
Rosario Central derrotó a Vélez 3 a 0 y ahora el Torneo de la Liga Profesional, a once fechas del final, ya no tiene un líder tan cómodo y Talleres quedó a solo tres puntos.
Vélez llegó al Gigante de Arroyito con la tranquilidad de saber que más allá de cualquier resultado, seguiría arriba de todo. Pero el pulso del campeonato cambiaría con un triunfo o una derrota. Por segunda fecha, la mayoría de los perseguidores perdieron puntos. La excepción fue Talleres, que le ganó a River 1 a 0 en el Monumental y quedó a tres puntos. Ahora es el único escolta del equipo de Gustavo Quinteros.
Sabía Vélez que la cancha de Central era un escenario complejo, en el primer partido de una seguidilla de tres con un alto grado de dificultad. Porque el sábado recibirá a Racing, que sigue en la pelea y después visitará a River. Si bien ambos están con la cabeza en las copas internacionales, la Academia en la Sudamericana y el Millonario en la Libertadores, son dos de los mejores equipos de 2024.
Además de la tranquilidad que dan seis puntos de diferencia, como empezó la fecha, Vélez también ponía en juego un invicto de doce partidos (once triunfos y un empate) y seis partidos al hilo sin recibir goles. Para el rival, la motivación extra de parar el ritmo del mejor equipo del año.
Por la seguidilla de partidos, Quinteros empezó una leve rotación, por eso no jugaron desde el inicio Emanuel Mammana, Christian Ordoñez y Thiago Fernández y entraron Damián Fernández, Jalil Elías y Matías Pellegrini. La idea era no resentir mucho la estructura. Cuando todavía se estaba acomodando, cuando Central estaba planteando un partido parejo y cerrado, un error en la salida cambió todos los planes.
A los 26 minutos, Vélez salió jugando desde el fondo, tocó Marchiori para Valentín Gómez, este para Bouzat, quien volvió hacia atrás hacia la posición de Damián Fernández, que falló un tiempo, le ganó en velocidad Ignacio Malcorra y, en el área, lo tocó arriba y lo desestabilizó. Claro penal y expulsión porque el defensor no jugó la pelota y directamente lo volteó. Malcorra no falló y marcó el 1-0.
Quinteros reaccionó desde el banco (Mammana por Pellegrini para mantener el orden en el fondo) y el equipo desde el juego que aún en inferioridad numérica se animó a buscar el empate sin resignar las armas que lo llevaron a lo más alto del torneo. Pero enfrente tuvo un equipo rosarino muy concentrado, muy motivado, dispuesto a definir el duelo por convicción y aprovechando el hombre de más.
El segundo tiempo ganó en intensidad y estuvo bárbaro. Vélez no se resignó a regresar con las manos vacías y salió decidido a buscar el empate. Demostró por qué está bien arriba. En los primeros 15 minutos arrinconó al equipo local y no parecía que jugaba con un hombre menos. Después, despertó el Canalla, para liquidarlo. Y se hizo de ida y vuelta, abierto, peleado y con espacios.
Qiunteros buscó un nuevo recambio con jugadores más jóvenes por sobre los veteranos: ingresaron Ordoñez, Thiago Fernández y Piñeiro por Bouzat, Aquino y Pizzini. No tuvo tiempo el líder. Central lo empezó a resolver a los 30 minutos, tras un córner desde la izquierda y un cabezazo certero de Agustín Sandez. Después, se dio el lujo de construir una goleada impensada en la previa, con el remate de Kevin Ortiz desde la puerta del área. El 3-0 fue justo y le dio una cuota más de emoción al torneo.
Clarín/Deportes
TIGRE E INDEPENDIENTE NO SE SACARON VENTAJAS
Por fin había logrado celebrar un gol de Gabriel Avalos, que venía con la pólvora empapada, y parecía que se encaminaba para volver al triunfo. Pero a Independiente se le hace imposible salir de la telaraña de los empates. Tigre se lo equilibró en el segundo tiempo y todo terminó en un 1-1 que no les sirve a ninguno de los dos. El Diablo acumula 5 igualdades consecutivas en el torneo y sigue sin entrar en zona de Copas. El Matador continúa hundido en el último puesto de la tabla anual.
El único cambio, sorpresivo, que hizo Julio Vaccari en el equipo terminó siendo la llave para el regreso al gol del ‘9’ rojo. Santiago Salle ingresó por David Martínez para ubicarse en el lateral derecho y así poder devolver al medio a Felipe Loyola. Y Salle, que estaba relegado desde la llegada de Federico Vera (lesionado) aprovechó la nueva oportunidad vistiéndose del asistidor que necesitaba Avalos.
Antes del cuarto de hora, el lateral ya le había regalado dos asistencias al centrodelantero paraguayo, una por abajo y otra por arriba. No las había podido conectar bien. La tercera fue la vencida para él. Lucas González, de impreciso partido, abrió del medio hacia la derecha para Salle, que recibió con la idea fija de enviar la pelota al área. El centro cayó como un misil al que Avalos no tuvo miedo de ponerle la cabeza para cambiarle la dirección y agarrar a contrapierna al arquero Alan Sosa.
Tigre, que luchaba de igual a igual, se llenó de nervios con ese cachetazo. El clima en el estadio cambió radicalmente. La paciencia se transformó en bronca y el “¡Movete, Tigre, movete!”, tronó desde la popular a modo de reclamo. Gonzalo Maroni lo intentaba pero no terminaba de convertirse en el conductor. Y sólo con los arranques eléctricos de un enchufado Santiago González, que se mandaba cuando veía el hueco, no era suficiente para llegar hasta Rodrigo Rey con peligro.
El entretiempo fue un lavado de cabeza importante para el local, que salió con el semblante renovado. Maroni se hizo cargo de su responsabilidad y agarró la manija de Tigre, que empató en el amanecer del complemento con el tanto de su goleador, Monzón, tras una asistencia de González.
El último tramo fue de ida y vuelta y ninguno tuvo la claridad para hacer la diferencia y llevarse los tres puntos. Por eso, la igualdad le quedó tatuada al partido.
Nahuel Lanzillotta/Clarín-Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
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