Inicio / Futbol / Boca le ganó a Defensa y Racing goleó a Aldosivi. El sábado juegan una semi

Boca le ganó a Defensa y Racing goleó a Aldosivi. El sábado juegan una semi

Villa, quien abrió el marcador en la Bombonera, fue imparable para Tripichio.

Hay aplausos y hay sonrisas en La Bombonera. Boca jugó el mejor partido del ciclo de Sebastián Battaglia, hilvanó el cuarto triunfo consecutivo y se metió en la semifinal de la Copa de la Liga Profesional, donde se cruzará con el Racing de Fernando Gago el sábado en Lanús. Con un juego sólido y ofensivo, el local venció por 2-0 a un Defensa y Justicia que pareció salir resignado de antemano, con el cansancio en la cabeza (había pedido un día más de descanso). La tormenta quedó atrás en La Boca y ahora todo es ilusión y confianza.

En este modelo deluxe del Boca de Battaglia, Sebastián Villa fue imparable. Un verdadero infierno para Nicolás Tripichio, que no pudo pararlo por su costado. Cada vez que encaró, el colombiano ganó y generó peligro. Fue partícipe del gol de Guillermo Fernández, que fue cobrado en primera instancia por el árbitro Andrés Merlos, pero luego bien anulado a instancias del VAR por un golpe de Villa con el brazo sobre el rostro de Tripichio. Y también el delantero fue el autor del gol que sí fue sancionado.

Ese 1-0, que construyeron entre Frank Fabra y Villa, lo merecía el local desde los primeros minutos de la etapa inicial. Porque Boca no dudo ni un segundo en salir a comerse a un Defensa y Justicia muy tímido que se preocupó primordialmente por cerrarle espacios a su rival y se olvidó del arco de Agustín Rossi. A bordo de

un 4-3-3 súper ofensivo, con Alan Varela de volante central, Pol Fernández y Oscar Romero como interiores, Eduardo Salvio y Villa de extremos y Darío Benedetto de centrodelantero, el Xeneize pudo contra el abismo a los visitantes con un juego vertical.

En seguida, Boca había tenido un par de situaciones para convertir. Un remate del Toto que mandó al córner Ezequiel Unsain. Y de ese tiro de esquina, un cabezazo de Marcos Rojo que pegó en el palo.

Claro que por momentos se le hizo engorroso pasar las dos líneas de cuatro que plantó Sebastián Beccacece en La Boca. El rubio DT del elenco de Florencio Varela resignó sus ideas siempre ofensivas. Esta vez, Becca optó por tomar recaudos y prorizar cortar el circuito de juego ajeno antes de preocuparse por construir y atacar. ¿Será una conscuencia del poco descanso? Muy probablemente. Defensa buscó no quemar sus energías rápidamente y correr lo menos posible. El resultado fue un nulo peso ofensivo. En toda la primera parte no pateó al arco de Rossi. Apenas hubo un tiro desde lejos muy desviado de Miguel Merentiel tras un pelotazo de Walter Bou.

Y, para colmo, se fue al descanso abajo en el marcador por ese golazo de Villa que se inició con una asistencia aérea (porque de ningún modo se trató de un simple pelotazo largo) de Fabra. Villa jugó al engaño dos veces en dos segundos. Primero engañó al pobre de Tripichio con un enganche y después lo confundió a Unsain amagando a definir al segundo palo y ubicó la pelota en el único espacio que había entre el arquero y el poste más cercano.

Todo, absolutamente todo, siguió siendo de Boca después del gol. No hubo reacción del Halcón, que en ningún momento cambió el chip. A pesar de ir perdiendo en un duelo de eliminación directa se mantuvo en su postura de esperar, tratar de contener a Boca y ver si le quedaba algún contraataque. Recién cambió la mentalidad cuando pasó la barrera de los 20 minutos del complemento, como si todo se hubiese tratado de una estrategia para regular y acelerar en el tramo final. El ingreso de Hugo Fernández lo revitalizó. Y por la banda derecha comenzó a generar aproximaciones. Pero ya era tarde…

Pol Fernández se perdió el segundo al no poder aprovechar un buen centro de Salvio. Carlos Zambrano lo tuvo con un cabezazo débil que no le produjo inconvenientes a Unsain. El desgaste de un gran primer tiempo se empezó a sentir. Battaglia mandó a Juan Ramírez a la cancha por Salvio. Y vaya si habrá cambiado la vibra alrededor del DT azul y amarillo que ahora parece salirle todo bien. Porque Ramírez sentenció todo al toque de entrar, posterior pase magistral de un Oscar Romero lúcido y preciso.

Boca no goleó como Racing. Pero dejó en claro que vive su mejor momento en la era de Battaglia y hará lo posible para coronarlo con otra vuelta olímpica, después de tantas dudas y versiones.

Nahuel Lanzillotta/Clarín-Deportes

Carlos Alcaraz abrió con dos goles la victoria racinguista.

Piden vino, porque así demanda el estribillo de la tribuna. Pero el juego del equipo es burbujeante. Hay fútbol champagne en la noche de Avellaneda. Racing aplasta a Aldosivi. Lo minimiza con la superioridad de su funcionamiento colectivo y la jerarquía individual. No hay equivalencias desde el primer instante, cuando se abren las puertas del gol, hasta el final, ese instante en el que los hinchas terminan alucinados. Porque esta Academia ilusiona. Porque está en semifinales. Y porque Fernando Gago, después de tantos cuestionamientos, terminó convenciendo a todos con su propuesta.

Rápido y furioso. Como la película. Así comenzó Racing a gestar su pase a la siguiente fase. Con la velocidad de Tomás Chancalay por la izquierda, llegando a fondo. Con volantes dinámicos, disruptivos. Y la aparición de Matías Rojas como titular. Criticado, y con razón por una colección de bajos rendimientos, el paraguayo esta vez se mostró muy lúcido. Y participó en tres goles.

Primero, con un centro fantástico para Carlos Alcaraz, que sólo tuvo que mover la cabeza para vencer la resistencia de José Devecchi. Después, con un pase bárbaro para abrirle el camino a Chancalay, que metió el cambio de frente para la llegada limpia del pibe de Villa Elisa, quien durmió la pelota con el pecho y clavó un derechazo inatajable. En el complemento, asistió a Enzo Copetti en el cuarto.

La Academia fue muy superior a Aldosivi. Y en la primera media hora, especialmente, resultó insoportable para un equipo que llegó a bordo de un 4-2-3-1 desde Mar del Plata y quedó en desventaja cuando apenas se habían consumido 120 segundos. Con la receta de siempre, claro. La salida de Leonardo Sigali desde el fondo, la distribución de Aníbal Moreno, el despliegue de los laterales, fundamentalmente Facundo Mura, el ritmo de Leonel Miranda, la explosión de Chancalay, la potencia de Enzo Copetti y, esta vez, el toque distintivo de Rojas.

Debió terminar en una goleada el primer tiempo. Sin embargo, Devecchi deshizo el hat-trick de Alcaraz después de una buena combinación entre Rojas y Mura y le pegó un guantazo a un bombazo de Gonzalo Piovi, a la carrera, que llegó después de una serie de pases de primera.

Aldosivi no tuvo reacción. Se encontró de entrada abajo en el marcador, no pudo contener el vendaval celeste y blanco y sólo inquietó con alguna pelota parada, aunque siempre mal ejecutada. La esperanza marplatense estaba puesta en algún pique de Edwin Mosquera o la presencia de Martín Cauteruccio, uno de los goleadores del torneo. No obstante, y muy a pesar del manejo de sus volantes centrales, casi no preocuparon a Gastón Gómez. A excepción de un pelotazo largo que anticipó el arquero cuando el colombiano corría de frente al gol, el Tiburón estuvo lejos de mostrar sus colmillos. Y cuando meY rodeó el área, apareció la fortaleza de Emiliano Insúa. O la inteligencia de Moreno para cortar.

Tampoco funcionó Braian Martínez por la izquierda. Más allá de que Rojas colaboraba poco en el retroceso, delante estaba Mura, muy sólido. Era el sector que estaba frente al banco visitante, donde Palermo pedía a los gritos que acelerara al chaqueño ex Independiente o se filtrara Fernando Román, de buena pegada pero poca proyección.

El técnico sacó a Martínez. También, a Mosquera. Como los extremos no funcionaron, buscó mayor volumen de juego con Javier Iritier y Matías Pisano. Pero a los ocho segundos (sí, ocho), Nicolás Valentini bajó a Copetti. Fue un penal amateur. Yael Falcón García cobró y el chaqueño de Sáenz Peña lo canjeó por gol.

El partido ya parecía liquidado en el primer tiempo, ni hablar a esa altura. Y lejos de poner el pie en el freno, fue por más Racing. Y después de dos tapadas de Gómez ante Cauteruccio y Román, llegó el segundo de Copetti, el cuarto del equipo. Fue gracias a un pase de cabeza, llovido, de Rojas. El chaqueño resolvió y se ganó la ovación. Y llegó el show de los cambios. Para que se luzcan Javier Correa -autor del 5 a 0 con una definición propia del billar – y hasta Edwin Cardona – se animó a un pase no look, al mejor estilo Ronaldinho-. Para que disfrute la gente. Sí, Racing da placer. Y resultados. El maridaje perfecto.

Daniel Avellaneda/Clarín-Deportes

Compruebe también

Cuatro partidos y mucho en juego en el arranque de los octavos del Apertura

Cuatro partidos y mucho en juego en el arranque de los octavos del Apertura

Y se largan los octavos de final nomás. Por sexto año seguido, el campeón del fútbol …

Agónico triunfo de River en Venezuela. Libertadores: Platense empató

Agónico triunfo de River en Venezuela. Libertadores: Platense empató

Un dèja vú de Pipino. Un defensor en el arco. Suspenso. Hasta Eduardo Coudet está en cancha. …

Dejanos tu comentario