
Ayer, en la inauguración del tercer FIC.UBA, el Festival Internacional de Cine que organiza la UBA, la universidad les otorgó doctorados honoris causa a Graciela Borges, al cineasta británico Asif Kapadia y a Juan Gatti, el artista argentino que creó los diseños de los afiches de todas las películas de Pedro Almodóvar.
“Me siento muy honrado. Lo que más me gusta es que me nombran doctor, que siempre fue el sueño de mis padres. Querían tener un hijo doctor y no entendían cómo podían pagarme por hacer algo que para mí no significaba ningún sacrificio, como el diseño”, le dice a Clarín con un tono rioplatense que oculta sus cinco décadas de residencia en España.
Comenzó a demostrar su arte al imaginar tapas de discos en una época en la que el rock nacional estaba en plena efervescencia. Son conocidos sus trabajos para Sui Generis, Pappo’s Blues, Moris, Crucis y Pastoral, aunque la tapa irregular de Artaud, que diseñó en 1973 para el grupo Pescado Rabioso que lideraba Luis Alberto Spinetta, es la más icónica.
“A Luis Alberto lo conocí en Mar del Plata. Yo era un estudiante de Bellas Artes y un gran fan de los Beatles y los Rolling Stones, y oír esas canciones en español me impresionó. No había presión empresaria sobre las tapas, era siempre una decisión de Jorge Álvarez (fundador del sello discográfico Mandioca), que estaba atrás de casi todos los proyectos musicales del momento y respetaba mucho la creatividad”, rememora.
“Era como un juego. Todos pendejos entre los que había gente de mucho talento, pero nunca pensé que se iba a transformar en un fenómeno nacional. Eran chicos que querían tocar y expresarse en cualquier lado, aunque fuera en un bar. Jorge Álvarez es el que aglutinó ese movimiento”, agrega.
El anhelo de ruptura y libertad llevó a Gatti a afincarse primero en Nueva York, donde estuvo dos años, para luego recalar en Madrid. “Por aquellos años, vivir en la Argentina se había vuelto muy difícil, porque siempre te sentías frágil. Era fines de los ‘70 y uno pensaba que podías ser sospechoso de algo por estar en la agenda de cualquier persona. Te sentías en guardia. Al punto de que muchas veces me quedaba a trabajar de noche y cubría las ventanas del departamento con frazadas para que no vieran luz”, expresa.
A Almodóvar lo conoció cuando el director estaba empezando: “Pedro proyectaba unos cortos que no tenían sonido y él hacía las voces durante la proyección. Recién empezaba a hacer cine y quedamos enganchados durante todos estos años”.
Su método de trabajo conjunto es simple: “Una vez que elige una historia me manda el guion y comienza la preproducción, en la que le presento algunas ideas y las vamos desarrollando. Antes con una sola ya estaba, pero desde que el Festival de Cannes hizo una exhibición con los afiches, él decidió que tengo que mostrarle varias propuestas. Si no le hago al menos quince, no está contento”.
La dupla, comparada con la forjada entre Alfred Hitchcock y el diseñador gráfico estadounidense Saul Bass, concretó imágenes inolvidables como las que podrán admirarse en la muestra instalación Juan Gatti-Cartelera, que se inaugura hoy en el hall central del edificio de la FADU en Ciudad Universitaria. Allí estarán los afiches de Mujeres al borde de un ataque de nervios, Átame, Tacones lejanos y Kika, entre otros.
“Tengo pendiente -cuenta- hacer una serie con animación en 2D. Me gustaría desarrollar un libro de Pedro, Patty Diphusa. Es un trabajo monstruoso porque no me gustan ni el 3D ni la IA, y hay que hacerlo casi artesanalmente para que no se pierda ese oficio”.
Y completa: “¿Sugerencias para jóvenes? Que estudien primero, que vayan a una escuela de bellas artes y empiecen con dibujo en papel. Es difícil desarrollar personalidad o encontrar lenguaje propio, pero no tienen que basarse en modas ni tendencias. La gente que triunfa es la que aporta algo nuevo, algo que nadie está haciendo. Y, sobre todo, que nunca fumen”, concluye con una gran sonrisa este fumador empedernido.
Jorge Montiel/Especial para Clarín
MG Radio 24 Villa Pueyrredón