
Los silbidos en el Monumental son elocuentes. River no solo perdió contra Atlético Tucumán, uno de los peores equipos del torneo, sino que jugó el peor partido desde la llegada de Eduardo Coudet a la dirección técnica y fue un déjà vu de los últimos encuentros del segundo ciclo de Marcelo Gallardo. Justo antes del inicio de los Playoffs del Apertura, a los que River llegó en el segundo lugar de la Zona B, pero con muchas dudas en sus argumentos futbolísticos.
River desnudó los problemas de juego que venía teniendo pero que se escondían detrás de los buenos resultados. Sobre el campo de juego del Monumental, que todavía no está en buen estado, el equipo de Eduardo Coudet, quien rotó poco y jugó con mayoría de titulares, exhibió que todavía le falta mucho rodaje para ser un equipo con pretensiones serias. A este River le faltan sociedades y conexiones futbolísticas en la mitad de la cancha, no tiene profundidad y peso en ataque y sufre como nunca en defensa, con problemas que se reiteran, aun cuando cambian los nombres.
El gol de Atlético Tucumán es un claro ejemplo de que si a River lo atacan le pueden hacer mucho daño. Es un equipo que retrocede mal, que deja espacios y que no hace buenas coberturas o relevos. Algo de esto ya le había pasado contra Boca hace 15 días.
Atlético Tucumán recuperó rápido la pelota, que llegó a Franco Nicola, quien con un buen movimiento de cadera, dejó pagando a Pezzella, que se quedó mirando a la platea San Martín de frente y tras el centro venenoso del zurdo, nadie de River llegó a marcar, por lo que Villa entró solo y, si bien definió mal, la pelota le quedó justa a Tesuri para empujarla a la red.
El gol del equipo de Falcioni, que le hizo daño a River a pesar de prescindir de la pelota durante gran parte del partido, fue un claro ejemplo de algo de lo que, salvo contadas excepciones, le falta a River habitualmente en el juego: ser profundo y llegar al área por sorpresa.
Atlético, a su vez, tenía un 9 de área que es una tentación a tirarle centros, más allá de que también lo buscaron por abajo. Se trata de Leandro Díaz, que tuvo un mano a mano con Beltrán, pero el juvenil arquero de River se lo sacó con los pies. Había marcado anteriormente, al desviar un remate de Tesuri, pero estaba adelantado.
A los hinchas de River no les pareció nada bueno lo que vieron en el primer tiempo y por eso despidieron con silbidos a los futbolistas. Los únicos que debieron haberse salvado fueron Beltrán y Acuña. El resto, hizo todo lo posible para ganarse la reprobación de la gente. A Coudet tampoco le gustó lo que vio en la primera parte y por eso hizo tres cambios en el entretiempo. Entraron Pereyra, Páez y Salas. Salieron Subiabre, Ruberto y Meza, quien volvió a jugar después de seis meses y no logró pesar en un mediocampo insípido, con un Aníbal Moreno que estuvo flojo.
El pibe Pereyra le dio algo de frescura al equipo y en su primera acción encaró para adelante y exigió al arquero Ingolotti, que le sacó un gol a Páez luego, tras otra buena jugada de Pereyra. El Chacho buscó levantar desde el banco con gestos al público pero más allá de la inyección anímica, el gol no llegaba. Un cabezazo de Salas, tras un centro de Acuña, dio en el travesaño.
Pero a River le faltaba fútbol. Y ni siquiera lo consiguió con Juanfer Quintero, que volvió. Encima, el Chacho mandó muy tarde a la cancha al pibe Freitas. Y la gente empezó con el “movete River, movete”.
El partido se diluyó, Ferreira siguió sacando todo y Atlético Tucumán, ya sin nada por jugar, festejó el honor de ganar en el Monumental y de volver al triunfo como visitante tras 464 días (pasaron 22 partidos). En cambio, River se fue con mucha bronca.
Algunos podrán pensar que si había un partido para perder era este, pero la historia marca que jugando de esta manera, River generalmente no da vueltas olímpicas. El formato de Playoffs quizás le dé la espalda a los libros pero, por el momento, el de Coudet está lejos de ser un equipo campeón.
Maximiliano Benozzi/Clarín-Deportes

Bienvenidos al Avellaneda Horror Story. No es una serie taquillera. Se trata de un partido que genera terror. En los hinchas de Racing, especialmente, que solo ganan para sustos. Primero, cuando Jordy Caicedo anticipa a toda la defensa, pero la definición del ecuatoriano se anula vía VAR por un offside netamente televisivo. Después, desde las radios, que anuncian un gol de Tigre, también abortado por una posición adelantada.
La reacción provoca insultos. Para los jugadores y para la Comisión. Ni siquiera consumada la clasificación por la ventana del octavo puesto, y porque se pegaron dos gritos más que Barracas Central, la gente se va feliz. Hay un abucheo ensordecedor que envuelve el Cilindro. Que deja claro el disconformismo con un equipo que no funciona, que no gana, que juega muy mal, y que ahora tendrá que viajar a La Plata para enfrentar a Estudiantes, su verdugo en la final del Torneo Clausura 2025.
Racing pateó por primera vez al arco de Galíndez a la media hora del segundo tiempo, cuando entró el pibe Tomás Pérez. Su remate encontró una buena respuesta del arquero de Huracán, que también logró el objetivo del pasaje a los octavos de final, instancia en la que enfrentará a Boca.
No es casualidad que la Academia apenas haya ganado uno de los últimos 8 partidos. Sumó 3 puntos de los últimos 15 en juego. Así y todo, puede ser campeón gracias al cuestionable formato de la Liga. Jugando de esta manera, difícil.
Los silbidos ya habían tronado en el primer tiempo, luego agitados al ritmo de “hoy no podemos perder” cuando los jugadores encararon rumbo al túnel. Fue un testimonio del lamentable nivel del juego. La presión recayó sobre Racing, a fin de cuentas manifestada por su público, pero Huracán no fue ajeno al reparto de culpas.
Racing ostentó de la tenencia, la iniciativa, pero se repitió con los pelotazos de Franco Pardo desde el fondo, las proyecciones de Ezequiel Cannavo y algún desborde de Santiago Solari, casi todos mal terminados. El único que intentaba jugar cortita y al pie era Santiago Sosa. Y cuando no prosperaba, se dependía demasiado de Baltasar Rodríguez. En general, primó la imprecisión en un 3-4-3 en que le desequilibró poco Gabriel Rojas, no participó Matías Zaracho y se consumió Adrián Martínez, bien custodiado por los centrales visitantes.
Huracán llegó con una formación osada desde los nombres, pero atacó muy poco y tampoco pudo aprovechar los espacios para el contragolpe. Tenía en la cancha a Tahiel Peralta y Oscar Romero para construir algo más que pases largos para Caicedo. Lucas Blondel se paró en el medio, pero se lanzó en contadas ocasiones, más preocupado por cortar el andarivel de Rojas. Diego Martínez pensó más en contener a su rival que en buscar con mayor agresividad en posiciones ofensivas. Solo un tiro de Cortés llevó peligro para Cambeses.
Los resultados en Rosario y Córdoba le daban algo de tranquilidad a los hinchas, pero no alcanzaba. Se esperaba otro Racing en el segundo tiempo, pero el primer técnico que movió las fichas fue Martínez. Entró Máximo Palazzo por Leandro Lescano, que estaba amonestado, en una posición poco usual, la de lateral izquierdo. Y también ingresó Facundo Kalinger en reemplazo de Cortés. El chico buscó darle mayor soltura al medio.
Racing seguía dando pena, a puro barullo, pelota larga y nada de riesgo. Costas metió mano en el banco. Salieron Zaracho y Solari, improductivos por donde se los haya mirado, y tuvieron pista Conechny y Pérez. El chico, al menos, pateó en la primera que tuvo y Galíndez, dicho está, evitó el gol.
El “movete, Racing movete, dejá de joder” fluyó en las tribunas. El técnico hizo más variantes. Se lesionó Cannavo para sobre llovido mojado de la Academia. Y en tres minutos, se generaron las situaciones más claras de uno y otro: un buscapié de Tobías Rubio que encontró un corte fantástico de Luis Carrizo, un tiro de esquina que ba
jó Conechny y Santiago Sosa remató al costado de la red casi abajo del arco y el gol anulado a Huracán.
Después, todo fueron nervios, murmullos, broncas, pánico. Sensaciones de sufrimiento. Así se vive en Racing por estas horas, lejos de una época no tan lejana, donde al equipo se le caían los goles, ganaba por decantación y era campeón.
Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes
OTROS RESULTADOS
Rosario Central 1 – Tigre 1
Belgrano 4 – Sarmiento 0
Aldosivi 1 – Independiente Rivadavia 1
Gimnasia 2 – Argentinos 0
LOS PARTIDOS DE HOY
17 horas – Gimnasia (Mendoza) vs. Defensa y Justicia – ESPN Premium
19.15 horas – Vélez vs. Newell´s – TNT Sports
21.30 horas – Estudiantes (Río Cuarto) vs. Instituto – ESPN
MG Radio 24 Villa Pueyrredón