
Rafael Nadal convivió a lo largo de su carrera con muchos momentos de gloria deportiva como así también con otros muy difíciles de sobrellevar. Disfrutó sus 22 títulos de Grand Slam, sus dos medallas de oro en los Juegos Olímpicos y aquellas batallas contra Novak Djokovic y Roger Federer tanto como padeció con las lesiones. Y ahora, a poco de cumplirse un mes de su retiro jugando la Copa Davis, el mallorquín se explayó sobre aquel drama.
«Pasé por un momento muy difícil, mentalmente, hace unos años. El dolor físico era algo a lo que estaba muy acostumbrado, pero hubo momentos en la cancha en que tenía problemas para controlar la respiración y no podía jugar a mi mejor nivel. No tengo problema en admitirlo ahora. Al fin y al cabo somos seres humanos, no superhéroes», contó en una carta abierta publicada en el sitio inglés The Players’ Tribune.
La primera y la más grave de las lesiones que sufrió Nadal fue cuando tenía 17 años. Todavía no había ganado el primero de sus 92 títulos y muy pocos se animaban a hablar de él como el nuevo «rey del polvo de ladrillo». Padeció lo que se conoce como síndrome de MüllerWeiss, una enfermedad crónica que deforma el escafoides de los pies. «Me dijeron que probablemente nunca volvería a jugar al tenis. Aprendí que todo puede terminar en un instante. No es sólo una pequeña fisura en el pie; es una enfermedad que no tiene cura, sólo tratamiento», explicó Nadal.
«Pasaba de la alegría más grande a despertarme a la mañana siguiente casi sin poder caminar. Pasé muchos días en casa llorando, pero fue una gran lección de humildad y tuve la suerte de tener una familia que siempre estuvo ahí y que está muy cerca mío en todo momento», agregó.
Siempre se reconoció a Toni Nadal, su tío y entrenador, como la mayor influencia que tuvo en su gloriosa carrera. Sin embargo, en ese caso señaló a Sebastián, su papá, como alguien muy importante no sólo en su crianza sino también en su recorrido en el tenis. «Fue la verdadera influencia que tuve en mi vida. Siempre fue muy positivo. ‘Encontraremos una solución’, me dijo. ‘Hay otras cosas en la vida aparte del tenis’. Escuchaba esas palabras y apenas podía procesarlo, pero por fortuna, después de mucho dolor, cirugías, rehabilitación y lágrimas, se encontró una solución y durante todos estos años fui capaz de resistir», detalló.
Fue tal el padecimiento del español con su físico que se animó a contar algo desconocido hasta el momento. «Hubo meses en los que pensé en tomarme un descanso absoluto del tenis para limpiar mi mente. Trabajé en ello cada día para mejorar, lo superé mirando siempre hacia adelante y, poco a poco, volví a ser yo mismo. De lo que estoy más orgulloso, a pesar de haber luchado, es de que nunca me rendí, siempre di el máximo», explicó.
«El jugador que se ve en el centro de la cancha con un trofeo es una persona agotada, aliviada, feliz, agradecida, pero sólo una persona. Afortunadamente no llegué al punto de no poder controlar cosas como la ansiedad, pero todos los jugadores pasan por momentos de dificultad para controlar la mente y cuando eso sucede es difícil tener el control total sobre tu juego», añadió.
Clarín/Deportes
MG Radio 24 Villa Pueyrredón
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