
Una vez más, ahora en cinco conciertos -cuatro, ya con entradas agotadasen el Movistar Arena -después de pasar por Córdoba y Rosario- Alejandro Sanz demostró su eterno romance con la Argentina, ese que nunca se agotó desde que vino por primera vez en 1994: siempre llenando estadios y generando suspiros en mujeres y admiración en varones.
A diferencia de otras estrellas del pop melódico, Sanz congrega público de ambos sexos. Apenas ingresaron los músicos, el estadio entero se puso de pie para nunca más volver a ocupar las sillas y butacas durante un recital intenso, que duró dos horas.
Se nota que el madrileño es inclusivo a la hora de armar su banda: ellos eran dos pianistas, un tecladista, dos coristas mujeres, un percusionista, dos guitarristas, un trompetista y dos mujeres más, bajista y baterista. Sonaron precisos tanto en los momentos de melodías lentas o cuando aceleraron los instrumentos con el fin de mixturar estilos musicales.
El concierto gozó de varios momentos con bloques de canciones casi unidas, generando una continuidad. De esa manera, Sanz estimuló a su público para que la noche nunca decayera: lo logró con precisión.
El primer bloque consistió en canciones como No es lo mismo, Lo que fui es lo que soy y Deja que te bese. Detrás llegó una seguidilla de canciones en las que sus músicos comenzaron a destacarse: tanto en El alma al aire, con piano, bongó y trompeta como base, como con Hoy llueve, hoy duele.
Pasaron un par de baladas pop hasta llegar al exitazo Looking for Paradise, tema que grabó junto a Alicia Keys. Mucho se especuló con que ella se haría presente en el estadio que linda con el de Atlanta (tocaba anoche ahí) pero no sucedió.
Cuando nadie me ve fue otro de los hits consagratorios que sonaron. Y llegó otra seguidilla de temas conocidos: el inicio fue con una inesperada performance de uno de sus guitarristas, que evocó al rock progresivo junto con el tecladista. Otro momento glorioso fueron Contigo, la rumba pop Labana y, la canción más festejada, Corazón partío.
Antes de irse, Sanz declaró la reciprocidad del amor: “Cada vez que me despido pierdo un poco de mí. Los quiero a lo grande, a lo bobo. En el camerino me dejaron una foto del ‘94, de la primera vez que vine. Gracias por esto, y gracias por ese Mundial que tanto disfruté. ¡Se lo merecen! Dicen que los ingleses inventaron el fútbol, pero la pasión se inventó aquí”.
Banda: Mike Ciro, Alfonso Pérez, Carlos Martín, Mirón Rafajlovic, Helen de la Rosa, Brigitte Sosa, Glenda del Monte, Chris Hierro, Txell Sust y Karina Pasian.
Sebastián Duarte/Especial para Clarín-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón