
En Jujuy, Los Pumas vivieron una de esas jornadas. Australia se llevó el triunfo por 27-21, en un partido en el que Argentina tuvo momentos para quedarse con todo, pero nunca logró encadenar el juego suficiente como para torcer definitivamente la historia.
Australia salió decidido a imponer condiciones y encontró recompensa demasiado rápido. El try de Paenga-Amosa abrió una tarde que después tendría a Gordon y McReight como protagonistas del ataque visitante.
Los Pumas, obligados a correr desde atrás, respondieron con Prisciantelli y Moro, pero el equipo argentino se movió durante buena parte de esa primera mitad en una delgada frontera entre la intención y la concreción. Había empuje, había voluntad, pero faltaba precisión.
Y ahí estuvo buena parte de la explicación. Los Pumas regalaron posesiones, fallaron en el manejo y tomaron algunas decisiones apresuradas cuando el partido pedía pausa y cabeza.
Al descanso, el 22-14 dejaba abierta la puerta, pero Argentina necesitaba cambiar algo más que el marcador.
El segundo tiempo trajo otra cara. El ingreso de los jugadores del banco renovó las piernas y también el espíritu. Los Pumas volvieron a creer. Boris Wenger apareció en el in-goal y Santiago Carreras convirtió para poner las cosas 22-21. De pronto, Jujuy rugió.
Australia sintió el aliento de un estadio que empezaba a empujar como un scrum interminable y Argentina tenía el partido a un solo punto. Era el momento. Ese instante fugaz en el que una tarde puede convertirse en hazaña.
Pero la hazaña no llegó. Australia respondió con el try de Tom Hooper y volvió a poner distancia. Desde entonces, Los Pumas fueron hacia adelante con más corazón que claridad. Buscaron por afuera, chocaron por adentro, insistieron, empujaron, pero no encontraron esa última llave capaz de abrir la defensa australiana.
Quedó, entonces, una derrota que duele más por lo que pudo haber sido que por la diferencia final. Los Pumas tuvieron reacción, tuvieron coraje y tuvieron a Jujuy detrás, pero los Wallabies fueron más certera cuando la tarde exigió precisión.
El 27-21 será apenas un número en la estadística, aunque detrás de esos seis puntos hay una lección: en este nivel, cada error pesa, cada posesión vale oro y cada oportunidad que se deja pasar puede no regresar. Los Pumas deberán volver a levantarse.
Porque el rugby siempre ofrece otra batalla, otra pelota y otra posibilidad de escribir una historia diferente.
Entrenador: Felipe Contepomi.
Ingresaron: Leonel Oviedo, Rodrigo Martínez, Tomás Rapetti, Efraín Elías, Juan Penoucos, Agustín Moyano, Nicolás Roger y Matías Moroni.
Australia (27): Tom Wright; Max Jorgensen, Isaac Henry, Hunter Paisami y Harry Potter; Carter Gordon y Ryan Lonergan; Rob Valetini, Fraser McReight y Tom Hooper; Jeremy Williams y Josh Canham; Allan Alaalatoa (cap), Brandon Paenga-Amosa e Isaac Kailea.
Entrenador: Les Kiss.
Ingresaron: Billy Pollard, Angus Bell, Massimo De Lutiis, Lachlan Shaw, Charlie Cale, Tate McDermott, Ben Donaldson y Joseph-Aukuso Suaalii.
Tantos en el Primer Tiempo: 7′, Try de Paenga-Amosa (AUS); 12 y 21′, Goles de Lonergan por Tries de Gordon y McReight (AUS); 15 y 38′, Goles de Carreras por Tries de Prisciantelli y Moro (ARG), y 41′, Penal de Lonergan (AUS).
Resultado Parcial: Argentina 14 – Australia 22.
Tantos en el Segundo Tiempo: 11′, Gol de Carreras por Try de Wenger (ARG), y 15′, Try de Hooper (AUS).
Cancha: Estadio 23 de Agosto, San Salvador de Jujuy.
Árbitro: Ben O’Keeffe (Nueva Zelanda).
Asistentes: James Doleman (Nueva Zelanda) y Gianluca Gnecchi (Italia).
TMO: Richard Kelly (Nueva Zelanda).
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
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