
Leandro Paredes y Rodrigo De Paul compiten por ver quién paga primero en una de las tantas publicidades que inundaron la televisión y las redes sociales en la previa del Mundial. Al final, lógicamente, ambos estuvieron convocados y repitieron como en cada oportunidad en la que compartieron plantel en la Selección Argentina la costumbre de los caramelos masticables con los que llegan a la mitad de cancha apenas pisan el estadio donde jueguen.
Antes de que el mediocampista de Boca sufriera una distensión muscular, nadie descartaba que empezara contra Argelia como titular, por encima del hombre del Inter Miami. Ahora, el debate reaparece en la previa del cruce contra Cabo Verde.
Suena difícil que el entrenador Lionel Scaloni elija modificar un mediocampo que es un reloj con el “Motorcito” acompañando a Enzo Fernández y Alexis Mac Allister. Cada uno conoce su rol a la perfección. El punto está en que en niveles tan parejos, un detalle puede marcar la diferencia.
Paredes demostró contra Jordania que su pegada y distribución de la pelota puede ser determinante contra un bloque bajo como el que plantearán los africanos el viernes en Miami. Es una alternativa, que se suma a las dos dudas que parece tener el DT de Pujato de cara al duelo ante los africanos.
Entonces, la opción de un cuarto mediocampista con Paredes en el eje, liberando al resto a que se adelanten unos metros para provocar ese desorden ordenado que tanto se le destaca a la Scaloneta, no parece descabellada. En la Albiceleste llevan 59 partidos juntos Rodrigo y Leandro, con casi 4.000 minutos en el campo de juego. Se conocen de memoria.
De Paul, si bien no fue tan determinante ofensivamente en esta fase de grupos del Mundial, es el complemento perfecto de Lionel Messi en la banda derecha. El equilibrio, como pregona Scaloni. Sabe cuándo presionar y cuándo esperar para ocupar espacios.
Paredes jugó un ratito contra Austria -le dio la asistencia al segundo gol de Messi- y todo el encuentro ante Jordania, donde completó 154 pases, la mayor cantidad para un futbolista argentino en un partido de Copa del Mundo desde que existen registros detallados, a partir de Inglaterra 1966. Es el sexto registro más alto entre todos los jugadores que jugaron un Mundial desde esa edición.
“Somos una Selección que está a disposición del entrenador, el equipo nunca se resiente. El primer objetivo era clasificarse, hacerlo de esta manera es muy bueno, pero ahora arranca otro Mundial”, aseguró Paredes ante Clarín.
Y mientras tanto, la cuenta regresiva rumbo al cruce contra Cabo Verde empezó en el búnker de la Selección. Después de un día libre para recuperar energías y compartir con las familias, ayer la Scaloneta se entrenó y tuvo como principal novedad la presencia junto al resto del grupo de Cristian “Cuti” Romero, por primera vez desde que debió abandonar el campo de juego contra Austria por un golpe en la rodilla derecha.
El defensor cordobés del Tottenham se resintió de la distensión de ligamentos en esa rodilla que lo había tenido a maltraer los 50 días previos a la Copa del Mundo. Se temió lo peor, pero usó una férula, hizo mucha kinesiología y se preparó de la mejor manera para poder llegar en condiciones a su segunda Copa del Mundo. Ante Austria sintió un dolor, provocado por un choque en un cruce típico del marcador central, cuando buscó anticipar la pelota.
Así, desde aquel 22 de junio en Dallas cuando pidió el cambio promediando el segundo tiempo para que ingrese Nicolás Otamendi, permaneció alejado del grupo en los entrenamientos.
Ya el viernes pasado había realizado trabajos en el campo, pero diferenciado. Y este lunes se movió junto al grupo al menos en la entrada en calor que programó el preparador físico Luis Martín, que fue a lo que tuvo acceso la prensa. Habrá que seguir su evolución en la semana y las pruebas que haga Scaloni, quien obviamente en caso de tenerlo en óptimas condiciones lo pondrá como titular junto a Lisandro Martínez en la zaga central.
Hay otras dudas a resolver, pero no son por cuestiones físicas, sino de la abundancia y los buenos rendimientos que tuvo el equipo en estos primeros tres pasos de la defensa de la tercera estrella.
Con Nahuel Molina en el lateral derecho, resta definir el izquierdo. Facundo Medina estuvo muy a la altura pese a su inexperiencia mundialista contra Argelia y Austria (cuando fue amonestado) y Nicolás Tagliafico volvió de buena forma contra Jordania, tras esa sobrecarga muscular que le ocurrió en el primer amistoso de la gira previa contra Honduras. Hay pronóstico reservado para esa decisión.
La otra es el centrodelantero para acompañar a Messi y Almada. Fue sacrificado lo de Lautaro Martínez, junto a “Dibu” Martínez los únicos que jugaron los tres partidos como titulares. A ese despliegue le agregó gol, su primero en un Mundial con el penal contra Jordania. Julián Alvarez estuvo muy errático en los controles y los pases, desconocido incluso en la definición de las pocas chances que tuvo. Parece que el bahiense tiene ventaja, pero se sabe cómo el cuerpo técnico valora al cordobés de Calchín, a quien intentarán recuperar en la semana.
Y el asterisco quedará en el mediocampo. Y ahí, Paredes volvería a compartir con su compinche De Paul. No tendrían que competir, ni con una tarjeta de crédito en la mano, ni por los caramelos, sino para seguir llevando la camiseta de la Selección argentina bien arriba.
Enviados Especiales de Clarín
MG Radio 24 Villa Pueyrredón