
Esta vez no es fernet, es Uvita. ¡Fiesta! Belgrano no jugó nada bien, no generó juego, le costó agarrar la pelota y tuvo escasas chances de empatar un partido que se le volvió adverso en el marcador desde muy temprano, pero tuvo alma. El remate en el palo que paralizó los corazones en La Paternal a poco del final fue la premonición de ese gol agónico de Nicolás Fernández en la última jugada del partido, que obligó al tiempo suplementario y, después, a los penales.
La alegría desmesurada de los jugadores, de los suplentes y de todos los que estaban en el banco se pudo ver en esa corrida interminable hasta el córner para fundirse en un abrazo con el héroe. Pero todavía tenía que sufrir Belgrano. Porque el alargue pasó casi sin emociones y la historia se definió desde los 12 pasos. Encima no arrancó nada bien la serie porque dos de los emblemas piratas fallaron: Zelarayan y el Mudo Vázquez. Y la cancha se venía abajo. Pero Belgrano no claudicó, como en el partido, y terminó estallando la locura después del pésimo penal de Enzo Pérez y el convertido por Hernándes, quien enmudeció el estadio y le arrebato la ilusión a los hinchas de Argentinos.
Los jugadores cantando abrazados en el centro de una cancha repleta que miraba sin creer, los abrazos interminables, los saludos a Uvita por ser uno de los grandes responsables de que el Celeste sea finalista, cómo Thiago Cardozo y sus atajadas. El último en dejar el campo fue Zelarayan, quien no le tuvo miedo a las puteadas y se metió al túnel con su puño derecho en alto y un grito que retumbó fuerte y claro: “¡Vamos Belgrano!”. La cosa siguió en el vestuario, claro, donde hubo cantos, baile y cuarteto. Y en el micro ploteado que pintó un poco de celeste La Paternal, como las cabelleras de Zelarayan y Rigoni.
Las dos atajadas clave de Thiago Cardozo quedarán en el recuerdo si la historia termina en coronación, como los penales, como el gol de Uvita. Todo casi a la altura del clásico ganado en octavos de final que fue parte fundamental del camino de Belgrano para llegar a donde está. Pero para recopilar momentos únicos ya habrá tiempo. Ahora lo que viene será otra fiesta a lo grande, porque la final es en el Kempes, en pleno Córdoba. Y el Pirata irá con el sueño de bordar su primera estrella en la máxima categoría.
Claro que hay condimentos especiales. Por un lado, varios jugadores que lo viven como hinchas y, por el otro, el morbo de enfrentar a River. Rigoni, el Mudo Vázquez y el Chino son uno más de los que enloquecieron en un bar o frente a la TV. Volvieron para esto, para vivir momentos imborrables y tratar de ser campeones.
Encima, después de esa Promoción de 2011 que quedó en la historia por el descenso de River, el destino proporciona una remake con un elenco bastante estable. Es que en el banco está un prócer del Pirata como el Ruso Zielinski, el mismo técnico que vivió aquel momento histórico en el fútbol argentino. Y a su lado está Olave, otro protagonista hincha, que ahora ya no ataja como hace 15 años pero es parte como ayudante de campo. Y en la cancha está el Mudo Vázquez, que habla con la pelota en los pies. Ya algo más veterano pero igual de vigente. A preparar el fernet o el arremangado porque se viene una final. Porque no es tiempo de balances sino de pensar en lo inmediato, en ese partido en el Kempes que otra vez puede marcar la historia por gritar campeón por primera vez. Con tonada cordobesa, en ruso o en chino, da igual.
Diego Paulich/ole.com.ar
MG Radio 24 Villa Pueyrredón