
Se respira en el ambiente: Argentina ya juega la Copa Davis. Restan algunos días porque la serie del Grupo Mundial I ante Turquía, en la cancha de cemento bajo techo del Estadio Ruca Che de Neuquén, será del 19 al 20 de septiembre. Pero el aire contiene ese no sé qué sólo reservado para el clima copero: el equipo de Javier Frana, quien tendrá su debut de local en el cierre de su segunda temporada como capitán, transparentó las sensaciones en su paso por Buenos Aires, en el Tenis Club Argentino, antes de emprender el viaje al sur, en un evento de la Asociación Argentina de Tenis (AAT) con socios y sponsors.
“En ranking somos favoritos: tenemos las de ganar y encima de local. Hay que hacernos cargo del rol que nos toca: asumirlo y entrar a la cancha, que es donde te olvidás del contexto y es uno contra uno. Vamos a salir a competir contra el que toque: del otro lado hay otro jugador que quiere ganar”, admitió sin tapujos Francisco Cerúndolo (25°), el líder deportivo de un plantel también conformado por Thiago Tirante (42°), Mariano Navone (49°) y los doblistas Guido Andreozzi (15°) y Andrés Molteni (61°). El rival está, en los papeles, varios escalones por debajo: Mert Alkaya (300°), Yanki Erel (305°), Tuncay Duran (633°), Arda Azkara (212° en dobles) y Kaan Isik Kosaner (1774°).
El número uno del equipo, que viene de un gran US Open con remontada incluida ante Taylor Fritz (8°), volvió a la nómina tras la ausencia en febrero ante Corea del Sur en la incómoda y lejana Busan, una serie que terminó con derrota en los Qualifiers y de la que repiten sólo Tirante y Andreozzi -Argentina sufrió una fuerte merma y jugó con cinco debutantes y sin ninguno de los siete mejores singlistas-.
Frana ya dejó atrás aquella multitudinaria negativa: “Desde lo personal fue un golpe muy duro. El proceso fue largo y en silencio: los filtros, hablar con uno, con el otro. Nunca hice catarsis: fue muy estresante y cayeron las fichas apenas terminó Corea. A la vez fue muy enriquecedor: no me puedo olvidar del dolor, pero hubo muchas cosas buenas que valoramos. Dejó un aprendizaje: sirve para entender las decisiones sin juzgar a nadie”.
El capitán se refirió al nivel de Cerúndolo y aceptó que todavía no tocó su techo deportivo: “Fran es muy transparente: muestra todo lo que le sucede. Entiende perfectamente cuál es su capacidad y tiene por delante un desafío: cuando te adjudican un potencial así te tiran un camión de presión. Estoy seguro de que la mejor versión de Fran todavía no llegó”.
Tirante y Navone arrastran un éxito en común: durante las ultimas semanas ambos derrotaron a Novak Djokovic, el mejor tenista de todos los tiempos. El hombre de La Plata lo eliminó en Cincinnati, en la concreción del mejor momento de su carrera -se metió top 50-, impulsado de alguna manera tras aquel debut en Corea: “La Copa Davis me marcó mucho, la verdad. Pude crecer y me llevé vivencias positivas en la parte mental: en la vorágine a uno le cuesta parar la moto y pensar que es un privilegiado, que juega los mejores torneos. Desde el primer momento lo pude disfrutar y sacar pecho: soy un afortunado por el lugar en el que estoy”.
Frana también consideró que Tirante capitalizó aquel viaje copero: “Thiago pudo corroborar un montón de cosas y la Davis lo ayudó a ver la película: hizo un clic, lo atravesó en lo emocional y respondió, más allá del resultado. La Davis tiene eso: a muchos jugadores les toca cuando tal vez no estaba en sus planes y funciona como un acelerador, una inyección para un crecimiento más rápido”.
El jugador de Nueve de Julio, por su parte, viene de ganarle a su ídolo Nole en el US Open y reapareció en el plantel nacional tras el agónico debut triunfal de Frana de visitante ante Noruega, en febrero de 2025: “Volver a la Davis es un premio muy lindo. Los que van a la Davis son los mejores. Hice un año muy bueno y hay mucha competencia. Me reconforta volver a ser tenido en cuenta, que me hayan elegido incluso para cualquier superficie. Que no llamen a la Nave sólo cuando es en polvo de ladrillo, ja”.
Además se refirió al presente que vive con su nuevo entrenador, el ex8° del mundo y ex capitán Alberto Mancini, campeón de Roma y Montecarlo en 1989, quien lo acompaña desde marzo y lo impulsó a volver al lote de los 50 primeros del ranking ATP: “Luli tiene una gran experiencia de vida: hablamos de tenis y de todos los temas, es un apasionado. Me inculca el tenis de una manera muy buena. No habla de sí mismo, pero uno a veces le pregunta cosas. Tenía que jugar con Djokovic y le dije: ‘Che, ¿qué sentiste antes de la final de Roma contra Agassi?’. Tengo esa posibilidad: con lo bien que jugó al tenis es una referencia. Fue un diamante en bruto y el físico no lo dejó ser más grande: me gusta hablar de cómo era el tenis en su época más artesanal y no tan tecnológica como la nuestra”.
Pablo Amalfitano/Página 12-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón