Inicio / Teatro / Mariano Tenconi Blanco estrenó Madre Ficción en el Metropolitan

Mariano Tenconi Blanco estrenó Madre Ficción en el Metropolitan

Mariano Tenconi Blanco estrenó Madre Ficción en el Metropolitan

A dos orillas. El reconocido dramaturgo y director Mariano Tenconi Blanco estrenó su nueva creación: Madre Ficción, una obra en la que confluyen sus raíces argentinas y uruguayas para fusionarse en un conmovedor homenaje a las madres y a la literatura del Río de la Plata. Producto de una coproducción que une a la Compañía Teatro Futuro con la Comedia Nacional de Montevideo, la puesta puede verse todos los jueves de octubre a las 19.30 en el Teatro Metropolitan (Av. Corrientes 1343).

Protagonizada por Diego Velázquez, Camila Peralta, Marcos Ferrante y Valeria Lois, y con la música en vivo de Ian Shifres y Gonzalo Pérez Terranova, la pieza explora la compleja relación entre la creación artística, los lazos familiares y la identidad rioplatense. Madre Ficción se centra en la historia de un dramaturgo argentino que, al recibir el encargo de escribir una obra para la Comedia Nacional de Montevideo, se enfrenta a un bloqueo creativo. Su intento inicial de basarse en figuras literarias como Florencio Sánchez o Juan Carlos Onetti se estanca. El problema, sin embargo, es más profundo: Uruguay no es un país cualquiera para él, sino el de su madre y su abuela, idealizado por los relatos de su infancia. Así, la obra se convierte en un viaje íntimo donde el protagonista comprende que su verdadera historia está en sus orígenes personales.

Cuando Tenconi Blanco anuncia un nuevo proyecto, el público teatrero renueva expectativas. Creador de clásicos como Todo tendría sentido si no existiera la muerteLa vida extraordinariaLas cautivas o Quiero decir te amo, entre otros, el prolífico autor es uno de los más elegidos de la cartelera porteña. Y en este caso, el material despierta un entusiasmo mayor porque contiene algunos elementos que dialogan con la vida del mismo creador.

Con una mezcla de géneros, la propuesta conjuga aspectos autobiográficos, ensayo sobre literatura uruguaya, comedia musical, diario íntimo, manifiesto sobre el arte, teatro político, teatro dentro del teatro, oda al Río de la Plata y una celebración a todas las madres. «Es un tributo al Río de la Plata, ese inmenso lazo que une a Montevideo y Buenos Aires a través de nuestra rica cultura compartida, desde la gauchesca y el tango hasta autores como Florencio Sánchez, Copi, Hudson y Levrero», sintetiza Tenconi Blanco en diálogo con Página/12.  

-¿Cómo surge este nuevo material?

-Surge de un encargo que me hicieron para escribir y dirigir una obra para la Comedia Nacional de Montevideo, uno de los elencos estables más añejos del mundo. Y el punto de partida es, precisamente, la historia de un dramaturgo y director de teatro argentino, cuya madre es uruguaya, al cual la Comedia Nacional le encarga escribir una obra de teatro en 1994.

-¿Por qué elegiste ese año?

-A mí siempre me parece interesante pensar el teatro con una mirada anacrónica. Muchas veces me gusta trabajar con los años ochenta o noventa, porque son años que conocí y en los que pasé mi infancia. A su vez, es un momento histórico que presenta ciertas similitudes con la actualidad, y entonces me pareció interesante hacer ese movimiento. No me atrae escribir una obra que suceda en la actualidad y donde cueste distanciarse de esa realidad.

-En la obra aparece esta idea del bloqueo creativo del dramaturgo. ¿Cómo atravesás ese momento en el proceso de escritura?

-Lo que en verdad sucede en la obra es que el protagonista no puede parar de escribir, pero no escribe lo que tiene que escribir. En ese sentido, hay un homenaje bastante claro a La novela luminosa de Mario Levrero, que es una de mis novelas favoritas y que para mí es uno de los textos fundamentales de la literatura uruguaya. Porque en ese material Levrero termina escribiendo un diario, que es un prólogo de cuatrocientas páginas, pero no escribe la novela. Me gustó seguir un poco esta idea, o esta referencia levreriana, y hablar de un escritor que no puede escribir el encargo que le hacen desde Uruguay. Y ahí lo que se descubre es que él no puede escribir esa obra porque tiene que hacerse cargo de la historia de la abuela y de la madre y de su propio vínculo con ese país. Entonces lo que no puede hacer, en definitiva, es poner en palabras esa historia familiar.

-¿Y vos te enfrentás a dificultades similares al momento de encarar un nuevo proyecto?

-En verdad no. Pero presumo que tiene que ver con mi método. O sea, yo escribo para leer y leo para escribir. A veces, me pasa que demoro un inicio, pero no me sucede no saber qué escribir. En este caso, incluso, es una obra cuya primera versión tenía el doble o el triple de extensión de la que terminó teniendo. Eso también me pasa. Escribo de más, porque no puedo parar de escribir.

-Otro de los ejes que explorás es el estrecho vínculo entre Argentina y Uruguay. ¿Cómo se expresa ese lazo en la obra?

-Creo que se expresa de dos maneras. Por un lado, aparecen un montón de referencias a autores y autoras uruguayas, como Idea Vilariño, María Rosa di Giorgio, Juan Carlos Onetti o Ángel Rama. Algunos aparecen apenas nombrados, y otros con algo más de detalle o de incidencia. A mí me interesa esto de que el estrecho vínculo que tiene la literatura argentina con la uruguaya hace que casi podamos hablar de una literatura del Río de la Plata, en donde es lo mismo si el autor o la autora nació en Montevideo o en Buenos Aires. Porque la gauchesca empieza con Bartolomé Hidalgo y los hermanos Podestá, que eran uruguayos y que son centrales en la historia del teatro argentino. Hay entre ambos países una historia común. Y por otro lado, Uruguay es en la obra una nación idealizada, porque es la nación de la madre, y también el país de la infancia y de los recuerdos.

-Tu madre y abuela son uruguayas. Y ese es el caso también del dramaturgo de la obra. En este punto, volvés a explorar el mundo femenino, algo muy recurrente en tus puestas.

-Sí, me pasó que a fuerza de que siempre me preguntaran por qué aparecía tan fuertemente en mis obras este mundo femenino, lo fui analizando y me di cuenta de que mi madre y mi abuela son, precisamente, la respuesta a eso. Yo me crié con ellas, y a su vez fui a un colegio de varones durante toda la primaria y también la secundaria. Entonces sentía que el mundo masculino era para mí un mundo hostil, en el que sobresalía el que corría más rápido, el que hacía más goles o el que pateaba más fuerte. Por eso supongo que para mí quedó el mundo de lo femenino como algo idealizado y asociado a un lugar de cuidado, que era el de mi madre y mi abuela, donde no estaba esa oscuridad. Y partiendo de ahí, presumo que el gesto a la hora de escribir fue ir hacia esa patria donde yo era feliz.

-¿Cómo fue el trabajo de montaje de la puesta? Elegiste un elenco de actores con los que ya habías trabajando en otras oportunidades.

-Sí. Es un elenco soñado, con cuatro actores extraordinarios. Había trabajado con tres de ellos. Con Marcos Ferrante trabajé en Las ciencias naturales, con Valeria en La vida extraordinaria y con Camila en Las cautivas. Diego Velázquez es el único con el que no había trabajado, y tenía ganas de sumarlo a un proyecto mío hace mucho tiempo. Sentí que ellos eran los que mejor iban en torno a lo que yo imaginaba de la obra y fue un proceso muy bueno porque trabajamos como se trabaja en el teatro independiente y ensayamos de modo cooperativo desde marzo. Y fue un trabajo largo. Yo venía de trabajar en procesos más cortos e intensos, como ocurre con el teatro público, y en este caso volví a otra dinámica de ensayos de dos o tres veces por semana durante más tiempo. Eso estuvo buenísimo, y disfruté mucho trabajar con ellos.

-Varias de tus obras se sostienen en cartel desde hace varias temporadas, y ya son clásicos. ¿En qué radica ese éxito de permanencia?

-Siento que las obras se sostienen porque tienen una legión de espectadores que las ven y que incluso vuelven a verlas y llevan a sus amigos, a sus novios o a sus padres. Es lindo saber que hay un grupo de espectadores que son muy leales y entusiastas y que están muy atentos a lo que hacemos. Creo que son personas con las que comparto una sensibilidad emocional por el amor y por los vínculos. Pero, al mismo tiempo, en todas mis obras están muy presentes las referencias literarias. Entonces creo que en ese público hay también gente que le gusta mucho la literatura, que ama el teatro, que le gusta reírse y emocionarse y que siente que mis obras se ponen en relación con esos libros y con esas películas que les gustan y por ese motivo están siempre atentos, nos acompañan y confían en nuestra búsqueda.

-La cultura está atravesando un momento complejo. ¿Cómo ves posicionada a la escena teatral frente a ese panorama?

-Yo soy un fanático del teatro de Buenos Aires. Creo que es el mejor teatro en lengua castellana y siempre tengo una mirada muy optimista sobre la escena. Actualmente, hay un montón de obras buenísimas, y algunas se mantienen por mucho tiempo en cartel. Eso es muy potente, porque si viniera un extranjero que hace diez años no viene a Buenos Aires, hoy puede ver muchas de las mejores obras de los últimos diez años y no sólo de los últimos dos, como ocurre en otros países como en España donde las obras se reponen por poco tiempo. Después creo que también la escena está bastante caotizada y que todo está mezclado. Cuando yo empecé, los que hacíamos teatro independiente estábamos en un lugar específico, y lo mismo pasaba con el teatro público y comercial. Ahora los actores de fama televisiva están en un teatro independiente y los que veníamos de la escena independiente estamos en la calle Corrientes. Y luego ocurre que el contexto es absolutamente hostil. Hay un gobierno que nos trata como enemigos y eso provoca un montón de problemas porque hay un montón de artistas sin trabajo. Pero creo que tenemos muy claro cómo son las cosas.

-¿Evaluás que eso opera como motor o impulso para seguir creando?

-Desde lo personal, considero que no necesito ese impulso. Ojalá el impulso fuera que hubiera un acompañamiento de los artistas y que el Estado estuviera interesado en producir una obra con determinadas características. Pero lo que sí creo que genera esta situación es un vínculo más cercano con los espectadores, porque el teatro se vuelve un lugar de resistencia, pero sin la necesidad de que tenga que ser panfletario. Yo considero que mi público es inteligente y entonces sé que hay cosas que no necesito explicarlas porque ya las saben. Por eso, trato de tener una conversación inteligente con los espectadores que nos siguen. Pero en estos tiempos lo que se genera es una sensación de pertenencia donde los que pensamos y sentimos de un modo sabemos que nos podemos juntar. A veces, en este mundo tan virtual cuesta el encuentro, y el teatro es una instancia de encuentro que sigue muy activa, entonces ya saber que estamos juntos es muy valioso. De todas formas, creo que siempre es necesario que una obra se manifieste políticamente y eso está muy presente en mis obras, e incluso en Madre Ficción.

-¿De qué manera aparece la dimensión política en esta puesta?

-Uno de los personajes femeninos es una militante política y periodista, y ella denuncia las situaciones violentas que están ocurriendo en la Argentina en el año 94. Ahí aparece con muchísima claridad la referencia a lo político y a lo que provoca un proyecto neoliberal y un gobierno que responde con violencia a las manifestaciones. Y más allá de que el contexto cronológico sea otro, es imposible no pensar en la similitud de ese tiempo con los hechos de nuestra actualidad.

Candela Gomes Diez/Página 12-Espectáculos

Compruebe también

Invasiones I: 30 artistas en escena, la impecable Elena Roger y música de Charly

Invasiones I: 30 artistas en escena, la impecable Elena Roger y música de Charly

La idea ya es fascinante, y audaz. Tomar letras de canciones de Charly García e …

Romina García Vázquez: la bailarina con un gran presente y enorme futuro

Romina García Vázquez: la bailarina con un gran presente y enorme futuro

El Ballet del Teatro Colón estrenó en marzo una bella versión de Raúl Candal del …

Dejanos tu comentario