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Valenzuela le manoteó a Boca dos puntos del bolsillo. Clasificó Central

Valenzuela le manoteó a Boca dos puntos del bolsillo. Clasificó Central

Parece una serie de suspenso el camino de Boca en la Copa Libertadores. Stranger Things (cosas extrañas) pasaron en la Bombonera en el empate entre el equipo de Claudio Úbeda y Cruzeiro por 1-1 que deja el grupo abierto y a la expectativa de lo que ocurra mañana en Chile entre la Universidad Católica y Barcelona de Guayaquil. Todo está flotando en una dimensión desconocida.

La primera de las “cosas extrañas” que ocurrieron en el estadio de Boca es la última jugada del partido. Una clara mano del Perro Lucas Romero en el área que se vio en la cancha y por televisión, pero que el árbitro venezolano Jesús Valenzuela decidió obviar y que su compatriota Ángel Arteaga desde el VAR consideró que no era necesario discar el número del juez principal para avisarle nada. “Penalazo”, fue el mensaje que llegó a los celulares de todos los presentes en la Bombonera. Y desde las tribunas bajó el reproche contra “la Conmebol, la Conmebol se va a la puta que lo parió”.

Es que un rato antes, a los 40 minutos del segundo tiempo, cuando Boca estaba ahogado y las piernas ya no respondían, Miguel Merentiel capturó un rebote en el área y definió para desatar la locura de los hinchas. Pero duró poco, porque en ese momento el VAR sí se ocupó de llamar a Valenzuela por una mano de Milton Delgado que derivó en el rebote que le quedó al uruguayo. Entonces se anuló el gol y el estado de ánimo, que ya estaba por el piso, cayó al subsuelo.

Mayor fue la bronca por el recuerdo del gol de Cruzeiro. A los 8 minutos del complemento, Fágner quebró la resistencia de Brey con un violento remate al primer palo para sellar el 1-1. También intervino el VAR para “chequear el gol” por una supuesta mano de Kaiki, que había peleado y ganado por la izquierda, y envió el centro rasante para encontrar al lateral por el opuesto. En esa oportunidad se convalidó el gol. Hay manos que sí y manos que no.

Entre las situaciones “extrañas” de la noche de Copa en la Bombonera también está el insólito gol que falló Christian con el partido 11, solo en el área chica y sin arquero después de una gran jugada entre Kaio Jorge y Matheus Pereira. Y el mano a mano que Brey le tapó a Néiser Villarreal, cuando el colombiano se escapó solo tras una grave falla de Lautaro Di Lollo, que había quedado de último hombre.

En la serie de terror de Boca también está el “gol fantasma” que gritó una parte de la Bombonera por el tiro libre de Leandro Paredes en el segundo tiempo que besó la red, pero del lado de afuera. Pasó tan cerca más el movimiento de la red- que hizo pegar el salto a casi todos los hinchas que estaban en la parte sur del estadio (la jugada fue en el arco de la Norte). Eso ocurrió justo antes de la roja a Gerson -tal vez el único fallo del VAR sin polémica de la nochepor una plancha contra el capitán de Boca en la puerta del área.

Pero más allá de las dimensiones desconocidas de la cabina del VAR y de los misterios del arbitraje y las nuevas reglas para el torneo que impuso la Conmebol (la pausa de rehidratación y el criterio de desempate), a Boca ya le pesa el semestre, le pesan las piernas y debe reencontrarse con su mejor versión rápido. Porque ahora necesita un triunfo ante Universidad Católica en la última fecha para pasar a octavos de final. De lo contrario, el consuelo estará en la Sudamericana.

Y cómo cambió tanto de un mes a otro. Porque el Boca que volaba en abril, ahora en mayo apenas puede carretear. En el primer tiempo cumplió con una buena tarea y el gol (1% de Merentiel y 99 de Paredes) sobre el cuarto de hora del partido anunciaba una noche de gloria. Pero el local se apagó, se queda sin aire y los rivales ya le conocen los trucos. Le había pasado con Huracán y ahora le volvió a ocurrir ante Cruzeiro: cuando Paredes se pincha, el equipo se queda y no hay reacción. Zeballos ingresó, pero toma malas decisiones y Úbeda parece no tener más ideas para dar un golpe sobre la mesa y hacer que la maquinaria vuelva a ponerse en marcha. Pasan cosas extrañas por la Bombonera y se viene un cierre de temporada apasionante.

Daniel Lagares/Clarín-Deportes

CENTRAL GOLEÓ Y SELLÓ SU CLASIFICACIÓN A OCTAVOS

Rosario Central ratificó su notable presente internacional con una sólida goleada ante Universidad Central de Venezuela en un Gigante de Arroyito que fue una verdadera fiesta. Ya clasificado a los octavos de final del Grupo H, el equipo rosarino estiró su gran comienzo de torneo y se consolidó como líder absoluto con 13 puntos. El conjunto auriazul marcha invicto con cuatro triunfos y un empate, registrando nueve goles a favor y ninguno en contra.

Desde el comienzo, el local impuso condiciones gracias a la jerarquía de Ángel Di María, quien manejó los hilos del ataque con su habitual lucidez y desequilibrio. La apertura del marcador llegó a los 21 minutos del primer tiempo, tras un tiro libre ejecutado por Fideo desde la banda izquierda que derivó en una serie de rebotes. Gastón Ávila capturó el despeje con una violenta volea que impactó en el poste, y el goleador Alejo Veliz estuvo atento para empujar el balón a la red.

Tras convertir, Veliz se emocionó hasta las lágrimas debido a que este significó su último partido ante su hinchada en Arroyito, ya que después del Mundial jugará en el Bahía de Brasil. Minutos más tarde, el delantero se retiró del campo de juego bajo una estruendosa e inolvidable ovación de todo el estadio cuando fue reemplazado por el eterno e histórico goleador Marco Ruben.

La obra cumbre de la noche rosarina llegó a los 38 minutos, cuando Julián Fernández frotó la lámpara y asistió a Vicente Pizarro con una exquisita y mágica rabona. El mediocampista definió con total categoría para establecer el 2-0 parcial, sellando un triunfo inobjetable que desató el delirio de la parcialidad canalla. La genialidad de Fernández obligó a los memoriosos a evocar las grandes páginas de la historia del fútbol argentino de todos los tiempos y aparecieron los nombres de Ricardo Infante, el creador de la hermosa pirueta en 1948 y, por supuesto, de Claudio Bichi Borghi.

La fiesta en las tribunas se completó con los últimos dos goles. A los 30 minutos del segundo tiempo, cuando Ángel Di María coronó su gran partido anotando el tercer gol del encuentro. La jugada nació de los pies del pibe Cantizano, quien armó una magnífica acción individual antes de cederle el balón a Fideo para el 3-0. El pibe de 19 años otra vez hizo un surco por el sector izquierdo y asistió a Marco Ruben para el definitivo 4-0.

Con este triunfo y un rendimiento que ilusiona, Central abrocha el primer lugar y espera con absoluta tranquilidad la fase final.

Clarín/Deportes

OTRO RESULTADO

Independiente Santa Fe 2 – Platense 1

COPA SUDAMERICANA

Audax Italiano 2 – Barracas Central 0

City Torque 4 – Deportivo Riestra 1

América de Cali 1 – Tigre 1

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