
Un cruce complicado tenía Francisco Cerúndolo en los octavos de final del Masters 1000 de Indian Wells ante Alex de Minaur, un rival que juega muy bien y es muy rápido, que está décimo del ranking, que llegaba con una racha de siete triunfos al hilo ante argentinos y que ya lo había derrotado en enero. Pero el porteño no le hizo caso a “los papeles”, se agrandó en el estadio 2 del Indian Wells Tennis Garden e hizo un partidazo para llevarse la victoria por 7-5 y 6-3 y meterse entre los mejores ocho del torneo por primera vez.
No fue perfecta la actuación de Cerúndolo, 26° del mundo. Las estadísticas mostraron que sumó 39 errores no forzados -los mismo que el australiano- y que ganó sólo el 58 por ciento de los puntos que jugó con su primer saque. Pero logró que esas imprecisiones no pesaran tanto porque estuvo muy sólido con su drive y su revés, firme en los momentos más importantes del partido y no perdió el foco como le pasa a veces cuando el panorama no pinta bien.
De Minaur, en cambio, dudó cuando no tenía que dudar. Porque pese a que sufrió con su inusual irregularidad se mantuvo en partido hasta la mitad del segundo parcial. Pero tras ceder su saque en el quinto game y quedar 3-2 abajo entró en un bache del que ya no pudo salir.
“Fue realmente una batalla. Un partido súper ajustado. Se decidió por puntos clave: algunas pelotas buenas, otras arriesgando un poco. Tuve que salvar un set point con el marcador 4-5 con un gran derechazo. Estos encuentros son siempre muy parejos. Tenés que estar ahí en cada punto, peleando hasta el final. Y hoy la victoria cayó de mi lado”, analizó el argentino.
“Estoy muy contento por haber podido vencer a un jugador increíble, un jugador top 10”, agregó quien se tomó así una revancha de la derrota que había sufrido en la tercera ronda de Australia.
Cerúndolo sumó además su segundo festejo del año ante un top 10 -había derrotado en cuartos de Buenos Aires a Alexander Zverev (segundo)- y el 13° de su carrera.
Hasta 2025 no había ganado nunca partidos consecutivos en Indian Wells. Pero llegó confiado tras una buena gira sudamericana de polvo de ladrillo en la que fue finalista en Buenos Aires, donde perdió el título con la nueva estrella brasileña Joao Fonseca, hizo cuartos en Río de Janeiro y semis en Santiago. Y en el desierto californiano dio pasos firmes para avanzar partido tras partido.
En su debut en la segunda ronda (quedó libre en primera por ser el 25° preclasificado) venció en tres sets al estadounidense Mackenzie McDonald, invitado de la organización. Luego frenó a un inspirado Botic van de Zandschulp, que había dado el batacazo ante Novak Djokovic, pero no pudo hacer mucho y cedió en dos sets. Y ayer bajó a De Minaur, que había llegado al partido cediendo apenas ocho games.
Cerúundolo ya jugó cuatro veces los cuartos de final de un Masters 1000 con un record de 1-3. El único triunfo lo consiguió en Miami en 2022 cuando arrancó en la clasificación y alcanzó la semifinal al vencer a un Jannik Sinner que estaba 11° en el ranking y aún no había explotado. En ese mismo torneo, en 2023, perdió con Karen Khachanov y perdió luego en Roma hace dos temporadas ante Casper Ruud y en Madrid 2024 frente a Taylor Fritz.
Hoy podría tener un desafío aún mayor del que significó De Minaur: se medirá con Carlos Alcaraz (no antes de las 23 horas), quien aplastó a Grigor Dimitrov por 6-1 y 6-1. ¿Estirará su racha?
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón