
Nazarena Romero jamás fue derrotada sobre un cuadrilátero desde que debutó como profesional hace poco más de siete años. Sin embargo, la campeona mundial supergallo de la Asociación Mundial de Boxeo perdió a finales del año pasado el cinturón que hoy expondrá por primera vez ante la mexicana Mayelli Flores Rosquero en el Silver Spurs Arena de Kissimmee, Estados Unidos (transmitirán TyC Sports Play a las 20 y TyC Sports a la medianoche). No fue por un resultado deportivo ni por una decisión administrativa, sino por un robo en la vía pública.
El 27 de diciembre, Romero debía abrir una cuenta en la sucursal del Banco de Córdoba ubicada en el barrio General Bustos de la capital provincial. Mientras lo hacía, su Chevrolet Corsa, estacionado a unos metros, fue desvalijado. En el baúl había electrodomésticos que había comprado unos días antes, indumentaria y el maletín en el que trasladaba el cinturón que le había hecho llegar la AMB y que la acredita como campeona mundial.
Una denuncia policial, un pase de manos del cinturón, una tentativa de extorsión y un intento fallido de suicidio de un involucrado se sucedieron durante seis días, hasta que el galardón volvió a manos de su propietaria.
La pugilista que cumplirá 31 años en dos semanas nació en Recreo, una ciudad de 18.000 habitantes en el sudeste de Catamarca, donde vivió hasta los 17 años y transitó un período hosco, que incluyó deserción escolar temprana, un embarazo a los 14 años, consumos problemáticos, violencia machista y demasiado tiempo en la calle. “¿Qué me pasó? La vida me pasó”, reflexiona la campeona.
Se mudó a Córdoba y descubrió el deporte que le cambiaría la vida. Lo hizo cuando tenía 21 años y dos hijas (Julieta, que hoy tiene 15, y Maia, de 11), y casi por casualidad.
En una visita de compras a Casa Fioretti, local de Oscar Fioretti, un empresario muy vinculado al pugilismo, vio colgadas en las paredes fotos de boxeadores como Alejandra Oliveras, Carolina Gutiérrez, Marcos Vergara y Julio Ler.
“Cuando las vi, el corazón me latió muy fuerte. Le pregunté si yo podía ser boxeadora. ‘Sí, por supuesto’, me dijo. Siempre había sido muy peleadora en la escuela y en la calle: nunca me dejé atropellar”, cuenta. Se fue con la dirección del Centro de Participación Comunal Rancagua escrita en un almanaque y los nombres de quienes enseñaban boxeo: Manuel Albarracín y Mario Medrán.
“Me manda Oscar Fioretti. Soy re buena para las piñas. Poneme con el mejor que tengas porque yo me la re aguanto”, se presentó. A Romero le llevó un tiempo comenzar a entrenarse, ya que sufría violencia de quien en ese momento era su pareja y estaba atravesando una situación de consumo problemático de sustancias. Finalmente pudo dar el paso.
-¿Cómo fue ese primer día?
-Fui preparada para pelear, pero me dijeron que iba a entrenarme. Me encantó: quería hacer lo mismo que todos los chicos que estaban ahí. Yo venía de estar en la calle, pero sabía que no era mi lugar. Simplemente las circunstancias de la vida me habían puesto ahí. Cuando estuve en ese gimnasio, con gente que creía en mí, que no me miraba por encima del hombro, por primera vez sentí que estaba en un lugar en el que encajaba. Sabía que pertenecía a ese mundo.
Se ganó el apodo de Capricho por su obstinada determinación de entrenarse en doble turno. Fraguó una corta carrera amateur de 20 peleas y el 20 de enero de 2018 debutó como profesional: venció por puntos a la jujeña Paola Farfán en San Fernando del Valle de Catamarca.
En menos de dos años obtuvo el campeonato sudamericano gallo y ganó las coronas argentina y sudamericana de la división supergallo. Y el 5 de diciembre de 2020 noqueó en el segundo asalto a la jujeña Julieta Cardozo en La Calera para apoderarse del título interino de las 122 libras de la AMB, que estaba vacante. Cuando se estaba preparando para su primera defensa, supo que estaba embarazada nuevamente, una situación que la colocó ante una encrucijada.
“Siempre estuve a favor del aborto legal, seguro y gratuito. Yo estaba en una etapa muy hermosa de mi carrera, pero me armé de valor y decidí tener a mi hija. Les pedí a mi promotor (Carlos Tello) y a mis sponsors (Fioretti y Mario Sánchez, de Bulonera Centro) que me apoyaran y creyeran en mí, y les prometí que no los iba a defraudar. Yo sabía que Dios no me iba a desamparar nunca y que tenía que confiar en los dones que él me dio.
Emma nació en diciembre de 2021. Tres meses antes, la AMB había eliminado los interinatos, por lo que Romero perdió su condición de monarca, pero quedó primera en el ranking supergallo y era retadora obligatoria. Volvió a pelear el 19 de diciembre de 2022 en el Club Albatros de Montevideo. Allí liquidó con un solo golpe a la uruguaya Paola Ibarra en apenas 9 segundos.
Siete meses después, la catamarqueña tuvo su chance mundialista, que terminó en una frustración grande: empató en decisión técnica con la entonces campeona, la venezolana Mayerlin Rivas, en una pelea en el Casino de Buenos Aires que debió detenerse en el quinto asalto por un corte sobre el ojo izquierdo de la retadora, producto de un choque de cabezas accidental, y que se resolvió en las tarjetas.
“Me cagaron. Me robaron sin fierro, como dicen en el barrio -sintetiza Capricho-. Era mi oportunidad y me la quitaron. (El presidente de la AMB) Gilberto Mendoza me dijo que era merecedora de una revancha. Yo le dije que creía en su palabra”. Pero Rivas enfrentó a fines de ese año a la mexicana Érika Cruz, ante quien cedió la corona.
Frente a Cruz, el 10 de mayo de 2024 en Aguascalientes, Romero tuvo su segunda oportunidad de quedarse con el cetro supergallo de la AMB, pero el pleito terminó empatado en decisión dividida. “Fue una pelea durísima. Yo había hecho un campamento de más de cinco meses en La Quiaca, en la altura, y estaba muy bien entrenada. Ella era muy fuerte. Si no hubiese estado tan bien entrenada, ella me habría noqueado”, asegura.
Veinte días después, la AMB anunció que Cruz había dado positivo en un antidóping. La suspendieron por un año y le sacaron el título, y la argentina se hizo acreedora a una nueva oportunidad.
En julio pasado, Tello le propuso enfrentar un mes más tarde a otra mexicana, Paulette Cuesta, por la corona vacante. “Puse a orar a todas las iglesias. Sentía que esa era la oportunidad, pero necesitaba que me mandaran mucha fuerza”. En 30 días bajó 15 kilos y pudo cumplir su sueño: el 23 de agosto se impuso por nocaut técnico en el décimo round en el Casino de Buenos Aires y se quedó con el cinturón que luego fue robado.
Esa faja, ya recuperada, será la que la catamarqueña, que tiene un récord de 14 victorias (8 KO) y dos empates, pondrá en juego ante Flores Rosquero, séptima en el ranking supergallo de la AMB y dueña de 12 triunfos (4 KO), un empate y una caída. “Trataré de hacer una pelea inteligente, porque es una boxeadora muy aguerrida, que va al frente y tira muchos golpes”, dice sobre la nacida en Ciudad de México hace 32 años, quien hará su segundo intento por un título mundial.
Durante siete semanas en Los Ángeles, junto al prestigioso entrenador Manny Robles y al preparador físico Matías Erbín, se alistó Romero para este pleito, que se desarrollará 25 kilómetros al sur de Orlando y que podría dejarla a un paso de un duelo por las cuatro coronas de la división, ya que la mexicana Yamileth Mercado (CMB) y la inglesa Ellie Scotney (FIB y OMB), unificarán el 11 de julio en el mítico Madison Square Garden.
Por eso Capricho, una de las tres campeonas mundiales que tiene el boxeo argentino (las otras son Evelin Bermúdez -minimosca de la OMB y la FIB- y Sol Cudos -mínimo de la FIB-), sabe cuán importante es este desafío. Sin embargo, no toda su atención estuvo centrada es eso. “A veces no pienso en la pelea; pienso en los jueguitos (de los parques temáticos de Orlando). Me voy a subir a todos”, asegura.
Puede resultar llamativo que una mujer curtida experimente un placer casi infantil al pensar en Walt Disney World o en Universal Orlando Resort, pero Romero tiene una explicación: “El boxeo me dignificó, me educó, me convirtió en mejor persona, en mejor mamá, en mejor amiga. Por eso siento que empecé a vivir cuando empecé a boxear. Y por eso tengo 30 años, pero siento que tengo 10”.
Luciano González/Clarín-Deportes
LA BONITA BERMÚDEZ SE LA JUEGA EN ALEMANIA
Daniela “La Bonita” Bermúdez, dueña de un récord de 32 triunfos (12 KO), 5 derrotas y 3 empates, peleará esta tarde (televisa TyC Sports Play desde las 15.30) contra Nina Meinke (19-3; 4 KO) en Alemania por el título pluma de la FIB. Si la concejala por el Movimiento Evita en Villa Gobernador Gálvez, de 35 años, vence a la local de 32, será la tercera argentina en ganar cetros mundiales en cuatro categorías: supermosca, gallo, supergallo y ahora ligero.
Las anteriores fueron Anahí Sánchez (pluma, superpluma, ligero, superligero) y la convencional constituyente santafesina Alejandra Marina Oliveras, “La Locomotora” (supergallo, pluma, ligero y superligero). Ningún hombre argentino lo logró.

Parece que ahora si habrá revancha. Y que después de la inesperada postergación de fin de año, por fin Fernando Daniel Martínez podrá volver a defender su título supermosca de la Federación Internacional ante el japones Kazuto Ioka. Será el desquite de la gran victoria que el «Pumita», único campeón mundial del boxeo argentino en la actualidad, logró el 7 de julio del año pasado en Tokio y el combate comenzará a primera hora de la mañana del domingo (entre las 7.30 y las 8 de la Argentina) con televisación de ESPN.
La revancha directa se había arreglado para el último día de 2024. Pero tres días antes de la pelea, Martínez acusó un estado febril y de debilitamiento general, que lo tuvo en cama y sin poder entrenar y que fue comprobado por los médicos nipones. Por esa razón, la organización volvió a fojas cero y se pactó un nuevo compromiso para este domingo en el Ota City General Gimnasium, ubicado en las afueras de la capital japonesa.
«Llego con mucha hambre y con ganas de cumplir mis sueños y de comprarle la casita a mi vieja. Va ser histórica como la primera vez» declaró Martínez, quien hará la cuarta defensa del título que consiguiera en 2022. Y tratará de ratificar la impresión inmejorable que dejó en el primer combate en el que venció sin atenuantes a un boxeador muy bueno como Ioka que fue tetracampeón supermosca de la Organización y la Asociación Mundial y que busca volver a serlo. A sus 31 años, Martínez llega con un récord invicto de 17 triunfos, 9 por fuera de combate, mientras que Ioka, de 35 años de edad, presenta una foja de 31 victorias (16 antes del límite) y 3 derrotas.
Si la primera versión del pleito fue una guerra sin cuartel en la que Martínez prevaleció por ser el más fuerte y hábil de los dos, esta promete no serlo menos. El «Pumita» ya demostró de sobra que no lo acompleja pelear de visitante y saldrá a marcar los límites desde la primera campanada. Su izquierda en gancho al cuerpo y ascendente a la cabeza fue imparable para Ioka. Y aunque el nipón también le entró duro a los planos bajos, el campeón argentino cerró el combate con solidez y autoridad. Sin dejar margen alguno para que le escamoteen la victoria.
Para volver a ganar en Tokio, Martínez deberá hacer lo mismo, al mismo ritmo e incluso mayor que aquella vez. Si baja la intensidad o soporta menos los cruces, Ioka puede llevárselo puesto. El japonés no permitirá descuidos. Y esa tensión es lo que en la previa reparte por la mitad las chances de triunfo. Que es lo mejor que le puede pasar a una pelea de primer nivel como esta.
Daniel Guiñazú/Página 12-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón