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Marilina Bertoldi sacudió el escenario del C Art Media

Marilina Bertoldi sacudió el escenario del C Art Media

“Dennos el lugar, que vamos a cambiar la música”, exigió Marilina Bertoldi cuando recibió el Gardel de Oro en 2019, y razón no le faltaba. Desde que salió su disco Para quién trabajás vol. I, en mayo de 2025, la artista no paró de recorrer países, consolidando su música a escala internacional y consagrándose como una voz imprescindible dentro de la escena argentina contemporánea. Con dos fechas en Buenos Aires, el viernes y el sábado en C Art Media, la artista santafesina despidió a sala llena el disco por el que este martes acaba de ganar el Gardel a Mejor Álbum Artista de Rock.

“Aguante el rock and roll, aguante los homosexuales y nos vemos la próxima”, dijo la cantante, instrumentista y compositora de Sunchales cuando aceptó el premio, y el eco de esa frase retumbó en el tinglado de Chacarita, donde el sábado el público no paraba de preguntarse con qué canción abriría esta vez.

Eran las 21:10 cuando las luces se apagaron y los acordes de «No quieren más mi rocanrol» empezaron a sonar. Mientras de a poco se armaba el clima, apareció Marilina vestida con una campera de cuero roja, calzas de rombos blancos y negros y una peluca larguísima de color perla. Después del tándem de «Para quién trabajás» y «Autoestima» seguidas, la gente ya estaba desenfrenada.

“Buenas noches, espero que la estén pasando bien”, saludó Marilina antes de invitar al escenario a Juliana Gattas, para hacer «Me vuelvo cada día más loca“, el cover de Celeste Carballo que grabaron juntas en el 2024. Después siguieron “Es poderoso”, «La cena» y «Pucho“, y cuando tenía al público coreando compenetrado, bajó a la canción más sentimental del disco: ”Por siempre es un lugar“, que cantó casi a capela y, como en el video que le grabó, con el ruido de lluvia de fondo.

El momento más triste se vivió con el reclamo de justicia por Agostina Vega, que había sido hallada muerta hacía pocas horas. Cuando entonó “Ven conmigo, el destino cambió”, de su tema «Enterrarte“, ya todo el mundo sabía el peso que estaba teniendo la dedicatoria del femicidio en esa noche. Pero de a poco el público fue volviendo a su entusiasmo inicial. Con ”Bajan de día, de noche esperan» y «Siglos“, Marilina volvió a confirmar por qué domina la escena.

“¿Esto es un anillo?”, preguntó mientras levantaba las cosas que le iban tirando al escenario. Alguien le gritó si se quería casar con ella, y Marilina contestó: “Me gusta, puede ser. Aparte viene enganchado con el tema, ¿tienen ganas de algo de romance?”, le preguntó a un público que ya empezaba a bailar los acordes de «Amores como el nuestro“, la versión del clásico cumbiero de Los Charros.

Y después de «De caza» y «El gordo» vino el tercer cover de la noche: «Quieren rock“, de Intoxicados, que hizo delirar a sus fanáticos, que se movían y cantaban como si fueran adolescentes. El tema, que Marilina venía de cantar con su hermana Lula, de Eruca Sativa, en los últimos Gardel, fue la sentencia de que todo el rock es bienvenido.

Y justo en ese momento de agite, las luces se apagaron de nuevo y empezó a sonar una meditación guiada, que comunicaba que Marilina se estaba cambiando, que seguramente estaba muy nerviosa porque no llegaba con todo, pero que creía que podía. “Soy una mujer del espectáculo”, afirmaba cual Moria, mientras el público se reía.

“Acá estoy”, dijo al reaparecer con un traje gris metálico que parecía una armadura. Segundo Etchebehere, que hace muchos años la acompaña como estilista, le sumó una corona con unos picos puntiagudos que completaron la teatralidad de su estilo. Con su maquillaje intenso y una estética que mezclaba rock y provocación, entonó «La casa de A“, mientras hacía de su representación como lesbiana un momento que ya es imprescindible. Con ese erotismo a cuestas, cantó ”Cosas dulces“, parte del disco Sexo con modelos, su trabajo consagratorio, que este año cumple una década.

Y de a poco todo se fue aplacando, y el público, que ya había tenido su buena dosis de rock and roll, se fue calmando. La consagración de esta tanda de shows llegó con “Monstruos”, donde canta: “Después de todo este tiempo, pensé que tenía un lugar”. Con todos los premios, las giras y los conciertos, podemos afirmar que Marilina es una voz imprescindible en la música del país y que, sí, lo está cambiando todo.

Magy Meyerhoff/Suplemento NO de Página 12

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