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Online y presencial comienza el Festival de cine francés Entre-Nous

Desde hoy, una semana con muy buenas producciones galas.

Todo cambia, todo el tiempo, y con ello la necesidad de adaptarse. Las contingencias de la pandemia son las que empujaron a la realización de Entre-nousnuevo festival de cine francés online y gratuito, al tiempo que la reciente reapertura de las salas de cine permitió que se sumaran a último momento un puñado de proyecciones presenciales. Todo cambia y esta primera edición de un evento que, es de esperar, tenga descendencia en años venideros, se ofrece entonces en un formato híbrido, con “funciones” online y otras en el tradicional formato de la sala oscura, con entradas a precio reducido. A partir de hoy miércoles y durante una semana, hasta el próximo miércoles 21, el encuentro organizado por el Institut français d’Argentine y la Embajada de Francia estará disponible para el público porteño (las proyecciones en Atlas Patio Bullrich) y para todo el país en el caso de sus hermanas virtuales, a las cuales se podrá acceder desde el sitio web https://ifargentine.com.ar/

La cercanía y calidez del nombre elegido para el encuentro, “Entre nosotros”, viene de la mano de catorce títulos recientes, muchos en calidad de preestreno, que incluyen nombres consagrados y jóvenes talentos, y van del cine autoral premiado en festivales internacionales a los relatos de corte popular. Rémi Guittet, agregado audiovisual de la Embajada de Francia en Argentina, escribe en el texto de presentación del festival que “el cine hecho en Francia abarca un amplio panorama de sensibilidades. Dentro de este cine, dialogan tradiciones distintas, orígenes múltiples y miradas a veces conflictivas. Todos tienen su lugar dentro del cine francés. Un pilar importante siempre fue el cine comprometido con su tiempo, desde el cine abiertamente militante al cine social, presente en el festival con el maestro Costa-Gavras, quien vuelve con A puertas cerradas”. El realizador nacido en Grecia, reconocido por el gran público gracias a títulos esenciales de los años ’70 y ’80 como Estado de sitioLa confesión y Desaparecido, vuelve a la geografía de su tercer largometraje, el film que le dio fama y prestigio internacional: Z.

Pero la historia de A puertas cerradas –cuyo título internacional, Adults in the Room, ofrece una pista de su enorme carga de ironía– no transcurre en la Grecia de los años ’60, sino en tiempos más recientes, con el telón de fondo de la crisis económica de la década pasada. “Ahora haremos aliados y gobernaremos el país”, afirma el presidente electo Alexis Tsipras (interpretado por el actor Alexandros Bourdoumis, cuyo parecido físico con el exmandatario es notable) frente a sus colaboradores. “¿Qué aliados?”, se escucha de boca de uno de ellos, anticipando los múltiples problemas que el novel gobierno de izquierda tendrá por delante. El año es 2015 y el guion del film está basado en el libro del exministro de finanzas Yanis Varoufakis, cuyo subtítulo deja en claro su temática, como así también la de la película: Mi batalla con el establishment europeo. A través del protagonista-héroe, encarnado por Christos Loulis, Costa-Gavras propone un viaje al interior de los despachos donde se toman las decisiones que afectan la economía internacional, con personajes secundarios de la talla de Emmanuel Macron, Christine Lagarde y Angela Merkel. Lejos de la gravedad de sus thrillers políticos más famosos, el director greco-francés ofrece una sátira semi realista y de buen ritmo en la cual la troika, el FMI, los bancos e inversores y las tensiones políticas dibujan una silueta posible, y ciertamente temible, de las altas esferas del poder económico europeo.

De cuestiones políticas también trata Los consejos de Alice, opus 2 del realizador Nicolas Pariser, que tuvo su estreno en la Quincena de los realizadores del Festival de Cannes 2019. Con actuaciones afiladas pero nunca ostentosas de sus protagonistas, Anaïs Demoustier y el veterano Fabrice Luchini, la película retrata el vínculo entre una joven profesora de filosofía y el alcalde de Lyon. Alice ingresa al círculo cercano de colaboradores del maire Paul Théraneau y, casi de casualidad, gracias a sus consejos directos y honestos, se transforma en la favorita del político de carrera, un hombre de izquierda que ha llegado a un momento en su vida en el que las dudas superan con creces a las certezas. Sólo en Francia (y, sin duda, también en Rumania) pueden producirse largometrajes en los cuales el centro de atención esté puesto en las discusiones sobre el rol de la izquierda y la derecha de ayer y hoy, el progresismo como marca y el “vacío de ideas” como plataforma para el marketing político. Parisier logra que todos esos temas se entrelacen en las historias personales de los personajes, construyendo un film sutil y emotivo, a pesar de la sequedad por momentos inhumana del mundo de la política que describe.

Otro de los títulos imperdibles de Entre-nous, Las cosas que decimos, las cosas que hacemos, del prolífico Emmanuel Mouret (Vénus et Fleur), comienza como un relato naturalista de amantes entrelazados, a la manera de Éric Rohmer (ese naturalismo “literario” tan propio del cine francés), continúa como un romance a lo Truffaut con pizcas de Garrel y termina como un meta-melodrama que juega a dos puntas, apuntando a la emoción al tiempo que se muestra absolutamente consciente de su artificio, con compases de Chopin acompañando los encuentros casuales de los personajes. En términos algebraicos, podría decirse que A se encuentra con B mientras espera a C, punto de partida para que cada uno de ellos relate sus experiencias sentimentales pasadas con D y E. Pero las letras del abecedario no se agotan allí: a partir de los relatos y sub-relatos cada vez más alambicados, que incluyen más de una sorpresa y vuelta de tuerca, Mouret edifica pacientemente un ensayo sobre la educación sentimental de hombres y mujeres mayores de 30 (y más allá), en una película cuya aparente sencillez es el resultado de una compleja construcción narrativa, además de un aceitado proceso de colaboración con los actores y actrices.

Rémi Guittet escribe en la presentación de Entre-nous que la “categoría drama” es tan amplia que incluye al polar, el policial a la francesa, “una escuela casi ininterrumpida desde Jean-Pierre Melville y Michel Audiard hasta Audiard hijo. Lo veremos en el festival en Tres días y una vida, un film de suspenso adaptado de una novela de Pierre Lemaître”. En realidad, el film de Nicolas Boukhrief es bastante engañoso, en el buen sentido de la expresión. Si bien las primeras imágenes podrían hacer pensar en un típico policial de pueblo chico, en el cual la desaparición de un pequeño niño dispara toda clase de sospechas antes de la llegada de un detective de la gran ciudad, nada de eso ocurre. A tal punto que, en la marca de los veinte minutos, el crimen queda totalmente esclarecido para el espectador. En realidad, la historia, que arranca el 25 de diciembre de 1999 y continúa hasta llegar al presente, es un estudio sobre la culpa que contiene no pocas alegorías bíblicas, sostenido en una descripción filosa y poco complaciente de los secretos oscuros de una pequeña sociedad de provincias. En el reparto se destaca la gran Sandrine Bonnaire como la madre del protagonista, cuya infancia y juventud están atravesadas por un hecho tan trágico que parece capaz de definir toda una vida.

Más allá de Costa-Gavras, otros dos grandes nombres del cine francés e internacional suman a la programación sus últimas obras. Por un lado, Claude Lelouch vuelve a visitar en la actualidad a los personajes de su film más famoso, Un hombre y una mujer. A la manera de Truffaut en El amor en fugaLos mejores años de una vida entrelaza imágenes actuales con fragmentos del clásico de 1966 y de otro film de Lelouch, el cortometraje Rendezvous, pero –caso curioso de olvido consciente– omite los hechos ocurridos en la secuela Un hombre y otra mujer, 20 años más tarde, estrenada en 1986. Ideal para los fans melancólicos de la película que transformó en hit radial el tema central compuesto por Francis Lai, aquí el Jean-Louis Duroc encarnado por Trintignant pasa sus días en un geriátrico luchando contra olvidos menores y esenciales, y Anouk Aimée regresa como Anne Gauthier para intentar darle un poco de optimismo en una serie de conversaciones íntimas. A los 83 años, Lelouch sigue más activo que nunca y luego de este, su film número 49, tiene otro título ya estrenado en Francia y uno más en etapa de posproducción.

El célebre affaire Dreyfus, cuyas escandalosas ramificaciones sacudieron los cimientos de la Tercera República Francesa, ha sido llevado al cine en muchas ocasiones, comenzando por las dos versiones silentes contemporáneas a los hechos: El proceso Dreyfus, de Georges Méliès (1899), y L’Affaire Dreyfus, producida por la compañía Pathé en 1908. La última versión cinematográfica, dirigida por el polaco Roman Polanski y basada en la novela histórica de Robert Harris, lleva por título el nombre del famoso e incendiario texto escrito por Emile Zola y tiene como protagonista esencial al teniente coronel Marie-Georges Picquart (Jean Dujardin), responsable de investigar y destapar la olla del escándalo, de obvios tintes antisemitas. Polanski entrega un film de época preciso y de buen ritmo, aunque sus poco felices declaraciones sobre los paralelos entre el caso del militar judío y su exilio europeo (“Debo admitir que muchos de los mecanismos del aparato de persecución que se muestran en el film me resultan muy familiares y eso es algo que me ha inspirado”) lograron el efecto contrario al deseado: alejar la discusión de la película en sí misma, concentrándose nuevamente en su propia figura y en el caso de abuso sexual que la sobrevuela desde hace más de cuatro décadas.

Además de otros dos largometrajes inéditos en la Argentina, las comedias Dios mío, ¿qué hemos hecho ahora?, de Philippe de Chauveron, y Mon chien Stupide, de Yvan Attal, Entre-nous ofrecerá una nueva oportunidad para apreciar las bondades de seis títulos que sí tuvieron estreno comercial aquí, y que se encuentran entre lo más destacado de la producción gala de los últimos tres años. Entre otros, el potente relato sobre los inicios de la pandemia de VIH 120 pulsaciones por minuto, de Robin Campillo y con el papel central a cargo del argentino Nahuel Pérez BiscayartSinónimos: un israelí en París, notable creación de Nadav Lapid, filmando por primera vez en Francia, y el canto de cisne de la cineasta Agnès VardaVarda por Agnès.

Diego Brodersen/Página 12

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