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Hoy se inaugura el Café Berlín Buenos Aires, un lugar para la muy buena música

Los argentinos que impulsaron el original de Madrid, lo inauguran en Villa Devoto.

Este es un camino conocido para un grupo de amigos argentinos residentes en Madrid quienes, unidos por su pasión por la música, la bohemia y la noche, fueron marcando hitos en la súper poblada vida nocturna de la capital española y ahora se proponen hacerlo en “la ciudad de la furia” con el Café Berlín Buenos Aires.

El mencionado recinto será inaugurado hoy con la actuación de Dante Spinetta en primer turno y la Organ Bongo Explosion en segundo, en el nuevo centro de ocio capitalino, Villa Devoto. El show de la Organ Bongo Explosion es parte de la fiesta de apertura, a la que se accede reservando entradas gratuitas desde la web del espacio.

En sus andanzas migratorias, los muchachos primero llevaron al éxito a Josealfredo, una coctelería clásica a metros de la Gran Vía, y luego tomaron la gestión y obtuvieron la marca del histórico Café Berlín, reducto por excelencia del jazz y el flamenco en el centro madrileño. Pato Almada, natural de San Antonio de Areco, Luca Frasca, ex tecladista de Pappo’s Blues y colaborador de Buddy Miles y Mick Taylor, entre otros, y Leandro Cersosimo tuvieron la chance de poner en práctica aquel desafío milenario del que muchos salen heridos.

Desde Madrid, Almada -programador de la sala-, con un tono ronco de voz que hace parecer a Sabina una princesa de Disney, cuenta: “En Josealfredo conocimos muchos músicos que nos alentaron a conseguir una sala para hacer conciertos. Encontramos el Café Berlín antiguo, que tenía 20 años con una decoración art decó y por donde habían pasado grandes desde Paco de Lucía a Charly García y Fito Páez”.

Y agrega: “Era un lugar adonde se iba a zapar, a partir de la una de la mañana se armaban zapadas. El gran ícono del Berlín era Jerry Gonzalez, creador del latin jazz. Así y todo ese local no funcionaba, por eso lo agarramos nosotros”.

Frasca lo explica a la perfección: “Pato es el cabeza del proyecto; él generó todo esto. Los méritos son de él. La hizo muy bien: primero incorporó la cultura de allá, la española, al Berlín. No tenía sentido ir por el lado argentino en la programación”, explica. Y sigue: “Ya sabemos que a Charly y Spinetta no les fue bien en España. A Andrés sí, porque se hace el español. Hace rumbita y le va bien, pero sale de ahí a nadie le interesa”.

Frasca prefiere no entrar en esos tópicos y continúa enfocado: “Entonces, Pato entró por el lado de promover el flamenco, al que en Madrid no le daban bola. Invitaba a músicos gitanos y los hacía sentir como en casa: los hermanos Carmona, Lole y Manuel, Farruquito, El Piraña, Diego Amador, Antonio Serrano, los músicos de Paco de Lucía… O sea, máximo nivel total”.

-¿Por qué tuvo que aparecer un argentino para entender y revalorizar esa dinámica, totalmente local?

-Y… El argentino la ve. En cualquier parte del mundo. Y si no la ve, se vuelve. A nosotros nos perjudica nuestra forma de ser como arrogantes, déspotas, que nos las sabemos todas… Pero si no tenés eso, no hay nadie que te pueda parar. Si no vas por ahí, cuando entendiste cómo funciona la cosa y vas de perfil bajo, te llevás todo. Te llevás todo porque tenés la astucia, ese don de gentes. Pato no es un programador, es el alma del Café Berlín.

Tras cambiar de locación a un espacio de un aforo tres veces superior, el Café Berlín pasó de ser un club de jazz y flamenco a ser un club de música global. “Ahí cambió totalmente respecto al original. Cambió la gestión y la idea de cómo concebir la música. La idea de que la música sea inclusiva ¿no? De que cualquier género puede ser bueno, desde la salsa al rock, al jazz”, dice Almada. “Ese fue el mayor cambio: apostar muy fuerte por la calidad. Y también lograr tener todo tipo de público. La gran virtud es la de hacer un club de músicos. Hay quienes tocan en otros clubes, pero cuando terminan de tocar, vienen con nosotros porque siempre se arma algo: una jam de flamenco, de jazz”, completa.

-¿Por qué creés que es un lugar necesario para Buenos Aires?

Almada: Es necesario en cualquier lugar del mundo. Un lugar donde el tiempo no pasa, donde el tiempo es importante, y no me refiero solo al compás, claro. Lo bonito de esto es que acá podés ver a alguien re grosso de cerca y después tomarte una copa con él.

Café Berlín, Av. San Martín 6656. La programación sigue mañana con Daniel Maza Cuarteto; el viernes con Ana Prada y Manu Sija; el sábado con Hilda Lizarazu y el domingo con Sergio Verdinelli con el Mono Fontana.

Adriano Mazzeo/ Especial para Clarín/Espectáculos

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