River ganó con justicia el clásico y le dejó a Boca una semana caliente

River ganó con justicia el clásico y le dejó a Boca una semana caliente

Pese a presentar una formación alternativa, fue claro dominador. El 1-0 dejó a Boca en crisis: se fue silbado y con su técnico, Diego Martínez, al borde de la salida. No faltó el final polémico: le anularon un gol a Giménez, luego de que el VAR confirmara que había tocado la pelota con la mano.

La Bombonera escupe fuego. Boca empuja, con el amor propio del final, con casi nada de lucidez. River aguanta, y se pregunta por qué no lo resolvió antes. Entonces, anticipa a todos Giménez. Es gol. Se grita con bronca. Hasta que el VAR baja la espuma azul y oro y Ramírez, la persiana al Superclásico. Festeja la banda roja. Y fluyen los silbidos, pese a la percusión de la Doce. Ningún hincha está “felí”, a decir de Riquelme. Hacía un año que el equipo no perdía a orillas del Riachuelo. Justo contra su máximo rival. Detalles de un fútbol cíclico.

Lo ganó bien River. Fundamentalmente, por su prestación en el primer tiempo. No debió sufrir tanto, pero Borja mostró una gran displicencia. Todo lo bueno que hicieron Lanzini y Colidio, con enorme sacrificio, terminó opacado por el colombiano. Armani y los centrales, especialmente González Pirez y Paulo Díaz, mostraron toda su firmeza en esos momentos calientes. Con mayoría de suplentes, Gallardo terminó celebrando. Una vez más.

Lo perdió bien Boca. Porque no hizo pie de entrada y aunque mostró otra actitud en el complemento, y resultó más agresivo sobre todo desde el ingreso de Zeballos. Un zurdazo de Advíncula en el travesaño, un mano a mano del Changuito que tapó Armani y ese gol anulado por la mano de Giménez formaron parte de un pobre inventario de jugadas. El planteo de Diego Martínez no funcionó. Sobre todo, por los intérpretes que eligió para salir a la cancha.

El secreto estuvo en el medio. Sí, ahí mismo, en esa zona neurálgica que River dominó de principio a fin en el primer tiempo. Con un volante de contención (Fonseca), uno mixto (Simón) y otro creativo (Lanzini), pero todos con la misma concentración para jugar, anticipar, recuperar y ser verticales.

El gol fue todo un síntoma de este concepto. De un rechazo deficitario llegó el anticipo de Lanzini a espaldas de Ignacio Miramón, la asistencia para Facundo Colidio, el remate cruzado del delantero, un rebote corto de Sergio Romero y la definición del propio “10”.

En ese 5-3-2 que presentó Gallardo en la Bombonera, los tres mediocampistas resultaron más decisivos que sus laterales, que lejos de lanzarse a la aventura del ataque estuvieron más preocupados en contener a sus colegas xeneizes. Le costó mucho más al cordobés frenar a Blanco que al linqueño controlar a Advíncula. Y hubo gran trabajo de Colidio y, especialmente, de Bareiro, que aguantó a Lema y Rojo, se impuso en el roce y rebotó para sus compañeros, que siempre llegaron con superioridad numérica.

Boca nunca se sintió cómodo a bordo de un 4-3-1-2 en el que no tuvo conexión porque perdió las divididas, estuvo muy impreciso Pol Fernández en la salida y Medina, suelto como una suerte de enganche, muy discontinuo. A excepción alguna proyección de Blanco o pinceladas de Zenón, no generó peligro en el área de Armani. Es más, no pateó al arco en los primeros cuarenta y cinco minutos.

Los delanteros sufrieron por sus propias dificultades para generar peligro y por la falta de inspiración de sus compañeros. Cavani se mostró muy débil, no pudo articular el juego y casi siempre perdió con los centrales de River. Incluso Gattoni, que arrancó con algunas dudas, terminó afirmándose. Merentiel participó muy poco. En este contexto, Boca facilitó el trabajo de la defensa de banda roja con los pelotazos de Romero, Lema y Rojo.

Recién en el desenlace de la etapa inicial, Boca pareció reaccionar con empuje y testosterona. Sin embargo, dio la sensación de que River le perdonó la vida. Colidio no pudo aprovechar un flojo rechazo de Rojo porque Romero, como arquero de handball, llegó antes y tapó con los brazos bien abiertos.

En el segundo tiempo, Boca arremetió en los primeros diez minutos, pero sin inquietar a Armani. Gallardo reemplazó a Bareiro y Simón cansados. Borja entró desconectado y a Nacho le costó encontrar su mejor su versión y se perdió en la intensidad del medio.

Entró mejor Mastantuono que Borja, dicho está. Y mientras River dilapidaba goles, Boca tenía esperanza. Giménez lamentó ese rebote en su mano. Lema terminó expulsado por protestar. Romero, enojado y casi a las trompadas con los hinchas de la platea baja. Los tres puntos se fueron para Núñez. Las sonrisas, también.

Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes

Compruebe también

Libertadores: Central empató con Corinthians y la tendrá brava en San Pablo

Libertadores: Central empató con Corinthians y la tendrá brava en San Pablo

Gusto a poco. Mejor dicho: a poco y nada. Rosario Central tuvo todo para ganar: el partido …

Independiente despidió a Quinteros. Arranca la 6º fecha con Racing-Banfield

Independiente despidió a Quinteros. Arranca la 6º fecha con Racing-Banfield

«Ni estos jugadores ni este cuerpo técnico somos totalmente responsables de una continuidad de fracasos …

0 Interacciones
Conversación en Vivo
Comunidad Segura
🕒 Puedes volver a comentar en 60s...
Opiniones de la Comunidad

¿Nadie ha roto el hielo todavía?

Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.

Empezar conversación ahora