
La idea ya es fascinante, y audaz. Tomar letras de canciones de Charly García e integrarlas, adaptándolas -esto es, a veces modificándolas para que sean las que cuenten una obra de teatro musical, con Elena Roger como protagonista y ambientada durante las invasiones inglesas al virreinato del Río de la Plata. Invasiones I: No bombardeen Buenos Aires es ambiciosa desde donde se la mire.
Por sus 30 artistas en escena, por sus más de 90 personas trabajando detrás de ella, por ser una producción del teatro oficial -en coproducción con productores privados- en la que no escatimaron un peso en escenografía -hasta ingresa un buque inglés- y en vestuario, diseñado por la talentosa y experimentadísima Graciela Galán (madre de Saula Benavente, la última pareja de Luis Brandoni), cada billete se luce en el escenario de la Sala Martín Coronado.
Un efecto de extrañeza se siente apenas uno se sienta en la butaca. En el proscenio descansan los instrumentos que tocarán los siete músicos que interpretarán la música de la obra. Cuando se escuchen los primeros acordes de No bombardeen Buenos Aires (uno de los leitmotivs), la plataforma donde se ubica la banda liderada por Javier López Del Carril comienza a descender, y quedará en el foso.
La ópera rock Invasiones I transcurre en la primera de las dos invasiones inglesas, en 1806, cuando la flota del general William Beresford desembarcó en Buenos Aires y se apoderó del gobierno. Y lo que hace la obra es ficcionalizar hechos históricos. Ricardo Hornos, autor de la idea, del libro y director de la obra, imaginó a una farolera, a la que todos conocen como Charly. Ella misma será acusada de espía cuando alerte del desembarco invasor, y será víctima de la corrupción -¡ya hace más de 200 años!- en la Buenos Aires que van a bombardear, aunque Charly, el compositor, pidiera lo contrario.
Lo mejor para disfrutar de Invasiones I no es estar esperando descubrir cuál será el próximo fragmento de los 54 temas compuestos por Charly se escuchan en la sala. Lo que está claro es que esas letras sirven, están en función de la obra, y no al revés. En esa comunión fluida entre lo que se canta y lo que se cuenta está el secreto de Invasiones I.
Por supuesto que hay guiños para los más fieles fans de Charly, desde el nombre de la protagonista, que es Cassandra (por el álbum Cassandra Lange, y por el mito griego al que hace referencia García en El tuerto y los ciegos, de la época de Sui Generis) a cómo se intercalan en una misma escena fraseos de temas de distintas etapas de la carrera de Charly.
Roger, como esa farolera que no, no tropieza como decía la canción de María Elena Walsh, mantiene ese magnetismo innato, pero siempre está en función de la obra, y no la obra para su lucimiento exclusivo. El público que llena la sala, y que agota función tras función, se queda al final, cuando los intérpretes ya hicieron el saludo final, cantando y bailando Buscando un símbolo de paz, de Parte de la religión, con el acompañamiento de la banda. Es que Invasiones I brinda sensaciones como de un concierto, un recital en el que las canciones las sabemos todos.
Pablo O. Scholz/Clarín-Espectáculos
MG Radio 24 Villa Pueyrredón