Copa Argentina: Racing no lució, pero pasó. El Ciclón necesitó los penales

Copa Argentina: Racing no lució, pero pasó. El Ciclón necesitó los penales

“Fuimos campeones; ahora vamos por la Libertadores”, cantan los hinchas, eufóricos en la despedida. Es el final de un partido que despertó rubores en el primer tiempo y terminó con una victoria lógica. El trofeo que más importa, está claro, se juega fronteras afuera. Sin embargo, era una cuenta pendiente para Gustavo Costas esta Copa Argentina que suele ser esquiva para Racing. Sin ir más lejos, la eliminación del año pasado ante Talleres de Remedios de Escalada puso en peligro su ciclo. Esta vez, Santamarina de Tandil, dirigido por Navarro Montoya, quedó en el camino por 2-0. Y mientras se ilusiona con la cita continental, espera por San Martín de San Juan o Gimnasia de Jujuy, que jugarán este miércoles.

Racing abrió el partido con un gol fuera de contexto. Por jerarquía, por historia, por antecedentes, por todo ese combo de virtudes que invitaba a prejuzgar, la victoria parecía cantada. Sin embargo, recién logró abrir la cuenta en el final de la etapa inicial, cuando poco había hecho para vencer al humilde Santamarina.

Hasta entonces, la Academia había sido un equipo con algo de posesión, pero muy impreciso en la salida con pocas variantes arriba. Enfrente se topó con un adversario que jugará en el Torneo Federal A, pero multiplica esfuerzos. Navarro Montoya tiene un discurso guardiolista, pero dejó claro que se aggiorna a la coyuntura. Ese 4-14- 1 que plantó en la cancha de Lanús mostró orden y sacrificio para cortar los circuitos. También, valentía para presionar arriba cuando entendió que Racing cometía errores no forzados en la salida.

Apurados, desde Di Cesare hasta Quirós se equivocaron cuando Martín Comachi, el único punta, o los volantes ofensivos los agobiaron con intensidad. En el mediocampo, Almendra y Sosa intentaban darle volumen de juego a la Academia, pero Igartúa, muy encima del ex mediocampista de River, hacía difícil la misión.

Cuando salía largo al costado, quedaba encerrado contra la raya. De frente, Balboa perdía con los centrales. Y Santamarina crecía en el mano a mano, atrevido. Tuvo una muy clara Comachi a partir de un remate que no pudo controlar Arias y terminó en córner.

Hasta que se lesionó Quirós y el cambio le permitió acomodarse a Racing. Costas mandó a la cancha a Maxi Salas y hubo una rotación de puestos. Sosa se corporizó en el último hombre, Nazareno Colombo se movió como stopper por izquierda y Salas se volcó por ese mismo sector como extremo. El 3-4-3 fue más incisivo. Y en cuatro toques llegó el gol.

Almendra abrió a la izquierda para Salas, el correntino metió el centro atrás, Balboa engañó con el cuerpo y Mura, entrando al área en diagonal, definió con un zurdazo, de primera, para dejar sin chances a Navarro Montoya. Todo Santamarina estaba retrocediendo.

En el segundo tiempo, Racing mostró otra cara. Impuso condiciones con el ingreso de Nardoni por Zaracho. Reforzó el mediocampo y empezó a llegar seguido al área del conjunto tandilense.

Lo perdieron Balboa y Vietto, que definieron mal frente a Ezequiel Navarro Montoya. Pero el héroe del anochecer en el Sur fue Salas. Entró bárbaro el Mencho, recibió de Balboa, se perfiló de zurda y sacudió la red con un violento remate.

La Academia pudo haber goleado, pero Navarro Montoya tapó un tiro de Balboa y el chico De Gregorio no pudo debutar en la red porque su remate pegó en la base del palo. Maravilla, que ingresó un rato, también se quedó con las ganas.

El nivel de Racing no convence. Sin embargo, ganó el duelo pendiente de la 7ª fecha ante Unión y encadenó otra victoria ayer contra Santamarina.

A bordo de triunfos, a fin de cuentas, es más fácil mejorar. No hay mucho tiempo, claro. Se viene otro Independiente, en Mendoza, y clasificar a los octavos de final del Torneo Apertura es vital, más allá de las fantasías internacionales de su gente.

Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes

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San Lorenzo necesitó de los penales para seguir en la Copa Argentina. En el tiempo reglamentario fue superior, sin brillar, pero no pudo doblegar al arquero Emilio Rébora, que fue la figura del 0 a 0. En los penales, tras 16 ejecuciones, se impuso 6-5 el equipo de Miguel Russo, que ahora jugará con Quilmes en 16avos de final.

En estos encuentros en que se miden equipos de diferentes categorías, las obligaciones son distintas. El que juega en la A, en este caso San Lorenzo, lleva el peso de ganar y de jugar bien. El del Ascenso, en este caso del Federal A, la tercera categoría, busca siempre el milagro, el batacazo. El choque cumplió con esta sentencia, casi un axioma en esta competencia.

El equipo de Russo está haciendo una buena campaña en el Torneo Apertura: ganó cinco de los 10 partidos y marcha cuarto. Contó el Ciclón, además, con el regreso del vasco Iker Muniain, ya recuperado de su lesión. Volvió con la cinta de capitán. Había ilusión de la gente de San Lorenzo, que congregó a casi 12.000 hinchas en San Nicolás. También esperanza en los hinchas del club santafesino, que empezó el Federal con una victoria por 3 a 0 ante Ben Hur de Rafaela.

El técnico Darío Bringas tuvo precauciones y armó una línea de cinco con tres centrales para controlar al grandote Vombergar. El resto tenía la misión de hacer un esfuerzo enorme para que la diferencia de categoría no se notara tanto. Los dos cumplieron. Uno fue superior y el otro hizo un sacrificio enorme. Pero en el dominio, el Santo no tuvo creatividad, inventiva ni habilidad para romper el cero en los primeros 45 minutos.

El Ciclón tuvo algunas aproximaciones pero ninguna clara. Hernández y Vombergar contaron con sendos cabezazos, ambos desviados. Muniain mostró algo de su talento, igual que Núñez, quien con su habilidad obligó a varias faltas rivales. Pero con este panorama, el partido fue bastante pobre.

En el arranque de la parte final, San Lorenzo tuvo la más clara a los 7 minutos. Hubo un buen pase de Muniain para Cuello, quien pateó al arco, el arquero rechazó, el rebote lo tomó Cecchini, pateó y Rébora mandó la pelota al córner.

Después, a los 22 minutos, tras un buen centro de Vombergar, Cecchini cabeceó desviado. Luego, en una mala salida de Herranz, otra vez se lució Rébora, quien se anticipó a Muniain. En el final, le sacó el gol a Reali. Es decir, en el segundo tiempo, todo fue del Ciclón y en lo poco bueno que hizo se encontró con el arquero rival que fue una muralla y que hasta atajó un penal en la definición. Pero no le alcanzó y pasó San Lorenzo.

Clarín/Deportes

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