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Eduardo Sacheri presenta Nosotros Dos en la Tormenta en la Feria del Libro

El escritor argentino se remite en su libro a la oscura época de la dictadura militar.

Antonio se descuelga del colectivo un poco antes de que frene del todo, como hace siempre. Alza la vista y ahí están: la Base Aérea de Morón, la garita y los dos milicos que montan guardia con los fusiles FAL en posición de descanso y que, de puro aburridos, se lo quedan mirando, aunque más no sea porque no hay otra cosa que mirar”. Así comienza la nueva novela de Eduardo Sacheri, Nosotros dos en la tormenta (Alfaguara). Es el otoño de 1975 y aunque ya empezaba la represión y el terrorismo de Estado con el ministro José López Rega, y continuaba el accionar de la Triple A, los protagonistas de esta novela, dos jóvenes militantes del ERP y Montoneros, sentían que la revolución estaba a la vuelta de la esquina. Sacheri llegará a la Argentina para presentar el texto en la Feria del Libro, pero antes dialogó con Clarín sobre esta historia.

–¿Por qué elegiste el ‘75 para ambientar la novela?

–El período del ‘73 al ‘76 me parece muy interesante por la agitación política social y los enfrentamientos. Y es un período muy poco visitado por la ficción. Lo que sí hay es mucho laburo académico sobre ese período, que además a mí me sirvió mucho para organizarme en la novela. Pero hay poca literatura, poco cine, poco teatro ambientado en ese tiempo. Hasta cierto punto es muy razonable, porque la dictadura, digamos a partir del ‘76, ejerce una suerte de imán de atracción temático muy fuerte. Pero justamente me parece que a veces en los márgenes cronológicos también hay cosas para contar. Puntualmente me interesaba hacer foco en las organizaciones armadas, y el ‘75 es probablemente el año en que esas organizaciones son más fuertes a nivel del número de miembros que tienen, de la cantidad de acciones militares y políticas que llevan a cabo, de la visibilidad que tienen en el teatro político de la época.

–¿Es también el momento en que se sienten más cerca de la victoria?

–Sí, es cuando más cerca se sienten, tanto el ERP como Montoneros, de llegar a la conquista revolucionaria. Si se ven sus documentaciones, su correspondencia, sus periódicos, se notaba eso.

–Además ese período de López Rega, de la Triple A, es la antesala de lo que después va a ser la dictadura.

–Uno siempre tiene que ir eslabonando el conocimiento, porque unas cosas se van enganchando con otras. Yo no convoco a la Triple A en la novela, a la derecha peronista, sino que la dejo subsumida en esos enemigos que ellos tienen, que también es el Estado, la burguesía, los represores. Porque realmente -sobre todo en los capítulos que están protagonizados por los miembros de Montoneros- los pongo como enfocados mirando hacia ese horizonte de victoria que intuyen. En ese horizonte, López Rega y la Triple A son un obstáculo más como cualquiera de los otros, como el propio gobierno de Isabel Perón. Uno podría si quisiera hacer una novela: estoy pensando en esa gran novela de Soriano que es No habrá más pena ni olvido, en la que en un pueblito de la provincia de Buenos Aires, la derecha y la izquierda peronista se amasijaron en el ‘74. Pero a mí me interesó primero sacarlo del conflicto interno del peronismo y ponerlo como en un contexto más amplio de toda la Argentina. Me interesaba hacer foco en esos revolucionarios, en su sueño y en sus prácticas.

–En la novela se cuenta demás la relación con sus familias, los estudios, sus amores.

–No quería generar estereotipos romantizados ni demonizados, sino construir los personajes con la mayor cantidad de matices posibles porque nadie es una sola cosa, todos somos un montón de cosas y muchas veces todas esas cosas que somos son contradictorias entre sí.

–¿Qué bibliografía usaste para investigar?

–Hay muy buenas investigaciones sobre la estructura de las organizaciones armadas, su ideología, la prensa. Como tantos temas históricos, a lo mejor no salen al conjunto de la sociedad y quedan más dentro del mundo académico, pero hay muy buenos laburos.

–¿Qué comentarios has tenido sobre la novela, sobre todo de la juventud a la que los ‘70 ya les quedan muy lejos?

–A la mayoría de los jóvenes les queda muy lejos. La aproximación a nuestra historia reciente se ha hecho muy desde la memoria, y va siendo hora de que le sumemos historia. Cuando digo historia, me refiero a estudios sistemáticos, científicos, metódicos, a partir de nuestros aparatos académicos, que los tenemos en la Argentina. Es un desafío de qué manera ese conocimiento tiene que salir a la sociedad. Tiene que circular por fuera de nuestros ámbitos. No descubro nada en esto de que a la ciencia le cuesta abrirse paso en la conversación social.

–¿Qué expectativas tenés para la Feria del Libro de Buenos Aires y cómo te fue en la de Bogotá?

–Me fue muy bien en Bogotá. La última vez que había estado fue en la Filbo 2018, cuando Argentina fue país invitado, y la verdad es que los colombianos nos leen, nos tienen en cuenta. Hay una familiaridad interesante y una linda relación con los lectores y con los autores colombianos. En cuanto a la Feria argentina, me encanta ir, es la chance que tenemos de vernos la cara entre los que escribimos y los que leen. Lo más lindo de la Feria es esa cosa personal, más allá de que tengas millones de libros a tu disposición. Es esta posibilidad de ir una charla, escuchar a gente hablando, hacer preguntas, sacarte una foto o hacer un comentario. Yo lo disfruto mucho, y me da la sensación de que los lectores también. Fijate que es raro, porque nos encontramos en un momento en que ni escribimos ni leemos, pero es la chance que tenemos para hablar de lo que escribimos y de lo que leemos.

Sacheri presentará “Nosotros dos en la tormenta” el sábado a las 17.30 en la sala Tulio Halperín Donghi del Pabellón Amarillo.

Inés Hayes/Especial para Clarín

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