San Lorenzo ganó y se subió a la punta. El Rojo no pudo en Vicente López

San Lorenzo ganó y se subió a la punta. El Rojo no pudo en Vicente López

Como sea. O en realidad como sabe. Es que San Lorenzo no se luce, no hace un juego de posesión ni se destaca por el buen pie, pero tiene clarísimas sus formas para conseguir el objetivo y todos los jugadores están comprometidos con eso… Justamente allí está el principal argumento para explicar porque se llevó un triunfo importantísimo de Córdoba, donde Instituto había ganado los dos partidos que había jugado, y alcanzó a Rosario Central en lo más alto de la tabla del Grupo B.

La realidad es que en el partido pasó poco. Instituto tuvo un juego más directo y, aprovechando que jugaba en su cancha, tuvo más iniciativa de ir a buscar el arco de Orlando Gill, pero le costó generar situaciones claras. El Ciclón, por su parte, padeció buena parte de la primera mitad, no podía agarrar la pelota ni para salir rápido de contra y terminó dependiendo de un Romaña incansable que sacó todo lo que pasó cerca de él.

Sin embargo, el que sacudió la modorra sobre el final del primer tiempo fue el equipo visitante cuando de un lateral que peinó Vombergar, Cuello se lanzó de chilena y estaba para salir a festejar sino fuera por el tremendo manotazo de Roffo para desviar la bocha. De ese córner llegó la jugada del gol: Braida la empujó en el segundo palo y, en la línea, la pelota pegó en el codo de Mac Allister. Dudas y VAR mediante, el juez Ferreyra cobró el penal que Vombergar cambió por gol, para anotar el cuarto al hilo en su cuenta personal desde que volvió al CASLA.

La Gloria no bajó los brazos, incluso en el arranque del complemento salió con todo en busca del empate y estuvo realmente cerca de conseguirlo aprovechando que el rival pareció entrar dormido al complemento: primero lo tuvo Jonás Acevedo con un buen remate que se le fue alto y después Alarcón, de cabeza, también observó como la pelota se iba por encima del travesaño.

El tema fue que con el paso de los minutos se fue desinflando el equipo de Pedro Troglio y cada vez le costó más generar peligro cerca de Gill, aún cuando ya tenía en cancha a Puebla, el Chino Romero y Luka Klimowicz. Para colmo, Miguel Ángel Russo, bicho, sumó gente en el medio con los ingresos de Emanuel Cecchini y Nery Domínguez. Esas variantes no solo le dieron mayor recuperación sino también algo de tenencia de pelota como para poder intentar descansar lejos de su arco…

San Lorenzo no está ni cerca de brillar y los militantes del lirismo podrán cuestionar su juego poco vistoso, pero en dos meses consiguió dejar atrás aquel 2024 pésimo que hoy parece totalmente lejano, corrió el foco de las discusiones de bar de Boedo porque Russo generó que ya no se hable de crisis política y billeteras flacas para que el tema de conversación sea un equipo que sigue invicto, al que solo le convirtieron un gol y que, además ahora, es uno de los punteros del Grupo B y ya se ilusiona con pasar de fase por primera vez desde que existe este formato de la Copa de la Liga.

Diego Paulich/ole.com.ar

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Se le escapó sobre el final, justo cuando el partido comenzaba a apagarse. Pero la bronca que exhibieron los jugadores de Independiente por el empate agónico de Platense seguramente se va a apaciguar un poco cuando pasen las horas, la temperatura disminuya y el tiempo permita analizar con frialdad y nitidez la cotización de un punto que se acomodó mejor al desarrollo de un encuentro en el que el Calamar, aun sin brillar, fue superior durante largos minutos.

El conjunto de Avellaneda estuvo muy cerca de quedarse con el premio mayor para recuperar el liderazgo de la Zona B del Torneo Apertura. Una ráfaga, la única que tuvo Independiente durante el transcurso de una tarde-noche que se le presentó adversa, casi le resulta suficiente para llevarse los tres puntos. Pero Paredes, con un desafortunado gol en contra, le dio al duelo un desenlace un poco más acorde a los que se vio en la cancha.

En el balance general, Platense fue el equipo que logró imponer su juego durante una mayor cantidad de minutos. La historia arrancó complicada para el Rojo, que no pudo administrar la pelota contra un adversario que salió a ejercer presión en campo contrario y que le impidió salir con comodidad desde el fondo. El equipo visitante jugó muy replegado, una postura que no se dio por iniciativa propia, sino por el empuje de un adversario que lo asfixió. El encuentro se jugó como quiso el Calamar, que llevó las acciones al terreno de la fricción, la lucha, la intensidad y la enjundia. Independiente se sintió incómodo porque sus futbolistas más creativos, Loyola y Cabral, tuvieron muy poco espacio para maniobrar y, principalmente, para pensar. Ambos vieron pasar la pelota por arriba, estuvieron imprecisos y es por eso que a los de Vaccari les faltó elaboración. Así, la pelota no le llegó casi nunca a Ávalos y el delantero sufrió el desabastecimiento.

A pesar de ejercer el dominio territorial y, en general, de la pelota, Platense careció de profundidad. Lotti reclamó un penal de Sporle, Vázquez tuvo un cabezazo desviado y Taborda un peligroso disparo que obligó a Rey a mostrar sus reflejos. El Calamar fue más, aunque no tuvo claridad. Taborda, con su dinámica para asociarse, mostrarse como opción de descarga y tocar con criterio, fue quien más y mejor alumbró el camino para el Marrón.

Vaccari tardó en reaccionar con los cambios. Empezó a reacomodar las piezas recién a los 19 minutos de la segunda etapa, cuando dispuso los ingresos de Galdames, Giménez y Maestro Puch, quien tuvo una chance muy clara antes del gol que forzó colombiano Angulo -metió un centro y la pelota se desvió en Vázquez- para poner en ventaja a la visita. Las variantes no sólo oxigenaron el ataque y el medio de Independiente, sino que también le aportaron una intensidad que hasta ese momento no había mostrado.

En Platense las variantes no le dieron resultado a la dupla compuesta por Orsi y Sergio Gómez. Schor fue menos picante que Mainero, Maxi Rodríguez menos incisivo que Lotti y Márquez no influyó como lo había hecho Zapiola. Los tres tardaron en acomodarse y, en ese ínterin, el Rojo comenzó a animarse a salir hasta que se puso arriba, pero luego no logró sostener la ventaja.

El Calamar llegó a diez partidos sin perder de local, con seis triunfos y cuatro empates. Independiente sigue sin poder mostrar de visitante el fútbol que suele desplegar cuando juega en su estadio. Esa todavía es una materia pendiente.

Favio Verona/ole.com.ar

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