
Puede que sea un llamado de emergencia o algo que lo obligue a tomarse estos días para trabajar el doble, pero a ningún español le importa eso ahora. Aunque sufrió más de la cuenta, España logró superar a Bélgica y se metió en la semifinal del Mundial, donde no la tendrá nada fácil: el martes tendrá que medirse con uno de los grandes candidatos, Francia (16:00 hora argentina).
Es cierto que el equipo de Luis de la Fuente fue más y salvo en situaciones aisladas no pasó sobresaltos, porque Bélgica fue un equipo muy tibio, que se replegó más de la cuenta y terminó quedando eliminado a poco del final. Pese a esto, la realidad es que España llegaba como favorito pero le costó bastante más de la cuenta. Incluso el triunfo terminó siendo agónico, gracias, nuevamente, a Mikel Merino, quien a esta altura ya es todo un héroe.
En la previa del encuentro sorprendió la ausencia de Pedri, pero bien podría decirse que el tiempo le dio la razón al entrenador español, porque Fabián Ruiz, que fue al que le tocó ocupar ese lugar en el 11, fue quien abrió el marcador tras una de las pocas buenas jugadas colectivas que tuvo el partido.
El tanto llegó promediando el primer tiempo, en uno de los momentos más flojos de España, que si bien tenía el dominio no estaba teniendo tanta profundidad en esos minutos. Sin embargo, Pedro Porro desbordó bien por la derecha, metió el centro atrás que encontró libre a Dani Olmo que sacó un buen remate y, posteriormente, una floja respuesta de Courtois que dejó un rebote muy corto que bien aprovechó Ruiz para poner el 1-0.
Bélgica nunca entró en partido. No pesaron en ningún momento sus generadores de juego y eso quedó expuesto cuando el entrenador Rudi García decidió reemplazar en la segunda mitad a Leandro Trossard y a Kevin De Bruyne. De todas maneras, consiguió mantenerse en partido…
Es más, a poco del final de la primera mitad y en una de las pocas veces que el conjunto belga pudo mostrar algo de juego asociado, llegó un centro desde la derecha y Charles De Ketelaere anticipó bien dentro del área y, de cabeza, marcó el empate y cortó la gran valla invicta que llevaba Unai Simón, que llegó a su fin a los 649 minutos. Pero eso no cambió la actitud de su equipo en el complemento, de hecho con el 1-1 pareció abroquelarse más cerca de su arco y apostar a una contra que nunca llegó. Apenas tuvo algunas aproximaciones sobre el final, ya con Lukaku en cancha, y estuvo cerca de aprovechar una muy mala salida de Unai Simón que la defensa terminó despejando en la línea.
Mientras tanto, España siguió buscando, sin brillar pero con muchísima más intención que su rival. Y de tanto ir, alcanzó el tan ansiado gol que le dio el triunfo y el pasaje a las semis: Pau Cubarsi remató desde media distancia, otra vez hubo un mal despeje del arquero (esta vez fue Lammens, que había entrado por la lesión de Courtois) y ahí apareció Mikel Merino para ser otra vez el salvador.
Como ocurrió ante Portugal, que a los seis minutos de haber saltado a la cancha marcó el gol de la victoria, ahora le alcanzaron tan solo 120 segundos para sentenciar el 2-1 ante Bélgica y meter a España en semifinales, donde lo espera Francia. En cuartos quedó expuesta la ley del más fuerte, habrá que ver ahora, entre dos pesos pesados, quién va a la final…
Diego Paulich/Edición Impresa de olé
NORUEGA-INGLATERRA BUSCAN LA SEMI POR EL OTRO LADO DEL CUADRO
Es un (mal) humor inglés. En los últimos días, no hay risas, sarcasmos ni tiempos para chistes en Inglaterra. A 60 años de haber levantado su primero y único Mundial, el sueño de romper la sequía está a tres partidos, pero esa ilusión se mezcla con la preocupación por las adversidades que vienen afectando al equipo de Thomas Tuchel. Entre sanciones, quejas, lesionados, un virus rondando y hasta un hombre armado en la concentración, los Tres Leones intentarán volver a rugir en el Hard Rock Stadium de Miami ante una entonada Noruega, con Erling Haaland imparable y la sensación de que tienen mucho por ganar y, a esta altura, nada que perder.
“Si no habíamos conseguido clasificar a un Mundial durante 28 años, no podíamos dar por sentado que íbamos a llegar a cuartos de final. Inglaterra tiene más presión”. Con esa frase, Stale Solbakken mandó la pelota hacia el Reino Unido. Los sorprendentes Vikingos vienen de eliminar a Brasil, en el fondo sienten que pueden ganar y seguir remando en Norteamérica si muestran “la mejor versión”, pero pasarle la mochila pesada a Inglaterra es parte de la estrategia del DT de un equipo que juega suelto, con el apoyo de todo un país y con la satisfacción de ya haber logrado su mejor labor en un Mundial.
Tras el esfuerzo que demandó imponerse en la altura del Azteca para eliminar a México y de la bronca por las dos fechas de suspensión a Jarell Quansah tras el antecedente de la sanción que no tuvo que cumplir Folarin Balogun, Tuchel sigue inquieto. Porque además de la baja del lateral derecho y de Jordan Henderson -sufrió una insólita fractura-, tiene algunos tocados: Reece James, ausente los últimos partidos por un tema muscular, y Marc Guehi, con molestias en el tendón de la corva, ayer trabajaron a la par del resto, mientras que Declan Rice, quien había sido aislado por un virus estomacal, también fue parte de la práctica pese a algunas molestias: ninguno está al 100%.
Para colmo de males, antes de dejar Kansas, una persona, alterada y entre gritos, ingresó a la concentración con una llave inglesa -literal- y fue detenida por la Policía. ¿Noruega le sumará otro disgusto?
18 horas – Noruega vs. Inglaterra – DSports
Héctor Salerno/Edición Impresa de Olé
MG Radio 24 Villa Pueyrredón