
Francisco Comesaña fue el responsable de la única alegría argentina en la segunda jornada de competencia del US Open. El marplatense, 54° del mundo, fue de menor a mayor y venció por 1-6, 6-3, 6-4 y 6-4 al local Alex Michelsen, 28° preclasificado. Así cerró con una sonrisa un lunes que había arrancado con las derrotas de Sebastián Báez y Federico Gómez.
“Estoy muy contento”, admitió el Tiburón, con una enorme sonrisa. “Tuve un primer set para el olvido. Fue un comienzo tenso, no encontraba las sensaciones, no podía conectar con mi equipo, estaba medio apagado. Tuve que encontrarle la vuelta”, le dijo a ESPN.
Aprovechando el apoyo de la gente, su rival se hizo muy fuerte en el primer capítulo, con un juego sólido de servicio. Un quiebre para quedar 3-0 y otro para ampliar la ventaja a 5-1 le permitieron al norteamericano encaminar el set.
Tras ese 1-6, Comesaña se despertó y de a poco fue levantando el nivel y ganando confianza. Ni siquiera un pequeño malestar que sufrió en el tercer set, justo antes de tener que sacar 5-4 arriba, lo frenó. Fue atendido por el médico, volvió a la cancha y cerró el parcial. Y luego se llevó también el cuarto.
“No jugué muy bien, pero creo que de a poco me fui sintiendo mejor y eso me dio el plus al final. Estoy contento de hacer sacado el partido adelante porque él es un rival durísimo”, dijo el marplatense, que sumó su primera victoria del año en un Grand Slam.
Ahora irá por otro paso en Nueva York ante Cameron Norrie. Y si repite el festejo igualará su actuación del año pasado en el torneo, que es una de las mejores en un “grande” de su corta y ascendente carrera.
Báez, 39° del ranking, sumó una derrota que extendió su flojo presente al caer por 6-3, 7-5 y 6-4 ante Lloyd Harris, 353° del ranking y proveniente de la clasificación.
El bonaerense viene de meses complicados. Tras un buen arranque de 2025, con título en Río de Janeiro y finales en Santiago de Chile y Bucarest (siempre en polvo de ladrillo), cayó en la irregularidad y desde abril que no gana dos partidos seguidos. Ahora, cerró su temporada de Grand Slams con cuatro caídas en primeras rondas.
Gómez, 206° del mundo y quien superó la fase previa con una épica remontada frente al francés Hugo Grenier, no pudo dar la sorpresa ante Draper, número cinco del mundo. Pero jugó un buen partido, hasta se robó un set e hizo trabajar al británico antes de ceder el triunfo por 6-4, 7-5, 6-7 (7-9) y 6-2.
El nacido en Merlo, que tras confesar en Instagram hace unos meses su batalla contra la depresión comenzó a encaminar su carrera, se fue de Nueva York con la frente en alto. Porque logró superar la clasificación de un “grande” por segunda vez -lo había hecho hace unos meses en su debut, en Roland Garros- y batalló de igual a igual ante uno de los mejores del mundo.
En cuanto a los argentinos que aún deben sus estrenos en el Abierto de Estados Unidos, se encuentran Francisco Cerúndolo (19°), en la rama masculina, y Solana Sierra (74ª), en la femenina. Ambos hoy, con las diferencias de que uno se enfrentará al italiano Matteo Arnaldi (64°), a las 12, y la otra se medirá con la rumana Sorana Cirstea (71ª), a las 17.30.
Clarín/Deportes
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