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La palabra de Francisco Cerúndolo tras un gran primer semestre

El argentino ganó un torneo y está 24º en el ranking ATP.

La carrera y la vida de Francisco Cerúndolo experimentaron un gran cambio en la primera mitad de 2022. El porteño de 23 años, uno de los jugadores más talentosos de la nueva generación de tenistas argentinos, arrancó la temporada afuera del top 100 y con la chapa de “promesa” todavía al lado de su nombre; pero en cuestión de unos meses dio un salto de calidad impresionante.

Campeón en Bastad, donde conquistó su primer título hace 13 días, semifinalista en Hamburgo la semana pasada (ya había llegado a esa instancia en marzo en el ATP 1000 de Miami) y nuevo integrante del top 25 del ranking mundial, es el tenista argentino del momento en el circuito. Y aunque al principio sintió el golpe de dejar de un momento a otro el anonimato de ser “uno más del montón”, se siente muy cómodo en esa nueva posición que le toca ocupar como premio al esfuerzo y al entrenamiento de mucho tiempo.

“Después de Miami me costó un poco todo porque no me lo esperaba. De la nada pasé a estar 50° o 48° del mundo. Que la exposición empiece a ser más grande, que todos te empiecen a reconocer, que los otros jugadores te quieran ganar, que te estudien fue un cambio grande que, capaz, en la gira europea de polvo de ladrillo me costó un poco asimilar. Pero ya en la de pasto me di cuenta de dónde estaba, de qué ranking tenía y lo que había vivido; y ya la encaré de otra manera. Ahora me siento muy bien preparado”, comentó quien desde el lunes ocupa el 24° escalón de la clasificación mundial.

Sentado en un banco en el medio de una de las canchas anaranjadas del club Racket de Palermo, bajo el cielo gris y amenazante de una fría y húmeda tarde porteña, Cerúndolo charló con Clarín poco después de volver a Argentina tras una gira europea que quedará para siempre en su mente.

Antes de partir hacia etierras europeas ya había dado el primer golpe de efecto en la temporada en Miami, donde fue la gran revelación al ingresar como el 103° del ranking y llegar a las semifinales en las que perdió con Casper Ruud. Tras ese torneo quedó 51° y dos semanas después saltó al 48° lugar y entró al top 50 por primera vez. Entonces, otra vez en Europa, confirmó que esa actuación en suelo estadounidense no había sido una casualidad al ganar un título, tener un par de grandes actuaciones y experimentar una inesperada escalada en la clasificación mundial.

“No esperaba estar 24° del mundo y con un título ATP a esta altura de la temporada; me sorprendió. Es un logro increíble para mí. Mi objetivo a principios de 2022 era llegar al top 100, algo que no había podido lograr el año pasado. Y cuando lo conseguí en febrero empecé a ponerme nuevos objetivos. Los fui cumpliendo muy rápido y ya superé muy por arriba todas las expectativas planteadas para este año”, reflexionó Cerúndolo.

Y agregó: “En 2021 había ganado mucho como para estar entre los 100 mejores, pero no lo había podido lograr. Me ponía mal, me frustraba. Después de la final de Buenos Aires seguía 110°, 115°, 120°… Tenía millones de puntos. En un ranking normal, sin las modificaciones que hubo, hubiera estado quizá 60° o 70°, pero no podía avanzar. Que este año se haya dado así, tan rápido y de tan buena manera, me pone muy contento”.

-¿En qué aspecto te cambió más la vida en los últimos meses?

-Va cambiando todo. Mucho está bueno, otra parte no tanto. Obviamente en lo económico cambia muchísimo, aunque la verdad que a mí es lo que menos me importa hoy. Lo que más me gusta es mejorar y verme cada vez mejor en el ranking. Lo que más cambió fue, quizá, la exposición. Salís a la calle o vas a tomar algo o al aeropuerto y en todos lados ya hay gente que te conoce, te piden fotos y autógrafos y lo que sea. Y eso está buenísimo. Pero también molesta un poco porque se pierde un poco la vida privada. Y eso que todavía no soy ni medio famoso ja. ja, ja; te empieza a conocer un poco la gente y te inhibe un poco.

-¿Cómo manejás esa situación?

-Capaz hablo un poco con los tenistas que están más arriba para ver cómo lo manejan ellos. Sino, con mis amigos; ellos y mi familia son mi cable a tierra. En diciembre empecé además a trabajar con un psicólogo deportivo con que el que también hablo de estas cosas. El me ayudó mucho y es una de las claves de lo mucho que avancé este año. Y también mi nuevo entrenador, Kevin Konfederak, que es un chico muy calmo que me transmite un poco esa tranquilidad dentro de la cancha. Pero él también estudia mucho, está siempre investigando y me aporta muchos conocimientos nuevos. Me entiende muy bien y nos llevamos muy bien adentro y afuera de la cancha.

-¿Los rivales te empiezan a mirar distinto también?

-Sí, te empiezan a ver en el vestuario, en todos lados, y te van a ver entrenar. Te saludan; tal vez al principio no te saludaban porque no te conocían o porque tenían mejor ranking y te querían hacer pagar el derecho de piso. Pero claramente cuando empezás a ganar y a estar ahí te empiezan a mirar y a respetar de otra manera.

-¿Dónde sentís que creciste más? ¿En tu tenis, en lo mental, como persona?

-En todos lados, pero en lo mental y en la regularidad y en cómo me profesionalicé afuera de la cancha también; en todo eso crecí muchísimo. Porque el tenis lo tenía, pero faltó tal vez ajustar algunos detalles el año pasado, ser un poco más paciente; pero eso creo que también lo aprendés con la cabeza y entendiendo los tiempos de todo. Así que lo mental fue una de las cosas que más mejoré. Estoy más tranquilo, pienso mejor, tomo mejores decisiones, entreno mejor, estoy mejor afuera de la cancha. Y todo eso después te hace jugar mejor en los partidos.

-Ya cumpliste los objetivos del año y todavía te falta jugar casi toda la segunda mitad del calendario. ¿Adónde apuntás?

-No nos sentamos todavía a poner nuevos objetivos, pero por cómo vengo me gustaría terminar en el top 20. Si es cerca del 15° del mundo sería tremendo. Y me gustaría tener un buen US Open. La semi de Miami, sobre cemento, me dio la confianza de que puedo ser competitivo en esa superficie y que me podría ir bien en esta gira que se viene en la que voy a jugar además los Masters 1000 de Montreal y Cincinnati. Creo que mi juego se puede adaptar bien a esa superficie.

-Y si mirás más adelante, ¿que sueño te gustaría cumplir?

-Ganar un Grand Slam. Algo más cercano sería ser top 10. Y si llego ahí, sí: ganar un Grand Slam. Si puedo elegir, Wimbledon; pero sé que es el más difícil. Asi que cualquiera, el que venga…

Luciana Aranguiz/Clarín-Deportes

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