
Francisco Cerúndolo no deja de asombrar con su nivel. El argentino de 26 años, verdugo de Alexander Zverev (segundo en el ranking mundial) en Buenos Aires y de Alex de Miñaur (10°) la semana pasada en Indian Wells, venció a otro top ten y confirmó que está en un momento casi ideal de su carrera: se impuso de una manera contundente por 6-4 y 6-2 a Casper Ruud (sexto en la clasificación) en una hora y 26 minutos de juego y sacó el pasaje para los cuartos de final del Masters 1000 de Miami.
Hubo suspenso en la definición del encuentro, que quedó partido en dos. En una primera instancia el porteño se llevó un primer set parejo y esa ventaja le dio un envión de confianza para despegarse 5-1 en el segundo y quedar a un paso de la victoria. Sin embargo, la lluvia lo obligó a meterse en los vestuarios del estadio Hard Rock. El beneficiado, por supuesto, fue el noruego, quien pudo tomarse un respiro en el medio del dominio de su rival y utilizar el guiño del clima para comenzar con una posible remontada.
Sin embargo, Cerúndolo no dio lugar a la sorpresa. Mostró la fortaleza mental que en otro momento fue su principal debilidad y unas horas después, cuando la tormenta cedió, el duelo se reanudó y en su primer turno de saque lo cerró.
De esa manera se metió por tercera vez en su carrera entre los ocho mejores del torneo, en el que en 2022 había alcanzado las semifinales. Irá en busca de volver a esa instancia ante Grigor Dimitrov, quien dejó en el camino a Brandon Nakashima por 6-4 y 7-5.
¿Qué siente verse al nivel de los top ten? “Me llena de motivación. Siento que si sigo así voy a poder estar donde hoy están ellos”, dijo Cerúndolo.
Hay una estadística que refleja la jerarquía de quien está cómodo enfrentando a los top ten, la elite del tenis a la que cada vez se acerca más. Acumula 14 victorias e igualdad cantidad de derrotas ante jugadores de ese selecto grupo, un 50 por ciento de efectividad que sólo superan tres gigantes como Novak Djokovic (69 por ciento), Carlos Alcaraz (63,2) y Jannik Sinner (56,8) entre los tenistas en actividad. Impresionante.
Cerúndolo arrancó con todo y ya en el primer game tuvo tres chances de quiebre. Pero Ruud, que entró algo “dormido” a la cancha, se despertó a tiempo para evitar quedar en desventaja demasiado rápido. Hubo que esperar un rato largo para que apareciera otro break point. El juego se niveló. Ruud fue más efectivo con su saque y logró mantener a su rival en la línea de fondo con tiros profundos, pero Cerúndolo mandó en sus turnos de servicio con ese drive que siempre lastima y con un revés que pega cada vez mejor.
Recién en un séptimo game larguísimo (se jugaron 17 puntos), el argentino logró adelantarse un poco en la cancha y presionar más. En la cuarta chance que tuvo, concretó finalmente un quiebre y se puso 4-3. Luego confirmó el break en cero y marcó el 5-3. Y cada vez más cómodo en la red, cerró el parcial con autoridad.
Cerúndolo no tardó en pegarle un nuevo golpe a Ruud. Dominando el juego cuando se plantó de mitad de cancha para adelante, sumó un nuevo quiebre en el primer game del segundo set. Así, el perdedor empezó a dudar demasiado. Pareció que no le encontraba la vuelta a lo que proponía su adversario. Y Cerúndolo, cada vez más suelto y más seguro con el saque, se animó a dominar.
Intratable con el drive, rápido de piernas para cubrir toda la cancha, moviendo a Ruud de un lado al otro y con la cabeza bien metida en el partido, Cerúndolo sacó su mejor versión. Y con un nuevo quiebre en el quinto game estiró la ventaja a 4-1, bajo unas nubes negras cada vez más amenazantes.
Tras pasar una distracción confirmó el nuevo break y quedó 5-1. Con el partido en sus manos quedó listo para cerrarlo. Pero apareció la lluvia y postergó el desenlace. Luego, fue un rato nada lo del segundo acto. En el segundo match point definió. Y celebró.
Cerúndolo-Dimitrov será hoy no antes de las 17.30 horas.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón