
Con poco, Platense sorprendió a Vélez en el José Amalfitani. Le ganó 1-0 con gol de Iván Gómez y se llevó tres puntos de oro para ser el único líder de la Liga Profesional y mejorar su posición en la tabla de promedios del descenso. El local, que cada vez tiene más cerca los octavos de final ante River, se hundió una vez más en la parte final y no supo cómo resolver la buena marca defensiva rival.
El Cacique Medina empieza a acomodar el equipo a su propio gusto. Por ahora no es mucho, pero se notan algunos retoques. Volvió al doble cinco de arranque, aunque dejó a Máximo Perrone en el banco, ubicó al pibe Osorio de entrada para darle mayor libertad de movimientos al Oso Pratto, unos metros detrás de los centrales rivales. También parece una decisión jugar con Jara por derecha en lugar de Guidara.
Con ese esquema, Vélez sigue siendo protagonista del juego, mucho más que Platense. Tiene la pelota, la hace circular, trabajó bien las bandas con las subidas de los laterales, además de lo que generan Orellano y Janson. Contó con varias acciones de riesgo, pero le faltó ser efectivo para manejar con mayor tranquilidad el partido. La mejor, un cabezazo de De Los Santos que el arquero Ledesma envió con destreza al córner.
Platense, como sucede con los equipos de Omar De Felippe, tiene un poco más de trabajo del medio hacia atrás. Busca ocupar bien los espacios, cortar el juego rival y salir rápido de contra. Tiene un jugador clave para hacer eso: el rubio Schor, quien tiene la responsabilidad de ali
mentar a Bergessio y a Mauro Zárate. Pero pocas veces inquietó el arco de Hoyos en los primeros 45. Tanto que el entrenador decidió sacar a Bergessio y Schor en la parte final.
El 0-0 inicial puede suponer un partido aburrido. Sin embargo, fue de ida y vuelta, movido, con ritmo. Eso sí, ninguno de los dos tiene un organizador de juego definido. Pratto, que no lo es, tuvo algunos chispazos. Sabella todavía no logra marcar diferencia en Platense. En cambio, Iván Gómez resultó más decisivo con la entrada de Tito Canteros.
No cambió demasiado el juego en la parte final. Vélez continuó manejando el juego, buscando marcar la diferencia. Estuvo cerca a los 8 minutos con un remate débil de Pratto a las manos del arquero. Sin embargo, cuando todo entraba en un terreno más ordinario, más de lucha, el Calamar sacó provecho con una jugada aislada, se podría decir la única en la que llegó con profundidad en todo el partido.
Mauro Zárate alargó para la izquierda para Infante, el lateral envió un centro muy pasado, por detrás de Ortega apareció Morgantini, quien cabeceó al centro del área chica y, con Hoyos clavado como una estaca, Iván Gómez metió la cabeza y marcó el único gol del partido.
En los últimos 15 minutos quedó claro por qué Vélez no pudo llegar al empate mientras que Platense se llevó un triunfo impensado por el desarrollo del juego. El local nunca encontró una fórmula para entrar en profundidad al área rival. Pura impotencia. Pero también tuvo mucho mérito en la buena actuación de los dos centrales visitantes, Ruiz Díaz y Suso, quienes ganaron de arriba y de abajo, con claridad en el anticipo y con criterio para cubrir las espaldas de los laterales. Además de la buena tarea del arquero Ledesma.
Oscar Barnade/Clarín-Deportes
VIBRANTE EMPATE EN EL CLÁSICO SANTAFESINO
No pareció un clásico. No pareció un clásico del fútbol argentino tampoco. Porque generalmente este tipo de encuentros en nuestro país están vinculados a trámites cerrados, con pocos espacios y escasas situaciones de peligro. Pero el 2-2 entre Colón y Unión, que lo empató agónicamente gracias a un penal, tuvo de todo, y permitió al Tatengue extender el dominio en el historial a 65 años. Fue un partidazo con todos los condimentos: juego, goles, penales, expulsiones y polémicas.
Ante una multitud en el estadio Brigadier López el neuquino Darío Herrera tuvo mucho trabajo y protagonismo, y debió ser auxiliado por el VAR en dos jugadas que marcaron el desarrollo: las expulsiones de Garcés en el local y Portillo en la visita. Si hubiera sido por Herrera, no habría pasado más que dos simples amarillas.
Lo acontecido en el primer tiempo puede resumirse en una idea recurrente pero ilustrativa: todo fue de Colón, pero Unión convirtió su gol y tuvo en el arquero Mele a un escollo que los repetidos avances del local no pudieron vulnerar.
El Tatengue del uruguayo Gustavo Munúa acertó un gran contragolpe que definió Mauro Luna Diale para poner el 1-0, en un contexto en el que intentó ser prolijo defensivamente y se sostuvo por las atajadas de Santiago Mele, que le contuvo un cara a cara extraordinario a Facundo Farías.
Sobre el cierre del primer tiempo, Facundo Garcés le dio un pisotón al uruguayo Álvez. Para Herrera fue amarilla, hasta el llamado del VAR.
En el complemento, todo se modificó a los 12 minutos, cuando Juan Portillo le aplicó una brutal patada a Aliendro y vio la roja, también marcada por el VAR. Enseguida, Aliendro generó un penal que convirtió Farías, para poner el 1-1.
Y cuando ambos equipos tenían diez jugadores en cancha, Ramón Wanchope Ábila dibujó una excelente maniobra individual con enganche incluido, tras recibir un lateral larguísimo de Lértora, para dar vuelta el resultado para el conjunto dirigido por Julio Falcioni.
Unión fue por obligación y empuje en busca de la igualdad, y lo encontró gracias a un penal por una mano que bloqueó un remate, porque Eric Meza amplió el volumen con su codo izquierdo, pese a que intentó esconderlo en la espalda. A Jonatan Álvez poco le importaron las protestas y terminó convirtiendo el 2-2 .
Unión mantuvo la supremacía en el historial porque en el descuento, Abila la picó sobre el travesaño luego de un pase magistral de la Pulga Rodríguez.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón