Boca se juega una final en Rancagua ante O´Higgins

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Boca vuelve a jugar una final antes de tiempo. Apenas unos partidos después del inicio del ciclo de Rodolfo Arruabarrena, afrontará esta noche un verdadero duelo pesado en Rancagua, donde defenderá el 1-0 conseguido en la Bombonera frente a O’higgins por la revancha del playoff de la Copa Sudamericana. Más que una clasificación a los octavos de final, pondrá en juego la posibilidad de continuar con un clima armonioso y sin turbulencias.

El escenario cambió por completo en apenas unos días. Hasta antes del debut en el Torneo Clausura, Boca había comenzado a construir una imagen alentadora con las victorias frente a Sarmiento por la Copa Argentina y ante O’higgins en la ida de la serie. Sin un funcionamiento brillante, el equipo se mostró renovado, fresco, con otra energía, compromiso y una base sobre la cual empezar a trabajar. Pero el 0-3 con Deportivo Riestra alteró todos los planes y sembró algunas dudas. La preocupación del Vasco pasó a ser cómo levantar rápidamente a sus jugadores y la del Mundo Boca, que no vuelvan los fantasmas de los fracasos internacionales de los últimos años.

Así, la visita a Chile adquirió un peso mucho mayor del que tenía cuando terminó el partido de ida. Ya no será solamente un encuentro para defender una ventaja mínima. Será una prueba de carácter para un plantel que necesita demostrar que el papelón frente a Riestra fue un accidente y no el regreso de los problemas que parecían haber quedado atrás.

La buena noticia para Arruabarrena es que volverá a contar con el equipo que considera titular. A diferencia de lo ocurrido en el Clausura, ahora pondrá lo mejor que tiene disponible para alimentar la expectativa de una respuesta futbolística y anímica.

El regreso de Leandro Paredes al medio aparece como una de las principales razones para ilusionarse. Es que el capitán, que ya había sido titular en la ida apenas cuatro días después de disputar la final del Mundial, volverá a comandar al equipo tras los tres días de descanso que el propio Arruabarrena le impuso para recuperar energías. Su presencia representa mucho más que calidad con la pelota: aporta liderazgo, experiencia y la personalidad que Boca necesitará en un contexto adverso. También será una oportunidad para que el equipo recupere la identidad que había insinuado en los primeros partidos.

No será el único regreso. También volverá Leandro Lozano al lateral derecho tras dejar atrás una lesión muscular que le impidió estar en los últimos dos partidos después de su debut ante Sarmiento por la Copa Argentina. Dylan Gorosito lo reemplazó ante O’Higgins y Malcom Braida estuvo con Riestra.

También volverán los titulares que Arruabarrena hizo descansar el fin de semana y no estuvieron de arranque en el Bajo Flores: Nicolás Figal, Ayrton Costa, Tomás Aranda, Sebastián Villa y Miguel Merentiel. Mientras que Álvaro Montero, Lautaro Blanco, Milton Delgado seguirán en el 11 sin rotar.

La única variante que modifica la habitual formación del Vasco podría ser el ingreso de Santiago Ascacibar para reforzar el mediocampo en lugar del juvenil Leonel Flores. Es un opción de oficio y experiencia en el mediocampo, que no deja de aportar dinámica y llegada al área rival.

De un otro lado habrá un O’higgins que sabe que la serie sigue abierta, que considera que el resultado en la Bombonera fue mentiroso y merecían mucho más. Para Boca, en cambio, la obligación será administrar la ventaja sin caer en la pasividad, teniendo en cuenta que saldría un delantero (Flores) para que ingrese un volante (Ascacibar). Un gol puede cambiar por completo el desarrollo de la eliminatoria y el margen de error será poco.

Lo que está en juego va mucho más allá de un pasaje a los octavos de final de la Copa Sudamericana. Una clasificación significaría recuperar confianza, validar el trabajo realizado y darle aire a un ciclo que necesita tiempo para consolidarse. Sería, además, la chance de dejar rápidamente atrás el duro tropiezo frente a Riestra y demostrar que aquella actuación fue una excepción.

El otro escenario e más complejo. Una eliminación abriría una nueva crisis cuando el proyecto de Arruabarrena recién comienza. Boca acumularía otro golpe internacional y volvería a convivir con las dudas. En 90 minutos, el Xeneize define todo.

Ramiro Scandolo/Edición Impresa de Olé/ole.com.ar

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