
El Cilindro, una vez más, explota. Qué ironía, el Mudo Vázquez ya hizo el golazo que sentenció una nueva derrota de Racing y el que no se queda en silencio es el hincha. Cansado de los malos resultados, y a sabiendas que será ya casi imposible meterse entre los mejores ocho, no se quedaron en silencio y volvieron a insultar con nombre y apellido a Diego Milito. Esperaron hasta el final, con la esperanza de que su equipo al menos pudiera empatarle a Belgrano. Pero ese 0-2, la última daga al corazón, los hizo caer en la realidad. Un equipo con poca jerarquía y que este domingo, justamente, cayó por tener menos que el Pirata. En un duelo muy parejo, y con chances para los dos, el encuentro se definió en los últimos metros. Zelarayán, Passerini y el Mudo Vázquez fueron mucho más que Maravilla (hace rato que sólo le queda el apodo), Conecheny y Lautaro Díaz.
Por eso tanto enojo en Racing. No hay nada que altere más al pueblo académico que ver a un equipo vaciado en talento. Desde el título en la Sudamericana, a finales de 2024 todavía con Víctor Blanco como presidente, que en Avellaneda entraron en un espiral descendente que no frena. Sin copas internacionales en 2027 después de más de una década, lo más peligroso para Racing es que lo peor todavía está por venir en un próximo año sin salidas al exterior, algo a lo que se había acostumbrado con la anterior dirigencia.
El golpe para la Academia es fuerte porque lo que parecía ser una leve reacción quedó en la nada. Tras haber sido eliminado con papelón ante Boca (ganaba 2-0 a falta de 20 minutos y perdió por tres goles de cabeza de Enner Valencia), el triunfo ante Estudiantes de Río Cuarto lo había dejado con ilusiones en el Torneo Clausura. Este domingo, cuando tuvo otra vez a un equipo en serio, sufrió.
El equipo que hoy es dirigido interinamente por Chirola Romero es un manojo de individualidades en bajo nivel. Es muy difícil construir cuando no hay bases sólidas. Excede, a este altura del año, cuestiones tácticas y estratégicas. Hoy Racing tiene a un 9 al que le cuesta hasta parar la pelota (quedó muy expuesto ante las virtudes de Passerini), extremos anémicos de gol y volantes intrascendentes. Fueron sus dos centrales juveniles (Martínez y Escudero), Cambeses con sus atajadas y Cannavo subiendo mucho por derecha, los únicos que pusieron la cara por un equipo que no tiene funcionamiento colectivo ni mucho menos aptitudes individuales.
Cuando Belgrano llegó, siempre le generó peligro. De no haber sido por Cambeses, con tres atajadas fantásticas, los de Zielinski pudieron haber goleado o, al menos, definido el partido mucho antes. Enfrente, la mejor atajada de Valentini fue ante un cabezazo de Conechny. Más allá de eso, Maravilla Martínez falló una casi abajo del arco (quedó apenas pasado y remató al bulto) y otra le pifió de derecha tras una gran jugada de Escudero, con caño y centro perfecto incluido.
Belgrano, con un libreto muy claro de esperas, jugar directo para que Passerini la aguante y jugar con Zelarayán, complicó con simpleza al local. El primer tanto llegó con un golazo que el capitán terminó con zurdazo de palo y gol tras un buen movimiento de pivot de Passerini. El medio de Racing tuvo serios problemas por el centro, especialmente a las espaldas de un Leonel Pérez lento y que nunca fue dueño de su quinta.
Fue derrota de la Academia, que ahorá jugará el clásico de Avellaneda con el objetivo de salvar el año ganándole al clásico de toda la vida. Una vara bajísima, como hace años no pasaba en el mundo Racing.
Hernando Maderna/Edición Impresa de Olé/ole.com.ar

Los números a veces resultan engañosos. La estadísticas reflejan con absoluta elocuencia la pobreza futbolística que expresa Talleres, algo que volvió a quedar en evidencia en Córdoba, donde el conjunto de Omar De Felippe, que venía de perder el clásico contra Belgrano y que marcha último en la Zona A, fue silbado por sus hinchas. Pero las cifras no reflejan con contundencia el mal momento que atraviesa Independiente, un equipo que no convence a sus hinchas pero que está quinto, a apenas tres puntos del tercero, Boca. El Rojo y la T igualaron sin goles en un choque de conjuntos con escasos recursos, dependientes de la inspiración individual ante la falta de una estructura colectiva sólida.
Independiente fue el equipo que estuvo más cerca de quedarse con la victoria. Banegas convirtió con un buen remate de media distancia en la agonía del encuentro, pero el árbitro, Zunino, no convalidó el gol a instancias del VAR, que detectó un offside de Montiel. Hubiese sido un premio para los dirigidos por Viera, que tuvieron un mal comienzo de partido y, en un contexto de mediocridad, crecieron con el correr de los minutos.
En los primeros 35 minutos prevalecieron los recaudos y el tiempo se consumió en la intrascendencia. Ambos conjuntos se calibraron y ganó el miedo a asumir riesgos. No pasó nada hasta que Montiel estrelló un tiro libre en el travesaño. La T encontró espacios a espaldas de Abaldo y Banegas. Huecos que Baroni aprovechó para conducir contragolpes peligrosos. Un disparo desviado de Rick y un cabezazo que Depietri que obligó a Rey a exhibir sus reflejos fueron los primeros llamados de atención para los dirigidos por Jadson Viera.
Independiente salió a jugar la segunda mitad con otro nivel de determinación. Ávila, Cabral, Morales y Montiel tuvieron situaciones de gol claras. Pero el Rojo igual es un equipo al que le faltan recursos. Padece la ausencia de un centrodelantero de área en buen nivel. Chimy Ávila sale mucho del área y por momentos el equipo queda sin una referencia en esa zona neurálgica de la cancha. Le faltó un futbolista con buen juego aéreo para conectar los centros venenosos que tiró Banegas, quien llegó recientemente desde Tigre y ocupó el lateral izquierdo por la lesión de Zabala.
Cabral, quien estuvo en reemplazo del suspendido Meza, llevaba un largo tiempo sin jugar y se notó. El técnico lo puso para que se hiciese cargo de la generación de juego, pero venía sin ritmo y tuvo apariciones muy esporádicas. Independiente depende mucho de Montiel, un futbolista talentoso, pero tan irregular e impredecible como el equipo. Lo mejor del Rojo nace a partir de su desequilibrio individual y su rebeldía. Pero sin Meza, y con un Cabral muy intermitente, le costó encontrar un socio en la construcción de fútbol.
Talleres sigue sin poder respirar. El Rojo, que venía de sufrir una oprobiosa derrota por 4-1 contra Instituto en Avellaneda, dio tenues señales de vida en la antesala al clásico del próximo domingo frente a Racing en el Cilindro. Pero se trata de un equipo que no es capaz de dar garantías. Acumula cuatro partidos sin perder en condición de visitante, aunque también lleva cinco sin ganar de local. En definitiva, es prisionero de la irregularidad y sigue fuera de zona de clasificación a las copas del año que viene. Y tiene a un técnico que se sienta a diario en una silla eléctrica: en pleno año electoral, Viera había llegado a este partido con la soga al cuello. Él mismo lo dijo: “Contra Racing será a todo o nada”.
Favio Verona/Edición Impresa de Olé/ole.com.ar
OTROS RESULTADOS
Platense 1 – Argentinos 1
Rosario Central 5 – Independiente Rivadavia 0
San Lorenzo 1 – Deportivo Riestra 0
LOS PARTIDOS DE HOY
16.00 – Lanús vs. Vélez – ESPN Premium
18.30 – Gimnasia (Mendoza) vs. Newell´s – TNT Sports
MG Radio 24 Villa Pueyrredón