
En un partido intenso y emotivo hasta el último minuto, revirtió la caída de Montevideo, eliminó a Peñarol y ya está en cuartos de final, donde enfrentará a Vélez, el mes próximo. Anoche estaban 1-1 y, faltando 7 minutos, Maravilla Martínez marcó su segundo tanto para el 2-1. En el cuarto minuto del descuento, un impecable cabezazo de Pardo sentenció la victoria y la clasificación. Poco antes, ambos técnicos hicieron cambios pensado que iban a penales.
Los corazones no aguantan más. El partido está roto, Racing gana, pero pasa de todo sobre el césped del Cilindro. Hay dos expulsados en el banco celeste y blanco. Arias suma puntos para ser figura, pero Costas hace la gran Van Gaal. Se avecinan los penales y sale el arquero titular. No le gusta ni un poquito ese cambio al capitán. Pero queda una pelota más. Un tiro libre de Martirena que se eleva bajo la luna de Avellaneda y hay un final de película. Salta Pardo, un actor secundario que le roba la marquesina a Maravilla. Y le explota el arco a Peñarol con un cabezazo furioso como el grito que domina el Cilindro. Sí, la Academia está en los cuartos de final de la Libertadores, instancia en la que enfrentará a Vélez en un atrapante duelo argentino.
Entonces, la cancha se transforma en una fiesta. Se arma el pogo en la popular. Y rápido de reflejos, desde los altoparlantes se acompaña el cancionero con música de ocasión. Racing es feliz y alimenta su sueño continental con un triunfo inolvidable, que se parece bastante al mano a mano de 1997, cuando también eliminó a Peñarol, aunque en los octavos y en una épica definición por penales.
Racing dominó en el primer tiempo y si el partido terminó igualado en ese período se debió a un momento de debilidad. Con convicción, amor propio y una intensidad que supo ser su sello en la conquista de la Sudamericana y la Recopa, tomó del cuello a Peñarol.
Hubo una modificación clave para encarar este duelo decisivo. Consciente de que se iba a desarrollar un juego físico, eligió a Balboa como extremo por izquierda. Y ese 3-4-3 mostró bastante de lo que había hecho fuerte a Racing en un pasado no muy lejano.
Justamente Rocky forzó una falta de Gularte con la raya y desde la pelota parada llegó el grito celeste y blanco. Ejecutó Rojas, ganó Rojo en el cielo del área, ningún uruguayo logró rechazar y Maravilla recobró su contundencia.
Racing lo ganaba muy temprano, pero no supo sostenerse en la ventaja. En el momento en el que tenía que calmar la ansiedad, fue por más. Y Peñarol, que parecía groggy, empezó a manejar la pelota a partir de sus atildados volantes centrales, Remedi e Ignacio Sosa. Y lo empató enseguida con un córner de Trindade que martilló Herrera.
Se sintió el impacto, justo cuando la gente estaba en éxtasis. Y hubo momentos de zozobra. Y se planteó un ida y vuelta, con Racing envalentonado a partir de las proyecciones de Martirena y Rojas por los laterales y, sobre todo, la movilidad de Solari, que asistió a Maravilla, pero no pudo con Cortés, que bloqueó el disparo con su pecho.
Lo mejor de Racing estuvo en el juego aéreo. Con balón detenido o con centros desde los costados, ganó en el área uruguaya. Hubo un gol anulado a Rojo tras un tiro libre de Rojas. Roldán tuvo que recurrir al VAR porque hubo un claro empujón del zaguero sobre Méndez.
El primer tiempo terminó con el equipo argentino plantado en el campo rival. Y el complemento lo encontró con la misma postura. Peñarol también. Se metió atrás, un poco empujado por Racing y otro tanto porque la estrategia de Diego Aguirre estaba enfocada en el contragolpe.
Y lo tuvo Santiago Sosa con un cabezazo, pero tapó Cortés. Y hubo una gran combinación entre Rojas y Balboa que hubiera configurado un golazo, pero el uruguayo le erró al arco. A esa altura, el conjunto carbonero defendía con cinco atrás porque Cabrera era casi un lateral bis. Hasta que ingresó Milans y Gularte reforzó la zaga.
Con Nacho Sosa como estandarte, Peñarol hizo pie en el medio. Y dejó a Cabrera de frente al gol, pero Rojo cruzó con categoría. Y se lo perdió el propio Sosa porque le faltó alma de delantero.
El partido se rompió. Y aunque Almendra había crecido desde el manejo y la recuperación en la segunda etapa, Costas mandó a la cancha a Vergara. También entró Nazareno Colombo por un agotado Rojo. Había cuatro delanteros en la cancha, cada vez más inclinada hacia el arco de Cortés.
Sobraba corazón, faltaba claridad. Hasta que Vergara se filtró en el área, sacudió al primer palo, tapó Cortés y Gularte se llevó puesto a Maravilla. Y el propio goleador lo resolvió con un remate inapelable.
Pero sufrió Racing. Porque se desbocó y Roldán echó a Rojo -que ya había sido reemplazado- y a Bruno Zuculini. Arias se vistió de héroe en el último arrebato de Peñarol. Y cuando los penales conducían a Cambeses, apareció Pardo. Y fluyó la victoria. Tan necesaria. Tan celebrada.
Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes

Vélez es el primer equipo argentino clasificado a los cuartos de final de la Copa Libertadores. Le ganó 2-0 a Fortaleza con goles de Maher Carrizo y Tomás Galván en el primer tiempo, la mejor actuación del equipo de Guillermo Barros Schelotto desde su llegada. Ahora, se medirá con Racing, que anoche eliminó a Peñarol.
Carlos Bianchi estaba convencido que si su equipo conseguía dos goles en el primer tramo del partido, los tres puntos estaban asegurados. Convenció a sus jugadores en Vélez desde 1993 y después en Boca a partir de 1998. El Mellizo absorbió aquellos conocimientos. Le costó imprimir su estilo a un equipo que había empezado el año golpeado, tras salir campeón en 2024. Pero parece que lo está logrando.
Como en los mejores tiempos del Virrey, Vélez lo definió en la primera media hora del encuentro para después sostener la clasificación a cuartos de final. Tomó la iniciativa desde el primer minuto, aprovechando la cancha rápida por la intensa lluvia. Probó dos veces desde afuera del área, pero el gol llegó a los 7 minutos después de un centro preciso de Elías Gómez desde la izquierda y Maher Carrizo, que apareció por detrás de los centrales, metió el cabezazo goleador.
Después de los 10 minutos, el local aflojó un poco ese ímpetu inicial pero después de los 20 minutos el Fortín volvió a ser protagonista, con todos los jugadores muy concentrados en la recuperación de la pelota. A los 28 minutos, tras una falta a Aliendro, la pelota le quedó a Deyverson pero el delantero brasileño la perdió, la tomó Jano Gordon, que asistió a Tomás Galván, quien en el corazón del área la paró y definió con una gran media vuelta.
Inmediatamente después del 20 estuvo cerca del tercero lo que hubiese redondeado el mejor primer tiempo de la era del Mellizo. Ahora, aspira salir de la situación incómoda de la tabla anual, seguir avanzando en la Copa Libertadores y jugar la final de la Supercopa Argentina el próximo 6 de septiembre en Rosario ante Central Córdoba de Santiago del Estero.
En el segundo tiempo, el técnico brasileño, disconforme con la actuación de su trío ofensivo, sacó a los tres. Pero le duró un rato ese entusiasmo, esa mejoría, que incluyó un remate en el travesaño. Con los cambios, el local se refrescó con los cambios. Hubo ovación para cada uno de los jugadores que salieron, Galván, Machuca, Carrizo, Aliendro y, en especial, Braian Romero, de enorme despliegue aunque no marcó. Además, el técnico recuperó a Agustín Bouzat y al delantero Michael Santos, que llevaba tres meses sin jugar. Todas buenas noticias para Vélez.
Oscar Barnade/Clarín-Deportes
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