
Inicialmente, eran dos fechas. Y luego se sumaron un par más. Así que, desde este jueves 28 de mayo y hasta el domingo 31, Paralamas llevará adelante una residencia musical en La Trastienda (Balcarce 460), a partir de las 21. Al otro lado del teléfono, como en los viejos tiempos, se encuentra Bi Ribeiro, bajista del trío brasileño, quien afirma, con sumo agradecimiento, que en Buenos Aires llegaron a conquistar “a un público sincero”. Por eso sus recitales acá son diferentes a los que ofrecen en su país. “Siempre que vamos para allá, la gente no sólo nos va a ver en vivo, sino que también nos trata con mucho cariño en la calle. Es una cosa muy bonita para nosotros”, dice el músico. “Es una victoria muy grande saber que aún seguimos despertando pasión entre la gente”.
Si bien lo contaron infinidad de veces, para el artista es importante recordar una vez más el año en el que comenzó este idilio con la audiencia local: 1986. Y más ahora que se cumplen cuatro décadas de ese desembarco inicial. “La primera vez que fuimos para allá fue para tocar en el Festival Chateau Rock, en Córdoba. Ahí tuvimos la oportunidad de ver a los músicos argentinos, lo que estaba pasando con la escena. Quedamos tan encantados que nos dieron ganas de formar parte de todo eso”, evoca. “Luego de presentarnos en lugares chicos, recibimos la invitación de Sumo para abrirles un show en Obras. Después de que Luca murió, su público se identificó con nosotros. Hablábamos el mismo idioma. Por eso empezamos a tocar sus temas, especialmente ‘Heroína’”.
La primera banda que realmente supo traducir el legado de Prodan llegó a la Argentina a pocos días de haber lanzado lo que a la postre no sólo fue su mejor álbum, sino también una de las obras maestras del rock brasileño: Selvagem? Se trata de un repertorio que estética y líricamente sigue sonando contemporáneo, 40 años más tarde. “Es verdad, ese disco marcó nuestra historia”, corrobora Ribeiro, cuyo hermano aparece en la tapa del álbum luciendo como un aborigen moderno. “Dos años antes, sacamos O Passo do Lui, nuestro segundo disco. Y tuvo un gran éxito, más que el primero. Eso sucedió en la época en la que tocamos en Rock in Rio. Pasaron en la radio todos los temas, a pesar de que simplemente nos dedicamos a investigar, sin ningún tipo de perjuicio”.
-¿Qué motivó ese impulso?
-Decidimos explorar nuestra imaginación porque el rock brasileño de aquellos años era muy cuadrado y fundamentalista. Ese disco es diferente a lo que se hacía porque se metió con el reggae, con lo latino y con Africa. En ese entonces, nosotros dijimos que el futuro de la música era la música negra. A mucha gente no le cayó bien esa visión, nos llegaron a decir que estábamos traicionando al rock. Mi padre vivía en Chile, y yo fui varias veces a visitarlo. Allá había una disquería muy buena que vendía mucha música africana. Nos nutrimos de esos discos, de The Clash y del movimiento inglés de ska (llamado 2 Tone, con The Specials a la cabeza). Y gracias a la música cubana incorporamos los caños, que nos encantaban. Siempre fuimos muy unidos, incluso al momento de escuchar música. Así que se dio una cosa natural y también pop. Éramos tres pendejos asumiendo el desafío de probarse.
Conformado por 10 canciones, Selvagem? fue uno de los primeros discos publicados en la vuelta de la democracia a Brasil. De hecho, el tema que le da título, un dub atomizado por el riff de una guitarra eléctrica a punto de estallar (al mejor estilo de The Who), sin duda hubiera sido censurado por la dictadura militar. “Uno de los pasajes de esa canción dice: ‘Y la libertad cae por tierra, a los pies de un film de Godard’. Eso fue en alusión a la película Yo te saludo, María, que en 1985 fue censurada por los militares porque creían que ofendía a la Iglesia”, explica el bajista. “La canción también habla sobre la policía y el prejuicio que había con los negros. A pesar de que la dictadura acabó, muchas cosas todavía seguían pasando. Ese disco es una crítica a que no todo cambió”.
-Es un trabajo tan actual que este aniversario de su salida coincidió con la revisita a Godard en la película Nouvelle Vague. No obstante, ¿cómo ves a Brasil 40 años después?
-Estamos en un momento bien democrático, en comparación con esos años. Avanzamos mucho. Algunas cosas evolucionaron, sobre todo socialmente. Pero la corrupción en el Congreso sigue operando igual, los diputados sólo piensan en su propio beneficio. De todas formas, por más despacito que caminemos, vamos mejorando.
-Uno de los hits de ese repertorio es “A Novidade”, compuesta junto a Gilberto Gil, quien la incluyó en la escala porteña del tour con el que se está despidiendo de los escenarios. ¿Alguna vez se pensaron en esa situación?
-Nosotros tenemos mucha influencia de Gilberto Gil, es uno de los artistas que más atravesó a Paralamas. Vamos a sentir su falta, pero es natural que se retire. Sin embargo, seguiremos tocando hasta que uno de nosotros no consiga mover la púa o la baqueta. O incluso hasta que uno de los tres se muera.
-Uno de ustedes casi la palma…
-Y acá seguimos…
-Están por cumplirse 10 años de su último disco de estudio. ¿Tienen pensado publicar material nuevo o sólo se dedicarán a tocar en vivo?
-Tenemos la intención de sacar un disco más, hay varias canciones nuevas compuestas. En el medio se produjo la pandemia, y paramos unos años por la salud de Herbert (cantante y guitarrista del trío), que es frágil. Nuestro objetivo es sacar ese disco el año que viene. A nosotros nos parece necesario para sentirnos activos, artísticamente vivos.
-A fines de febrero, el baterista João Barone actuó en Buenos Aires con el proyecto Call The Police. ¿Vos tenés algún emprendimiento ajeno a tu grupo?
-Ahora estoy tratando de resucitar a una banda que tuve a comienzos de este siglo llamada Reggae B. Le puse ese nombre porque me parecía que el reggae que hacíamos no era “Lado A”, sino más bien experimental o más dub. Espero poder reunir a los mismos músicos para reactivarla. Tengo que ver cómo hago porque hace tres años que me mudé a Bahía, y me encuentro viviendo una realidad cultural bastante rica.
-En Brasil, ¿por qué los músicos de rock cuando llegan a la adultez terminan haciendo MPB? Ahí lo tenés a Arnaldo Antunes…
-Cuando somos jóvenes, queremos ir en contra de lo que sucede. La música brasileña es muy rica. No entiendo cómo alguien que vive acá no puede sentir eso. A pesar de nuestra formación rockera, crecimos con la música de nuestros padres. Por eso está la MPB está tan presente en la vida de los brasileños.
Yumber Vera Rojas/Página 12-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón