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Música: los shows que conmovieron Buenos Aires en el 2025

Música: los shows que conmovieron Buenos Aires en el 2025

“Gracias por haber venido a hacerle la primera al amigo. Yo me lo estaré perdiendo, pero de alguna forma lo voy a ver”, dijo Pity Álvarez, video mediante, ante las 40 mil personas que acudieron al recital de Dillom, en cancha de Vélez, el pasado 21 de diciembre. Esa noche de verano candente, esta rara avis de la música popular contemporánea argentina, a medio camino del trap, del punk y de la canción, hizo historia. No sólo por coronar su primer show en un estadio, que significó (luego de varios vaivenes) el cierre de la etapa de su disco Por cesárea (2024), sino también por haber sido el corolario de una temporada única para la escena musical local. Y es que nunca se consumió tanta música en el país. No sólo en el streaming, sino también en vivo.

El día previo a la hazaña de Dillom, de hecho, el ex Viejas Locas e Intoxicados protagonizó su vuelta a los escenarios en el Mario Alberto Kempes, de Córdoba. Pese a que en el pasado actuó en aforos de esas características, siempre en festivales, se trató de la primera ocasión en la que el icono del rolinguismo protagonizaba un show propio en un estadio. Si ya era una rareza que hubiese recitales a esta altura del año, lo fue más aún si se toma en cuenta su masividad. Y es que lo mismo les pasó a Trueno, Babasónicos, Miranda y Los Fabuloso Cadillacs, que también en diciembre encararon sus respectivos Ferro; en tanto María Becerra y Airbag hicieron River, y Milo J se estrenó en Vélez en la dinámica de los estadios, de la mano del mejor álbum argentino de 2025: La vida era más corta.

Aunque la organización de recitales en canchas de fútbol de la capital argentina forma parte de la idiosincrasia de la música local, sobre todo a partir de la década de los años ’90, desde el último trimestre de 2024 el espectro se ensanchó. Y pasó de lugares tradicionales, como River, Vélez y Ferro, a involucrar ahora en el circuito a Huracán y a Argentinos Juniors (no sería de extrañar que en 2026 La Bombonera regrese a esta elite). Esta ampliación del mapeo de los eventos musicales sirvió a su vez para acompañar el salto exponencial de los grupos y solistas nacionales de aforos medianos a los estadios al aire libre. Esto sucedió al mismo tiempo que las residencias se mudaron de salas como Niceto Club o Teatro Vorterix al Movistar Arena y Tecnópolis.

Esa cualidad la destacó Daniel Grinbank en una entrevista que sostuvo con María O’Donnell el 23 de diciembre: . “Dillom hizo un estadio, Milo J hizo dos, Lali hizo cinco, Tini hizo ocho Tecnópolis, Airbag hizo cinco River, Babasónicos hizo dos Ferro y Miranda! hizo tres; y La Renga hizo tres canchas de Huracán. Si hiciéramos un search, sin duda alguna éste fue el año de mayor participación de artistas argentinos en estadios”, dijo el empresario, a quien sólo le faltó rescatar que Duki estableció un récord en el Movistar Arena al llevar adelante 12 fechas en el predio de Villa Crespo. “Hay que distinguir la alta participación de artistas argentinos, cuando normalmente los estadios eran un monopolio de los extranjeros”.

De todas formas, más allá de la euforia que este auge representa, hay que ponerle paños fríos al asunto. Desde que en 2023 se levantó el telón de la llamada “Era dorada de la música en vivo”, la brecha entre el valor de la entrada de un show nacional y uno foráneo se encuentra en el orden del 250%. A manera de muestrario: mientras que el ticket más caro de los Vélez de Lali costaba 97.750 pesos (Campo delantero), para el de la vuelta a Buenos Aires de AC/DC, pautada para el próximo 26 de marzo en River, hubo que desenfundar 396.750 pesos (Platea preferencial), superando incluso las expensas de un departamento Premium en San Isidro. Igual se agotó en cuestión de horas, superando la marca de Taylor Swift e igualando la de Bad Bunny en el mismo estadio.

No hay dudas de que éste fue el año con la mayor cantidad de música en vivo que se haya visto en la historia reciente del país. Tres de los cinco tours más vendedores de 2025 pasaron por Buenos Aires. No vinieron ni Beyoncé ni repitió Coldplay (aunque Chris Martin, frontman del grupo inglés, fue el invitado estelar de una de las funciones de Tini en Tecnópolis). Pero sí dijeron presente Shakira, con “Las mujeres no lloran World Your”, primero en marzo y luego en diciembre; el rapero Kendrick Lamar (el gran ganador del último Grammy), con el “Grand National Tour”, en octubre; y Oasis, con el “Oasis Live ‘25”, en noviembre.

La vuelta del grupo de Mánchester al ruedo, así como a la Argentina, fue una de las polaroids más emocionantes del año. Tan sólo hicieron 41 shows en esta gira (es una incertidumbre si seguirá en 2026), y Buenos Aires recibió a dos de esas fechas. Y la “Oasismanía” continúa retumbando en el imaginario colectivo, al igual que la imagen de Liam bendiciendo a esa masa con agua o recordándole lo “loca” que está.

En febrero, a 30 años de la salida del disco Chaco, se juntó Illya Kuryaki & the Valderramas en el Festival Buena Vibra. Y en junio, en cancha de River, se llevó adelante el desenlace de la reunión de Los Piojos, con dos recitales con los que coronaron una convocatoria que rondó los 800 mil espectadores. Antes pasaron por el Quilmes Rock, que experimentó a su vez su regreso al calendario festivalero en abril, en Tecnópolis (a tres años de su última realización en el mismo lugar), y por el Cosquín Rock. Si bien el encuentro musical cordobés históricamente se encargó de inaugurar la temporada de festivales en la Argentina, ese rol lo viene cumpliendo desde el 2024 el Festival Nuevo Día, cuya organización la comanda Leo De Cecco, exbaterista de Attaque 77.

La temporada internacional de shows en vivo la inauguró el 27 de enero, en pleno verano, la “madrina del punk”, Patti Smith, en complicidad con el laboratorio sonoro Soundwalk Collective, con la performance “Consecuences”, en el Teatro Ópera. Un par de días después le siguió el dúo estadounidense Twenty One Pilots con dos recitales en el Movistar Arena. En sendas circunstancias, se colgó el cartelito de sold out, una de las nuevas tradiciones locales. Esto aconteció por cortesía del “dólar planchado”, lo que permitió reducir costos y allanar el terreno para el bombardeo recitalero.

Salvo Lady Gaga y Morrissey, que fiel a su usanza volvió a cancelar (lo mismo que los Sex Pistols sin John Lydon), en 2025 vino todo el mundo a Buenos Aires. Incluso los que nadie esperaba, como las punks japonesas Otoboke Beaver. Le antecedieron Sting (su enemigo íntimo y excompañero en The Police, el baterista Stewart Copeland, vino en diciembre), The Cult, Garbage y Beat, la superbanda conformada por algunos de los ex King Crimson de la trilogía discográfica de los ’80. St. Vincent, retornó muy bien acompañada por la exbajista de Sonic Youth, Kim Gordon. También regresó Wilco y lo hizo con unas de las performances más hermosas que pasó por acá. A Thundercat le colgó la chapa del show groovero del año, y le compitió bien de cerca Kamasi Washington.

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Supergrass debutó finalmente en el país para festejar en C Art Media los 30 años de su primer álbum, I Should Coco. Y sonaron endemoniadamente, al igual que el mismísimo diablo: Iggy Pop, en el Movistar Arena. Guns N’ Roses deleitó con un recital de tres horas, mientras que Green Day (también en cancha de Huracán) repasó sus álbumes Dookie y American IdiotKylie Minogue, Katy Perry y Dua Lipa encarnaron tres generaciones de pop; y Weezer reivindicó al nerdismo. En el último Lollapalooza Argentina, Justin Timbrlake y Olivia Rodigo estuvieron a la altura de las expectativas. Los Auténticos Decadentes conmemoraron los 30 años del disco Mi vida loca (con el Negro Rada como invitado estelar) y Kapanga honró los 30 años de su creación.

La electrónica estuvo vívida con el DJ set de The Chemical Brothers, la fiesta que montó Fatboy Slim en el Movistar Arena, y la realización de festivales como el Ultra Music Fest y la Creamfields. En la vereda de enfrente del baile, la música demostró estar muy consciente del tiempo que le toca vivir. Y de eso dio fe el festival Music Wins, gracias a sus dos headliners: Primal Scream (los acaudillados por el cantante Bobby Gillespie brindaron asimismo un sideshow tan visceral como narcótico) y Massive Attack, que, a 15 años de su anterior paso por la ciudad, firmó otra de las mejores actuaciones de este 2025. Tan política como moderna, tan contundente como sensible, esta vez (¡por fin!) con Elizabeth Fraser (exvocalista de Cocteau Twins) destacando de entre su troupe de cantantes invitados.

Antes de su desembarco, los de Bristol radicalizaron su campaña contra el Genocidio palestino en Gaza. Tras enterarse de que el fundador y director creativo de Spotify, Daniel Ek, invertía en la industria bélica, los pioneros del trip hop pidieron a su sello que su música no se escuchara por streaming en Israel. Al boicot se sumaron artistas del calibre de Björk y Amyl and the Sniffers, en tanto que grupos como King Gizzard & The Lizard Wizard bajaron su catálogo de esa reproductora de música. Para reforzar su posición, la banda, en complicidad con Brian Eno (el ex Roxy Music organizó en el Wembley Arena de Londres el evento a beneficio “Together for Palestine”), anunció la creación de una alianza de músicos para enfrentar las intimidaciones de la industria musical por su apoyo a Palestina.

Al mismo tiempo que se plantaba bandera frente a la gravedad de ese conflicto bélico, en esta parte del mundo los artistas hicieron de los escenarios su vitrina para responder al modelo de país que pretende instalar Javier Milei. Siguiendo los pasos de Lali, que de paso incluyó en su nuevo disco, No vayas a atender cuando el demonio llama, el tema “Fanático”, dedicado al presidente, este año Dillom, Cazzu, Dum Chica, Ryan, Airbag, María Becerra, Wos, Los Piojos y Divididos se manifestaron contra las políticas del mandatario nacional. Al tiempo que el público en los recitales improvisaba cánticos como “Alta coimera, Karina es alta coimera”, inspirada en el son cubano “Guantanamera” e invocada en alusión al escándalo de las coimas que salpicó a la hermana del líder libertario.

Pero fue Milo J quien padeció en primera persona la censura del actual gobierno. En febrero, cuando tenía previsto estrenar su álbum 166 (Deluxe) retirada, en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA), se apersonaron algunos funcionarios para decirle a su equipo de trabajo que la organización del evento no cumplía con los requisitos necesarios para la escucha del disco. Es por eso que el rapero tuvo que apelar a su cuenta de Instagram para avisar que la activación había sido cancelada. “Hay policías afuera para que, si entra la gente, repriman”, contó. “Teníamos el escenario preparado para ustedes, y nos volaron a la mierda. Supongo que juntar 20 mil personas en un espacio de memoria al Gobierno de ahora no le gusta. No sé qué otra excusa tiene el Presidente para cortarnos estas cuestiones”.

El rapero de 19 años coló sus dos recientes discos entre los 10 más stremeados en el país en 2025: 166 (Deluxe) retirada y La vida era más corta, donde colgó la métrica del trap para probarse en la música popular. Si bien el primer lugar fue para El último baile (Deluxe), de Trueno; también destacaron en el listado 5202, de Duki; Bhavilonia, de BhaviQué sed, de Luck Ra; y Papota, de Ca7riel y Paco Amoroso. Este maremoto de música urbana fue resistido en esas métricas por Cazzu, y su disco Latinaje; y las bestias pop de esta época: Lali y Emilia (con Perfectas). Esta última comanda el Top 10 de artistas argentinas más escuchadas en esa plataforma digital de música, seguida por María Becerra, Tini, Nicki NicoleEugenia Quevedo, Cazzu, Lali, Ángela Leiva, La Joaqui y Karina.

Lo nuevo de Juana MolinaDoga, es otro de los trabajos argentinos destacados de 2025. Al igual que Para quien trabajas vol. 1, de Marilina BertoldiAnónimo; de Juana Aguirre; y Reset, de Miss Lupe. Babasónicos sigue evidenciando su don para la reinvención con Cuerpos vol. 1; y Richard Coleman sorprendió con El (in) correcto uso de la metáfora. A 15 años de la aparición de su último disco de canciones inéditas, Divididos presentó su flamante repertorio, titulado igual que el power trío. El cantante y compositor El Nota es hoy por hoy la gran revelación del rock argentino, y de eso dio constancia a través de su álbum debut, Subidos al pony. Quien también sacó su primer material en solitario fue Santiago Motorizado, al que, a manera de oxímoron, llamó El retorno.

Tras haber alzado el Gardel de Oro y triunfar en el último Latin Grammy, Ca7riel y Paco Amoroso anunciaron la salida en diciembre de su nuevo disco, Top of the Hills. Sin embargo, unos días antes avisaron mediante un comunicado que se tomaban una pausa por tiempo indefinido porque el trote les pasó factura. Y es que la salud mental se tornó en un tema recurrente en la industria musical luego de la pandemia. Al mismo tiempo, y mientras Dillom, Lali y Milo J pegaron el salto a los estadios, el under argentino evidencia cada vez más dificultades para su supervivencia, a raíz de la crisis económica, la ausencia del apoyo institucional y la carencia de herramientas. Es por eso muy valorable que la banda Winona Riders, a través de sus propios recursos, haya logrado estrenarse en el estadio Obras Sanitarias y realizar su primera gira europea.

El año pasado será recordado como el de la vuelta del rock rolinga, o más bien del neo rolinguismo. En paralelo al regreso a los escenarios de Pity Álvarez, surgió una novel camada de bandas del palo, entre las que resaltan Autos Robados, La Grecia y Rey Bruja, y que se debaten entre el proletariado y la burguesía de Nordelta. Hasta Andrés Calamaro dio cuenta de esa impronta en los memorables shows que brindó en el Movistar Arena. Dos años después de que se inaugurara su versión neoyorquina, Buenos Aires ya cuenta con la “Esquina Charly García”, en Coronel Díaz y Avenida Santa Fe. El Indio Solari reapareció en los recitales de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado en La Plata (video mediante); La dicha en movimiento, el memorable disco de Los Twist, tiene biopic; y Fabiana Cantilo lanzó película: Lágrimas de fuego.

A lo largo de estos 12 meses, trascendieron hacia la inmortalidad Ozzy Osbourne (justo después de despedirse con Black Sabbath), Marianne Faithfull, y las leyendas del reggae Max Romeo y Jimmy Cliff. También dejaron este mundo Brian Wilson (The Beach Boys); y el bajista inglés Gary “Mani” Mounfield (ex The Stone Roses y Primal Scream). El groove está de luto tras las muertes del pionero del funk psicodélico, Sly Stone, y del renovador del R&B, D’Angelo. Sorprendieron asimismo las partidas Perry Bamonte, guitarrista de The Cure; Sam Rivers, bajista de Limp Bizkit; del músico maliense Amadou Bagayoko (Amadou & Mariam), de David Johansen (cantante de New York Dolls), y del DJ argentino Alfredo Fiorito, quien convirtió a Ibiza en paraíso de la electrónica. Y desde el último minuto del año que se fue, también MTV pasó a la posteridad.

Yumber Vera Rojas/Página 12-Espectáculos

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