceto Club, una en el teatro Margarita Xirgu) y se viene una cuarta este 24 de mayo también en el Xirgu. Acompañado de una banda integrada por ocho tremendos músicos y hasta un DJ, las chamarritas, las polkas, los chotis y los sapucai hacen hervir la sangre de un público treintañero, edad promedio. Llenos totales y queda gente en la calle.

Y con respecto a Milo J. él ha sido el ideólogo de lo que acaba de anunciarse como “la hermanita menor de FA!”. ¡FAlklore! es un encuentro folklórico en la casa de Mex Urtizberea que dará comienzo el próximo 20 de junio (Día de la Bandera), convocando alrededor de la mesa a nombres como Cuti y Peteco Crabajal, la Sole, Juan Quintero, Julián Kartun, Los Campedrinos y Maggie Cullen, entre muchos otros.

Eduardo Barone/Especial para Clarín

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